miércoles, 4 de mayo de 2011

CAPITULO 27


Martin llega temprano al colegio, entra en el despacho de Olimpia pero ella aún no esta asique se queda observando los objetos que hay sobre la mesa, le llama la atención una pequeña pelota celeste, con una cara sonriente dibujada en el medio. La coge entre sus manos y la deja girar. Olimpia entra
Olimpia: ¿Qué haces aquí? Oh… no, ya se lo que piensas, demasiado infantil… lo sé, pero me trae bueno recuerdos y me ayuda a desestresarme, pienso que me da buena suerte ¿Qué? No me mires así…
Martin: (ríe) no pensaba eso… cuando era pequeño tenía una igual, idéntica, si mal no recuerdo tenia hasta las mismas marcas, bueno quizás menos
Olimpia: (Lo abraza por la espalda) al final va a resultar que no somos tan distintos
Martin: no diría yo tanto (sonríe) no te preocupes, yo también creía que me daba suerte
Olimpia: pero de eso hace mucho ¿no? Ahora me dirás que tu al menso has madurado y la has dejado guardada en algún cajón, eso si no la has tirado o se la has donado a un niño huérfano por navidad
Martin: (ríe) mira que tienes imaginación…se la regale a alguien muy especial, alguien que la necesitaba mucho más que yo, pero si… de eso hace mucho tiempo
Olimpia: ¿me tengo que poner celosa?
Martin: no se por que… tú y yo no somos nada ¿no es eso lo que dijiste?
Olimpia: tú y yo sin quererlo somos más de lo que nos hemos propuesto ser
Martin: ¿eso significa que…?
Olimpia: eso significa que me vas a hacer un favor
Martin: mucho me extrañaba que fueras tan amable conmigo
Olimpia: ¡oye! Que yo también tengo sentimientos… ¿me vas a ayudar o no?
Martin: ¿Qué tengo que hacer?
Olimpia: acompañarme a un sitio
Martin: ¿Dónde? ¿Para que?
Olimpia: no… nada… una tontería ¿me acompañarás?
Martin: te vas a vengar de mi ¿verdad?
Olimpia: (le besa en la mejilla) ¿si o no?
Martin: como resistirme a tus encantos… si, me expondré a hacer el ridículo delante de tus familiares, te lo debo
Olimpia: (ríe) no hagas planes para el fin de semana
El fin de semana llego antes de lo esperado y el sábado Martin recogió a Olimpia en su casa a la hora que esta le dijo. El iba de traje y corbata, ella con un look informal, vaqueros y camiseta veraniega
Martin: ¿voy bien?
Olimpia: mmm, no… quítate la corbata… eh… no… mejor póntela, quítate la chaqueta… no, no… mejor suéltate el pelo (ríe)
Martin: já já já rencorosa…
Olimpia: mentiroso
Martin: vengativa…
Olimpia: estúpido creído
Martin coge a Olimpia en brazos y la hace cosquillas mientras la tapa al boca, ambos ríen
Olimpia: algún día te mataré, cuando seamos ancianos y estemos juntos viendo…
Martin: juntos… eso me ha gustado, asique ¿te imaginas un futuro junto a mi?
Olimpia: solo ha sido un comentario, solo eso
Martin: (ríe) claro… solo eso
Olimpia: (Lo mira amenazante) ¿decías?
Martin: no, nada, nada…
Llegan a la casa de sus padres
Olimpia: bueno… pues ya hemos llegado a nuestro destino
Martin: miedo me das
Olimpia: calma… mi familia tampoco se come a nadie (llama al timbre)
Martin: sabía que me la ibas a jugar, tramposilla
Olimpia: calla bobo… debes saber que no suelo traer a amigos a casa de mis padres
Lena abre la puerta
Olimpia: ¡Lena! (la abraza) madre mía cuanto tiempo hermanita
Lena: pero que guapa estas ¿y este quien es? ¿No me digas que…?
Martin: un amigo… y tu… tu… ¿eres Lena, Lena? (se pone a cantar una de sus canciones)
Olimpia: (se ríe) oh dios mío… lo que hay que ver, si hasta se ha puesto nervioso
Lena: pues si, creo que soy Lena
Martin: Martin… un placer conocerte de verdad
Lena: estamos en el jardín… ven ahora, yo es que tengo que ir allí ya que he dejado a Alma sola y con lo bicho que es seguro que ya la ha liado, ahora nos vemos
Olimpia: me he empapado de tus babas
Martin: ¿celosa de tu propia hermana?
Olimpia: un poco, para que mentir
Martin: no esta nada mal, tiene buen cuerpo
Olimpia: yo estoy como una ballena
Martin: es rubia… y a mi de joven me atraían las rubias
Olimpia: sin cerebro…
Martin: y se la ve moderna por las mechas rosas, los tatuajes y piercing… esta a la última pero… a mi me gustan más clásicas y con más mala leche
Olimpia: yo se de uno que va a salir volando al espacio y gratis… por que la hostia que le voy a dar le va llevar a la luna
Martin: si, algo así (ríe)
Olimpia: ven anda que te presente a mi padres
Los dos avanzan hasta el jardín, pero allí solo esta Lena, Lucas, Alma, Susana y Paula
Olimpia: Paula…
Paula: joder que gorda estas
Martin: debe ser genético
Paula: en el buen sentido hermanita… en el buen sentido
Olimpia: (la abraza) ¿y Benito?
Paula: no ha podido venir, estaba malo
Olimpia: que pena…
Susana: hola tía
Olimpia: hay que ver lo mucho que has crecido (mira a Alma) las dos, estáis muy guapas
Susana: gracias
Olimpia: ¿Qué tal la gira?
Susana: nos lo hemos pasado súper bien ¿verdad que si papa?
Lucas: genial
Martin: perdonad… ¿el baño?
Olimpia: entra a dentro, todo recto a la izquierda
Martin se marcha y aparecen Marina, Sandra y Gonzalo
Gonzalo: pues parece que ya estamos todos
Marina: que ganas tenia de que pasáramos un día así….
Sandra: ¿y el chico ese del que me hablaste?
Olimpia: esta e el baño
Lena: no estaba nada mal, no
Paula: nada mal… (Ríe)
Sandra: pues a ver si cuaja la cosa
Cuando vuelve Gonzalo esta de espaldas colocando el mantel en la mesa. Se queda mirando a Sandra, esa mujer le suena mucho
Olimpia: Martin, ven aquí
Sandra: hola hijo
Martin: bueno pues como ya os ha dicho Olimpia… yo soy Martin
Gonzalo gira la cabeza al oír su voz, ambos se quedan mirándose
Olimpia: ¿Qué pasa Martin?
Martin se queda inmóvil y empieza a llorar, Gonzalo se acerca a él en silencio y empieza a mirarle de arriba abajo
Martin: papa… (Dice casi en un suspiro)
Gonzalo: (con los ojos humedecidos) ¿eres tú hijo? ¿Eres tú?
Martin lo abraza de inmediato, con tanta fuerza que casi lo asfixia
Gonzalo: estas tan grande que no te reconozco, has crecido tanto…tantísimo
Martin no puede decir nada, solo llora
Gonzalo: siento haberte dejado solo cariño, tu no tenías la culpa de nada, de absolutamente nada… te recuerdo todos los días de mi vida, vamos Martin dime que esto no es un sueño
Martin: no es un sueño papa, no lo es, hace tiempo que no vivía nada tan real
Gonzalo lo abraza de nuevo
Martin: prométeme que no me vas a volver a dejar, que vamos a estar juntos, tu eres mi padre, únicamente tu
Gonzalo: te lo prometo (observa que lleva puesto el reloj que le regalo) por todos tic tacs que te debo
Olimpia: ¿alguien me puede explicar que esta pasando?
Lena: antes de que papa estuviera con mama estuvo con otra mujer y Martin es su hijo
Olimpia: entonces… ¿somos hermanos?
Gonzalo: de corazón, el no es mi hijo, no es sangre de mi sangre pero yo lo siento como tal
Olimpia: ¿pero su madre no es mama no?
Gonzalo: no… el tiene otra madre que también es maravillosa pero no es mama, tranquila. Por cierto, ¿Cómo esta?
Sandra: deja caer el mantel y se mete dentro de la casa
Gonzalo: (acaricia el rostro a Martin) disculpad un momento
Entra a la casa y la busca
Gonzalo: Sandra por favor… no montes un numerito
Sandra: es maravillosa (lo imita) ¿por cierto como esta?
Gonzalo: era mi mejor amiga, solo me interesaba por ella
Sandra: por su culpa nuestro hijo murió
Gonzalo: no quiero discutir…
Sandra: por que no tienes valor para admitirlo
Gonzalo: Sol ya esta casada, no va a pasar nada entre nosotros dos…
Sandra. Quieres decir que si no estuviera casada…
Gonzalo: ¡no eh dicho eso!
Sandra: si, cállate, mejor que te calles
Gonzalo: haz el favor de volver al jardín, es mi hijo el que esta ahí ¿es que ya no te acuerdas? ¿ni si quiera te vas a alegrar?
Sandra: es el hijo de Sol, no el tuyo
Gonzalo: (se da la vuelta) vale…
Sandra: no quería decir eso, lo siento… claro que me alegro, es fantástico, pero…no me pidas que no la guarde rencor
Gonzalo: shhh a veces es mejor estar en silencio, vamos… que todos vean lo felices que somos
Salieron de nuevo al jardín
Gonzalo: ya estamos aquí familia… ¿comemos?
Durante la comida no pararon de hablar de sus vidas, de ponerse al tanto de sus nuevas noticias
Martin: nos fuimos al campo y estuvimos horas enteras andando, mama se tropezó en un charco, se lleno de barro, tendrías que haberla visto
Gonzalo. ¿Cómo esta? (pregunta de nuevo con miedo a la reacción de Sandra)
Martin: bien, mejor, al menso ya ha superado lo de Felipe
Gonzalo: ¿Felipe?
Martin: su novio, lo dejaron hace menos de un año
Sandra: (que estaba bebiendo agua se atraganta y empieza a toser) si me disculpáis
Se marcha, Marina va tras ella
Marina: con esa actitud no vas a conseguir nada
Sandra: si Martin… y Olimpia… vamos a verla en algún momento y no quiero verla, no quiero oír ni mencionar su nombre
Marina: con tanto odio solo conseguirás ponerlos en tu contra
Sandra: ¿es que nadie me entiende? Me intento quitar a mi marido, y después me quito a mi hijo
Marina: piensa en Olimpia…
Sandra: ¿crees que no lo hago? Y no veo inconveniente en que este con él, pero… yo no iré a su boda, no puedo, esto me puede
Marina: (la abraza) estas cosas hay que pensarlas detenidamente
Sandra: Marina… gracias por escucharme (saca de su bolso la carta) toma… esto es tuyo… alguien llamo al timbre y cuando abrí encontré esto en el suelo
Marina: (lee) Para Marina
Sandra: corre, mira que hay entro
Marina: (se emociona) no puede ser… es su letra Sandra… (Comienza leer)
Querida Marina… lo cierto es que no se bien como empezar esta carta, supongo que estarás enfadada… no te culpo, yo también lo estaría, te debo más de una explicación y las tendrás… te prometo que las tendrás a su debido tiempo. Últimamente no dejo de pensar que hubiera pasado si no nos hubiéramos conocido, quizás de esa forma hubieras conseguido alcanzar la vida que te mereces. No, no te culpo, me culpo a mi… por que a partir de ese día todo se torció, yo eche a perder tu futuro. Marina…tú siempre has sido demasiado buena para mi… añoro todos y cada uno de los momentos que pasamos juntos, todos, sin excepción, incluso los besos de despedida antes de volver a tu celda y esa extraña sensación de sentir que necesitaba tenerte más tiempo. No te creas que me arrepiento de los días que pasamos abrazados los dos, claro que no, no hay nada en este mundo que extrañe más que tu sonrisa, tu voz de ángel y esa inocente mirada de la que no te podrás desprender ni con el paso de los años, por que eres demasiado buena, Marina. Paso las noches en vela recordando tu nombre y cuando consigo dormir siento que solo en mis sueños puedo tenerte y no quiero despertar, solo estar contigo…Tu y yo… somos como dos veleros que surcaron de la mano pero el viento nunca soplo a su favor…Tu y yo…
Cariño… quiero que sepas que nunca quise vender a nuestro hijo pero tuve que hacerlo, no espero que ninguno de los dos me perdonéis, pero quiero que sepáis que me arrepiento, ahora que esta junto a ti, cuídale… cuídale como yo no supe hacerlo, yo sabia que lo encontrarías, sabía que serías una buena madre…
Mi Marina preciosa… me duele en el alma tener que decirte esto pero sinceramente creo que es lo mejor… olvídame, aunque yo nunca pueda olvidarte, olvídame, porque me consta que mi recuerdo te hace daño y lo que menos quiero es hacerte sufrir, no voy a volver, no puedo, no porque no quiera sino por que te pondría en peligro y si te llegase a pasar algo por mi culpa jamás me lo perdonaría…
Promete una cosa pequeña… prométeme que vas a ser feliz, por favor te lo pido
Te quiero Marina, te amo como nada en este mundo… Eso jamás lo olvides
Charlie
Marina se abraza a Sandra, y esta consuela a su amiga
Martin y Olimpia se apartan de la multitud
Olimpia: menuda sorpresa ¿no?
Martin: si… si querías sorprenderme lo has conseguido. Tú ganas, tu comida ha sido más especial que mi cena
Olimpia: ahora entiendo tantas cosas… por eso cuando te vi, sentí como si te conociera de toda la vida, por eso tengo tu pelota…
Martin: ¿tu me recuerdas?
Olimpia: solo era un bebe, tu recuerdo era muy difuso
Martin: antes de irme te prometí que te volvería a ver
Olimpia: lo has cumplido
Martin: si… mi hermanita…

Olimpia: Martin… ¿esto no va a cambiar nada entre nosotros? ¿Verdad? (lo besa en la boca) ¿verdad que si? Ya esta tarde para echarse atrás, creo que estoy empezando a enamorarme de ti… dime que no va a cambiar nada entre nosotros, por favor…
Martin: la semana que viene es mi cumpleaños
Olimpia: ya se que es tu cumpleaños
Martin: celebraré una fiesta, me gustaría que vinierais todos
Olimpia: contéstame
Martin: ahora no puedo vale… (La acaricia el rostro) te quiero…
Todos se marcharon excepto Olimpia que se puso a hablar con sus padres
Olimpia: Martin quiere que vengáis a su fiesta de cumpleaños
Sandra: dale las gracias por la invitación hija, pero no podemos
Olimpia: ¿Por qué no? A él le hace ilusión, papá… contigo se puede razonar, di que si... nada le haría más ilusión que estuvieras allí. Papa… por favor…
Martin: esta bien, iré, no voy a fallar a mi hijo
Olimpia corre hacia el y lo abraza… Sandra se levanta
Sandra: conmigo no cuentes
Y se va
Olimpia: ¿Qué la pasa?
Martin: no la hagas caso, no es por ti, se le pasará
Olimpia: papa… si y yo Martin…
Martin: me encantaría hija (la da un beso)
Olimpia: (sonríe) ¿de verdad?
Martin: a la que no se si le haría tanta gracia es a tu madre. Voy a ver si la calmo
Olimpia se sienta en el sofá y escribe un mensaje a Martin
No dejo de dar vueltas a la cabeza, necesito tu respuesta….

cAPITULO 26


Abren los ojos a la vez y se sonríen
Olimpia: ¿Qué hacemos aquí?
Martin: (apaga la televisión que esta aun encendida) creo que nos quedamos dormidos
Olimpia: Creo que tienes razón (ríe) soy un desastre, aun llevo puestos los zapatos
Martin: tienes una sonrisa muy bonita… (Sonríe y la besa en la frente) dime ¿Quieres que te prepare el desayuno?
Olimpia: ¿en serio? A la cama alguna vez… pero al sillón… nunca me habían traído el desayuno al sillón y encima estando embarazada que como por dos… tiene doble merito
Martin: ¿ahora te caigo mejor?
Olimpia: a mi hijo ya te los has ganado pero a mi…. Bueno, me caes
Martin: ¿solo bueno?
Olimpia: (ríe) es que aun no te he perdonado la cara de gilipollas que se me quedo ayer cuando me entere de que me habías llevado a la boda de tu hermano
Martin: vamos mujer…te invito a cenar, te preparo el desayuno… ¿y encima te quejas? Creo que no te podría haber llevado aun sitio más elegante, con buena comida y encima gratis. Puede que ya sea hora de que cambies tu opinión sobre mí
Olimpia: si, la verdad es que no esta mal… en una semana has conseguido algo que no ha conseguido ningún hombre
Martin: ¿el que?
Olimpia: que te odie como a ninguno
Martin: ¿eso es bueno?
Olimpia: según como se mire… te odio por que mi mal carácter no te ha alejado mí, pero sobretodo te odio por que no quiero que eso ocurra y eso no me suele pasar muchas veces
Martin: (la abraza) entonces esta muy bien (sonríe y se levanta) ¿tostadas? ¿Huevo? ¿Qué te apetece?
Olimpia: pepinillos
Martin: ¿pepinillos?
Olimpia: si ¿Qué pasa? ¿No has oído hablar de los antojos? Quiero un tostada y pepinillos, y zumo de naranja y… ¿café? Creo que esta en la encimera
Martin: a sus ordenes señorita
Olimpia: Martin… (Le guiña un ojo) gracias
Martin se tiro un buen rato en la cocina, mientras tanto Olimpia se puso cómoda, cogió el ultimo libro de su madre y se puso a leer mientras le esperaba en el sillón
Martin: ya esta listo
Olimpia: (sonríe) ven siéntate conmigo
Ambos empiezan a comer
Olimpia: ¿sabes que? Acabo de descubrir que mi padre solía hacer fotos a mi madre cuando jugaba conmigo, luego se hacia el loco y nunca se las enseñaba por miedo a que no le gustaran y se los hiciera borrar, lo que no sabia es que mi madre se daba cuenta y luego cuando el no estaba en casa cogía su cámara y las veía. Estoy segura de que aun guarda esas fotos
Martin: (lee el titulo del libro) Os llevo conmigo… ¿de que va?
Olimpia: habla de su infancia de lo tantísimo que Lena le recuerda a ella misma de joven, de lo mucho que se puede llegar a amar a un hijo, cuenta anécdotas y hace hincapié en el recuerdo de mis abuelos que murieron cuando ella era muy joven
Martin: me voy a tener que leer todos sus libros para así poder conocerte un poco más
Olimpia: los detalles poco importan, así soy yo, tal como me ves ¿y tu? ¿Cómo eres tú?
Martin: esta tarde lo descubrirás, es hora de usar tu llave
Olimpia: ¿así que pretendes quedar conmigo de nuevo esta tarde?
Martin: no, pretendo no separarme de ti en todo el día
Olimpia: Martin yo…
Martin: ya te invitado a cenar y te hecho el desayuno, deja ahora que te invite a comer y esta vez de verdad… no va a pasar nada entre nosotros si no quieres, te llevare a un lugar muy especial para mi y después cuando te apetezca te acompañare a casa ¿Qué me dices?
Olimpia: te iba decir que… (Se acerca a su boca pero en el último instante se retira) me encanta la idea
Dan una vuelta y comen en un restaurante, cuando Olimpia arrasa con el postre, Martin la convence para que le acompañe a un sitio, Olimpia con miedo de que le lleve a otro evento familiar al principio pone pegas pero finalmente acepta acompañarle.
Olimpia: ¿el bautizo de tu primo? No, no, no eh… ¿el cumpleaños de tu madre?
Martin: (ríe) frío, muy frío. (Se para) ya hemos llegado (la tapa los ojos con la manos)
Olimpia: ¿es necesario?
Martin: si
Olimpia: ¿Qué tengo que hacer?
Martin: sigue andando, dos pasos al frente… un escalón
Olimpia: ¿queda mucho para que me parta el cráneo?
Martin: mientras estés conmigo no te va a pasar nada asique sigue andando, que ya no queda nada quejica
Un par de pasos más…
Martin: ya hemos llegado. Coge tu llave
Olimpia: ¿Dónde estamos?
Martin: Oli, no se cual es tu historia pero si se cual es la mía, cuando te conocí, sentí algo, no se lo que era, algo que me inspiraba confianza. Tienes razón cuando dices que tú no eres como las demás, he estado con muchas mujeres en esta vida pero nunca he conocido a ninguna como tu… La primera vez que te vi, vi a una persona fuerte pero sobre todo a una mujer hecha a base de experiencias, que por miedo a sufrir había olvidado su sonrisa, ahora una semana después he conseguido que recordarás como se puede ser feliz por eso, ahora que tu corazón parece ablandarse de nuevo creo que es el momento idóneo para que tu sepas realmente como soy y así conociendo todo de mi no tengas miedo confiar. Este es un lugar muy especial, apenas se lo he enseñado nadie, quiero que seas tú la primera que lo conozca
Olimpia: ¿Por qué?
Martin: no lo sé, solo se que quiero que descubras lo que hay ahí dentro
Olimpia: (sonríe coge la llave y abre) ¡guau!
Martin: ¿te gusta?
Olimpia: es perfecto ¿así que pintas? (observa la habitación llena de cuadros)
Martin: de pequeño daba clases, aunque nadie lo sabe
Olimpia: me encanta… este es precioso (mira a uno de un paisaje veraniego)
Martin: solía veranear ahí, mira (le enseña otro) cuando era pequeño me podía pasar horas viendo el mar a través de esta ventana
Olimpia: (sonríe) ¿y este?
Martin: este es mi hermano de pequeño
Olimpia: se parece a ti
Martin: que va
Olimpia se queda mirando fijamente a cuadro
Martin: ¿te gusta?
Olimpia: ¿Quién es?
Martin: mi padre
Olimpia: ¿Por qué esta de espaldas?
Martin: es una metáfora… es como si lo tuviera… pero no lo puedo ver, como cuando alguien esta de espaldas, sabes que esta ahí pero no alcanzas a ver su rostro
Olimpia: me gusta
Martin: ven… este te gustará aun más. ¿Sabes? Hace mucho que no pintaba, pero… (Señala a un cuadro que esta tapado) acércate (levanta la sabana)
Olimpia: que fuerte ¿soy yo?
Martin: claro boba
Olimpia: no tengo palabras, de verdad…. Gracias
Martin: llevo varias noches pintándolo, ayer lo termine
Olimpia: gracias de nuevo (se da la vuelta y sigue mirando cuadros hasta que llega uno de una hoguera, se tapa los ojos y se da la vuelta asustada)
Martin: ¿esta bien?
Olimpia: si, es que… me da miedo el fuego
Martin: lo siento… si lo hubiera sabido lo hubiera tapado, a mi solo me trae buenos recuerdos…
Olimpia: te sorprenderá ¿verdad? es que… cuando yo tenía diez años hubo un incendio, bueno… en realidad lo provoco Luis, el hombre que hizo daño a mi madre. Se escapo de la cárcel y fue a por ella. Recuerdo que entro en mi habitación y me dijo que era un amigo de mama y que no tenia que tener miedo, jugamos y después cuando ella vino a la habitación se puso como una fiera y le dijo que se marchará, yo me asuste, solo era una niña… y él… el dijo que me iba ha hacer daño, quería que mi madre sufriera… prendido fuego en la habitación, mi madre corrió hacia mi y nos quedamos atrapadas, Lena corrió a pedir ayuda. Cuando mama ya había perdido todas las esperanzas, intento sacarme de allí poniendo su vida en peligro. El fuego estaba cada vez más cerca cuando vino corriendo un hombre y nos saco de allí, era el novio de una amiga de mama… desde ese día tengo miedo al fuego
Martin: (la abraza) lo siento (tapa el cuadro) ¿ves? Ya esta
Olimpia: nunca se lo había contado a nadie…
Martin: (la abraza de nuevo) ven… te voy a enseñar lo mejor de este lugar (se acerca un ventanal y lo abre
Olimpia: ¿tiene terraza?
Martin: con unas vistas impresionantes
Olimpia: (sonríe)
Martin: vamos…
Entran dentro
Martin: mira al cielo
Olimpia. Nunca había visto tantas estrellas juntas, es precioso
Se sientan en una hamaca abrazados el uno al otro
Martin: (ríe)
Olimpia: ¿Qué piensas?
Martin: que me quiero casar contigo
Olimpia: ahora si que has perdido completamente la cabeza
Martin: eso es porque me vuelves loco
Olimpia: Martin…
Martin: ¿Qué?
Olimpia: ¿Qué pasará cuando nazca mi hijo?
Martin: no voy a dejarte tirada
Olimpia: pero no es tu hijo
Martin: tampoco yo era hijo de mi padre y me quiso como tal
Olimpia: (sonríe) tengo que confesarte algo. Tengo miedo a ser madre, no se si voy a ser capaz
Martin: ¿Olimpia? ¿La misma Olimpia que es capaz de mantener un colegio lleno de jóvenes con las hormonas revolucionadas tiene miedo?
Olimpia: no te rías… ponerles firmes es fácil pero ganarme su cariño…
Martin: (la acaricia) yo confió en que vas a ser la mejor madre del mundo y si tu me dejas yo te puedo ayudar (le da un beso en la mejilla)
Olimpia: gracias Martin… no se que haría sin ti

En una casa abandonada, Sandra se reunía con alguien
Sandra: ¿Cómo estás?
Silvio: bien…
Sandra: ¿Por qué nunca volviste?
Silvio: no podía, tenia miedo a poneros en peligro
Sandra: nunca te di las gracias por lo que hiciste por mi… me salvaste dos veces, y también a mi hija, si tu no hubieras aparecido por allí…
Silvio: te lo debía…
Sandra: aun así gracias
Silvio: no hay de que, lo repetiría mil veces
Sandra: estas tan… tan cambiado
Silvio: han pasado muchos años Sandra, muchos años de lucha
Sandra: ¿Por qué ahora? ¿Por qué reapareces en este momento?
Silvio: los dos sabemos que no queda mucho para que saquen a Luis de la cárcel, solo quería que supieras que si me necesitas, voy a estar ahí… como las otras veces
Sandra: ¿solo eso?
Silvio: bueno también… ¿Cómo esta ella?
Sandra: hecha polvo, no te voy a mentir, te echa de menos
Silvio: y yo a ella… la recuerdo todos los días, no pasa un día sin que me imagine que estamos juntos
Sandra: ¿Por qué no dejas esta absurda batalla y vuelves?
Silvio: no puedo, ya es demasiado tarde, ya no solo yo voy a por ellos, ellos vienen a por mí. He conseguido salvar muchas vidas con las que ellos querían acabar, ya te lo dije una vez, Luis muy peligroso y tiene un buen equipo a su servicio, pero sobre todo es vengativo
Sandra: a mi me estas viendo ¿Por qué no quedas con ella? Un día… un rato
Silvio: por que sería incapaz de separarme después
Sandra: tengo una idea (saca un folio) toma… escríbele una carta… yo se la entregare
Silvio: ¿y si pregunta?
Sandra: pondré cualquier excusa…
Silvio: esta bien… (Escribe) ¿y mi hijo como esta? Tu lo sabrás bien, ahora somos familia
Sandra: te vi en la boda, a lo lejos… sabia que irías. No me dio tiempo alcanzarte
Silvio: mejor, levantarías sospechas
Sandra: ¿crees… que Luis volverá a atacarme?
Silvio: se dice que a la tercera va la vencida… pero tranquila, si ocurre estaré ahí, te lo prometo
Sandra: (lo abraza) Silvio… digo Charlie ¿en realidad como te llamas?
Silvio: me llamo Silvio pero mis amigos me llaman Charlie, así es como se llamaba mi padre
Sandra: ¿has terminado Charlie? (sonríe)

Olimpia después de pasar una bonita velada con Martin volvió a casa, pero confusa por todo lo que le estaba pasando esos últimos días decidió ir a ver a sus padres
Gonzalo: ¡que sorpresa tenerte aquí de nuevo!
Olimpia: ya ves… (Lo abraza) papi… ¿esta mama?
Gonzalo: no… salió a dar un paseo
Olimpia: la esperaré en la habitación ¿puedes traerme agua?
Gonzalo: claro hija
Olimpia sube a su habitación y rebusca entre sus cosas, trata de encontrar las fotos de las que habla en su libro, abre el cajón y se sorprende al ver una imagen que no esperaba

Gonzalo: ¿Qué haces?
Olimpia: papa… ¿Quién es esta mujer? ¿Por qué estas con ella? ¿y este niño?
Gonzalo: (le quita inmediatamente la foto en al que sale el junto a Sol y Martin) nadie… (vuelve a guardar la foto) por favor… no le digas nada de esto a tu madre
Olimpia: esa mujer… ¿se llama… Sol?
Gonzalo: (la mira sorprendida)
Olimpia: papa contesta
Gonzalo: he dicho que no es nadie
Sandra: Hola
Gonzalo: la niña te estaba buscando, adiós (se va)
Sandra: ¿Qué le pasa?
Olimpia: nada
Sandra: ¿y tu? ¿Qué haces aquí?
Olimpia: (sonríe) quería hablar contigo
Sandra. ¿Qué pasa?
Olimpia: ¿tú crees que te puedes enamorar en una semana?
Sandra: ¿y eso? ¿Hay alguien?
Olimpia: alguien… solo lo conozco desde hace una semana y me da miedo por que esta yendo todo tan rápido… que parece ideal. Pero mamá… es que es tan perfecto
Sandra: (sonríe) ¿Por qué no te lo traes a comer la semana que viene?
Olimpia: ¿a la comida familiar?
Sandra: si… si va a ser de la familia tendrá que ir conociéndola, nunca te había visto hablar así e un chico, se te ilumina la cara cada vez que piensas en el
Olimpia: (sonríe) lo traeré la semana que viene

Capitulo 25


Se fue a su casa y cuando llego el portero le aviso de que la lluvia había inundado su piso, le dijo que la había estado llamando toda la tarde pero que no contestaba al móvil, en ese momento se maldijo y como estaba cansada para arreglarlo todo decidió pasar la noche en casa de sus padres. Como Vivian relativamente cerca decidió ir dando un paseo, lo que no sabía es que volvería a ponerse a llover.
Martin: (la cubre con el paraguas) te estas empapando
Olimpia: ¿Qué haces aquí? ¿Me has estado siguiendo? ¿No serás un psicópata de esos?
Martin: ¿tengo pinta de psicópata?
Olimpia: bueno… por si a caso, mantengamos las distancias (anda deprisa y se aleja)
Martin: (corre tras ella) soy de fiar (vuelve a poner el paraguas sobre su cabeza) estaba en casa de un amigo, te vi por la ventana y me pareció que sería buena idea acompañarte, es tarde, solo es eso.
Olimpia: te agradezco el gesto pero se cuidarme yo solita
Martin: ¿Por qué eres tan terca?
Olimpia: a ver si te enteras de una vez, pero conmigo no tienes ninguna posibilidad, no se con quien sueles tratar, ni me interesa, pero yo no soy como ellas
Martin: cabezota…
Olimpia: ¿Qué has dicho?
Martin: que por mucho que intentes esconderte bajo esa coraza no lo vas a conseguir, a mi no me puedes engañar
Olimpia: gracias por el paraguas, pero ya no lo necesito, ha parado de llover… ahora si me disculpas…
Martin: claro…hasta mañana Olimpia (la besa en la mejilla)
Olimpia: (desconcertada) adiós… (Sonríe inconscientemente)
Martin mira como se aleja, Martin continúa andado y al girar la calle llama a la puerta
Sandra: ¿hija? ¡Hija! (la abraza) ¡Gonzalo ven aquí que ha venido la niña!
Olimpia: (sonríe) ya no tan niña
Sandra: para mí siempre serás mi pequeña
Olimpia ¿Cómo estas?
Sandra: ya me ves, vieja y chocha pero tan feliz como siempre ¿a que se debe tu visita? Hace mucho que no vienes por aquí
Olimpia: estoy muy ocupada mama…
Sandra: lo sé, ese colegio no te da más que quebraderos de cabeza, pero si es lo que te gusta hacer ya sabes que tienes mi apoyo
Olimpia: sabes que si, y no te preocupes que todo va bien, cada vez mejor
Sandra: se nota… esa sonrisa…
Olimpia: (se percata de que esta sonriendo y ríe) disculpa
Sandra: reírse no es malo hija, la falta de practica hace pensar que si, pero reírse es lo más maravilloso del mundo
Olimpia: (recuerda a Martin) mama… ¿puedo dormir aquí esta noche?
Sandra: claro que si mi vida, pasa… que en seguida te preparo una habitación (la toca al barriga) que poquito te queda ya (sonríe)
Olimpia: (suspira) eso parece…
Gonzalo: ¡hija! (la abraza) ¿Cómo no nos has avisado de que ibas a venir?
Olimpia: el piso se ha inundado y…
Gonzalo: no hace falta que des explicaciones, aquí siempre eres bienvenida.
Sandra le prepara algo de cenar a Olimpia y después todos se sientan en el sofá
Olimpia: papa… (Se acaricia la barriga) hay algo que debes saber
Gonzalo: sorpréndeme
Olimpia: es un niño… como siempre has querido, me lo han dicho esta mañana (sonríe)
Gonzalo: ¿voy a tener un nieto? Eso en maravilloso hija
Sandra: (entristece pero rápidamente oculta su tristeza con una sonrisa) enhorabuena, ya estarás contento tigreton…
Olimpia: (se percata) mama, he pensado que… tal vez sería buena idea llamarlo Carlos
Sandra: (sonríe y le coge las manos cariñosamente) no es necesario Olimpia… ya hubo un Carlos en esta familia y se fue… no va a volver. Pero este niño que tu llevas en tus entrañas si va a tener una vida… y no soy yo, sino su madre quien debe decidir su nombre… lo querré igual lo llames como lo llames
Olimpia: lo siento mama… no quería recordártelo de nuevo
Sandra: no tengas miedo a hablar de él… me gusta recordarlo pero sobre todo me gusta poder hablar contigo
Gonzalo: basta de sentimentalismos, tengo curiosidad, cuéntanos hija ¿Cómo lo llevas todo? ¿Qué opina el padre?
Sandra: Gonzalo no insistas…
Olimpia: soy madre soltera papa… ya te lo he dicho
Gonzalo: pero no entiendo porque no se lo puedes decir al padre, cuando nazca vas a necesitar ayuda
Sandra: para eso estamos nosotros Gonzalo, deja de incomodar a la niña
Olimpia: se que os resulta difícil de comprender, pero se lo que me hago. Bueno… dejemos de hablar de mi ¿Cómo esta Lena? ¿y Paula? Hace mucho que no nos vemos
Sandra: Lena sigue de gira con su marido
Gonzalo: ¿Quién nos iba a decir que se iba a hacer artista?
Olimpia: siempre fue la rebelde, casada a los 19 con Lucas por mucho que intentarás impedírselo papa
Gonzalo: rebelde o no hay que reconocer que canta estupendamente, no se de donde le habrá salido esa voz, de mi desde luego no
Olimpia: ¿y mis sobrinas? ¿También se los han llevado?
Sandra: si hija, si
Gonzalo: el mes que viene regresa a Madrid. Se me acaba de ocurrir una idea ¿Por qué no organizamos una comida familiar?
Sandra: eso suena muy bien, así podemos jugar con Alma y Susana
Gonzalo: que se venga también Marina… que la vi el otro día en el supermercado y estuvimos hablando de lo mucho que echábamos de menos a nuestras nietas
Olimpia: ¿ha vuelto a saber algo de Charlie?
Sandra: ¿Cómo sabes tú lo de Charlie?
Olimpia: por que siempre que la decía que se echará un novio, siempre decía que ya tenía uno
Gonzalo: nada desde la última vez… nadie ha sabido nada de él desde entonces, desapareció sin más
Olimpia. ¿y Paula? ¿Qué tal?
Sandra: con Benito… igualitos que la última vez que los viste.
Olimpia: ¿Cuándo piensan casarse?
Gonzalo: Nunca… ¿Qué pasa que aun no conoces a tu hermana?
Siguieron hablando hasta que miraron el reloj y descubrieron lo tarde que era. Al tumbarse en la cama Olimpia se sintió como cuando era una niña, Sandra fue a darle un beso de buenas noches y la arropo, ella se perdió entre las sabanas y se dio cuenta que en ningún sitio se sentía tan a gusto como con sus padres. Su carácter por unas cosas o por otras se había ido enfriando con los años y ya eran muy pocas las personas que la soportaban, muy pocas las que insistían en conocerla de verdad, como un día hizo Roque y como ahora lo intentaba Martin, sabía que no se lo estaba poniendo fácil, peor ella no era una mujer fácil.
Al día siguiente cuando Olimpia llego al colegio, al abrir la puerta de su despacho encontró a Martin sentado sobre la mesa
Olimpia: ¿Qué haces aquí? Mira que solo lleva dos días y ya me estoy planteando despedirte
Martin: no lo harás
Olimpia: no te confíes demasiado
Martin: se que no lo harás
Olimpia: no desvíes la pregunta, dime ¿Qué haces aquí?
Martin: te traigo un regalo
Olimpia: ya te he dicho que no soy como las demás ¿Qué crees que por cualquier tontuna que acabes de comprar en el chino me vas a conquistar?
Martin: algún día serás mía
Olimpia: ni lo sueñes… ¿no te has dado cuenta ya? Tú y yo no somos compatibles… ni si quiera nos soportamos
Martin: eso lo pensarás tú, a mi me encanta estar contigo
Olimpia: ¿me vas a dar lo que quiera que me vayas a dar de una vez?
Martin: ¿así que tienes curiosidad?
Olimpia: deja de hacer estúpidas preguntas y dame lo que quiera que tengas en mano ahora mismo sin nos quieres salir volando por la ventana
Martin: (ríe) tu en tu línea. Toma impaciente… (le entrega una llave enganchada en un colgante)
Olimpia: ¿una llave? ¿Para que se supone que necesito esto? ¿Así es como te ligas a tus citas?
Martin: calla y póntelo (se lo engancha en el cuello)
Olimpia: ¿Qué abre?
Martin: cuando te vea capaz de averiguarlo, lo descubrirás por ti misma
Olimpia: ¿eso es todo?
Martin: no… yo ya te he dado mi regalo, ahora necesito… llamémoslo tu ayuda
Olimpia: ¿Qué quieres?
Martin: que aceptes quedar conmigo el sábado, necesito a alguien que me acompañe a un sitio
Olimpia: ¿me estas pidiendo una cita?
Martin: no… es algo informal
Olimpia: ¿el que?
Martin: una tontería ¿me ayudarás?
Olimpia: me lo pensaré
Martin: (sonríe) de momento me basta
Olimpia: (sonríe) y ahora vete… tengo que mantener un colegio
Martin entra en la sala de profesores, Clara y Roque hablan
Clara: bueno yo ya me marcho
Roque: adiós
Clara: adiós Roque
Martin: así que tu eres Roque…
Roque: si, ¿tu eres el nuevo no?
Martin: si… ¿puedo preguntarte algo?
Roque: claro…
Martin: he oído que estuviste con Olimpia
Roque: no es ningún mounstro, cuando se serena es muy agradable
Martin: lo sé… parece un mujer muy especial
Roque: lo es
Martin: ¿Por qué lo dejasteis?
Roque: cosas que pasan…
Martin: ya… bueno, acepto que os dejarais de querer ¿pero dejarla tirada en medio del embarazo no te parece un poco cobarde?
Roque: me encantaría ayudarla pero no se deja, desde el primer momento nos dejo muy claro a Félix y a mi que ese niño solo era suyo
Martin: es cabezota como ella sola
Roque: no lo sabes tu bien
Pasaron los días y Martin intento más de una vez acercarse a Olimpia, no se cansaba de que le rechazará, de que le humillara, no se cansaba de oírla insultarle, es más le gustaba como sonaban los insulto en su boca. El viernes Olimpia accedió a que este la acompañara a casa
Olimpia: bueno pues ya estoy aquí… muchas gracias
Martin: ¿te has pensado ya lo de mañana?
Olimpia: Martin… no se si es buena idea…
Martin: (una vez más se aproxima a ella y la da un beso en la mejilla) te recojo a la 13:00
Olimpia: espera…
Martin: ponte guapa
Olimpia: ¿pero a donde vamos a ir?
Martin: ya lo verás…
Olimpia. No te aseguro nada
Pero Martin ya se había ido y al día siguiente apareció por allí a la 13:00 con un traje recién estrenado, corbata morada y bien peinado. Llamo al timbre
Olimpia abrió en vaqueros, con una camiseta de hombreras roja y el pelo recogió en una coleta.
Olimpia: esta bien… iré, peor me debes una… ¿así voy bien?
Martin: suéltate el pelo, me encanta tu pelo…
Olimpia: (le obedece) ¿Dónde vamos?
Martin: shh… calla y monta al coche
Llegaron a una iglesia, había un montón de gente, vestida de manera muy elegante
Olimpia: me da que hemos venido en mal día, las calles están llenas de personas, me da que hay una boda
Hugo: ¡Martin! ¡Hermanito! (lo abraza) ya creía que no venias
Martin: me retrase un poco pero ya estoy… te presento a mi
Olimpia: amiga…
Hugo: amiga… eh pillín, encantado guapa… yo soy Hugo, su hermano. Martin no me había dicho nada de que vendrías a la boda
Olimpia: ¿a que te casas?
Hugo: (mira a Martin)
Martin: (ríe) es una bromista
Hugo: (ríe) ya lo veo. Bueno pues que os lo paséis bien, yo voy a saludar al los invitados
Olimpia: ¿una boda? ¡Te mato! ¿Por qué no me has dicho nada?
Martin: ¿si te lo hubiera dicho hubieses venido? Pues ya esta
Olimpia: me voy… ¿Cómo voy a quedarme con estas pintas?
Martin: estas preciosa, pero… anda ven (abre el maletero) si te sientes más agosto, ponte esto.(le enseña un vestido rojo palabra de honor a conjunto con unos tacones) los he comprado para ti
Olimpia: es muy bonito… pero aun no me explico que hago aquí
Martin: mi hermano pequeño se casa y yo hace mucho que no tengo novia, mi familia me agobia, me hacia ilusión venir acompañado de alguien tan especial como tú. Por favor… quédate
Olimpia: Martin…
Martin: te invito a cenar…
Olimpia: pero que morro tienes…
Martin: (la besa en la mejilla) ya verás como al final te lo pasas bien
Olimpia: que sea la ultima vez que me haces esto (le besa en la mejilla) voy a ponerme el traje
Se mete en el coche y se cambia de ropa
Martin: estas… me he quedado sin palabras
Olimpia: (sonríe) gracias
Martin: ven… quiero presentarte a mi madre… voy a presumir de amiga
Martin la lleva hasta su madre
Martin: hola mama, te presento a Olimpia
Sol: encantada, yo soy Sol (se dan dos besos) ¿Cómo estas hijo?
Martin: muy bien mama
Sol: a ver cuando te veo a ti en el altar…
Olimpia: a su tiempo señora, ya llegará, no le presiones
Martin: (ríe) ella es así…
Olimpia se queda pensativa, esa mujer le suena demasiado… Pasan el día hablando, conociendo a su familia e incluso por la noche Olimpia se arranca a bailar
Martin: no sabia que bailaras tan bien.
Olimpia: hay muchas cosas que no sabes de mi… iba a baile de pequeña, salí bailando en el primer videoclip de mi hermana
Martin: ¿canta?
Olimpia: te suena… (Canta) eres todo… no soy nada
Martin: ¿Lena? ¿Tu hermana es Lena? Me encanta su voz
Olimpia: tiene talento
Martin: vale… entonces… ¿eres hija de una famosa escritora no?
Olimpia: si...
Martin: leí el libro que escribió tras salir de la cárcel, fue muy injusto que la tuvieran presa
Olimpia: esos tema ya son tabú en mi casa, así que mejor no me preguntes. Mi libro preferido es el que le escribió a mi hermana, Mi suerte se llama Lena… es precioso
Martin: lo leeré… ¿a ti no te escribió ninguno?
Olimpia: si… pero aun no me lo ha enseñado, mi madre es así, puede guardar escritos durante años y un día sorprenderte con ellos
Martin: (sonríe) quieras que no parece que ya se algo más de mi
Olimpia: no te ilusiones… aun te queda mucho
Cuando vuelven a casa Martin se acerca al oído de Olimpia
Martin: (susurra) ya te queda menos para usar tu llave
Olimpia: (sonríe) debo confesar que al final me lo he pasado bien
Martin: yo también, hace mucho que no lo pasaba tan bien
Olimpia: (le besa en los labios suavemente) lo siento, no he debido… no tenia que haber pasado
Martin: (la acaricia) no tengas miedo…
Olimpia: ¿quieres quedarte a dormir? Es tarde y no me apetece estar sola, las hormonas me tienen un poco sensible
Martin: claro…
Olimpia: dormir… solo dormir
Martin entro en su casa, se tumbaron el sofá a ver una película hasta que se quedaron dormidos abrazados

Parte 2
Capitulo 24

Treinta y dos años después...
Olimpia da vueltas por su despacho, esta cansada y siente una vez más las típicas nauseas matutinas así que decide sentarse, Martin entra en su despacho
Martin: perdona estoy buscando a la directora del centro
Olimpia: la tiene delante
Martin: ¿es usted?
Olimpia: ¿Qué pasa que no me ves con pinta de poder mantener un colegio o que te caíste de la cama cuando tenías tres años y te quedaste sin cerebro? Sinceramente opto por lo segundo
Martin: ¡acertaste! Era muy revoltoso y pegaba un salto todas las noches, mi madre acabo atándome a la cama para que no me escapará y claro… acabe perjudicado
Olimpia: (sorprendida) lo siento, no lo sabia
Martin: (ríe) ¿te lo has creído? Vamos por favor… era una broma
Olimpia: pues claro que no me lo he creído, solo que me sorprende que la estupidez humana pueda llegar a tan altos niveles
Martin: (ríe) vamos no se enfade… solo era una broma
Olimpia: deje de insistir y váyase a mofarse de su familia
Martin: ¿sabes que te pones muy graciosa cuando te enfadas?
Olimpia: ¿es que no piensa parar?
Martin: no es que no la crea capaz de dirigir un colegio, es solo que me sorprendió que además de guapa también fuera lista
Olimpia: basta de tonterías, ¿Quién es usted? Llevo más de media hora discutiendo con usted y aun no me ha dicho a que venia
Martin: (tiende su mano) soy Martin Aguilar, el nuevo profesor de tecnología y pedagogo del centro
Olimpia: (se levanta) Olimpia… directora del centro y… (Sonríe) como vuelvas a intentar ligar conmigo tu peor pesadilla
Martin: (sonríe) Olimpia… bonito nombre…
Olimpia: ¿Por qué se pone tan melancólico?
Martin: por que me ha hecho pensar en alguien que no veo hace tiempo y que fue muy especial
Olimpia: ¿también se llamaba Olimpia? Mira que es casualidad…
Martín: si… y hace mucho que no la recordaba, pero ya sabe… no tenéis un nombre muy común y al oírlo hoy…
Olimpia: me encantaría seguir compartiendo sus animadas vivencias pero si me disculpa tengo asuntos más importantes que atender, le diré a Clara que te enseñe el colegio, sígame
Martin: Martin… llámeme Martin
Olimpia: le llamaré como yo quiera que para eso soy la directora
Martin: (ríe) de acuerdo
Olimpia: ¿Por qué te ríes como si fueras tonto?
Martin: por que me cai de la cuna cuando tenia tres años ¿no lo recuerdas?
Olimpia: Martin…
Martin: vale… me río por que hacia tiempo que no me insultaban tantas veces seguidas, por que me gustan las mujeres con carácter y por que me has llamado Martin…
Olimpia: (sonríe inconscientemente)
Clara: ¡Oli!
Olimpia: a ti te estaba buscando precisamente, tengo que ir a hacerme una ecografía. ¿te importaría enseñarle el colegio a Martin? Es el nuevo profesor
Clara: Clara… encantada de conocerte
Olimpia: ¿te importa?
Clara: claro que no
Olimpia: gracias… te debo una
Clara: ¿vas con Felix o con Roque?
Olimpia: con ninguno de los dos
Clara: Oli…
Olimpia: ¿Qué?
Clara: ¿quieres que te acompañe?
Olimpia: no… tranquila… no va a pasar nada por que vaya yo sola
Martin: si quieres… yo puedo acercarte
Olimpia: (sonríe) ¿tu? No gracias. Adiós
Martin la mira atontado
Clara: ¿Qué? ¿Te ha metido mucho miedo en el cuerpo?
Martin: es increíble…
Al caer la tarde, antes de que las puertas del Zurbarán se cerraran por completo, Martin se dirigió al despacho de la directora para despedirse
Martin: ¿no se supone que no deberías beber en tu estado?
Olimpia: ni tu tocarme las narices…asique estamos en paz ¿Qué quieres?
Martin: hablar…
Olimpia: tú no necesitas hablar…
Martin: no, pero tu si. Dime… ¿Quién te rompió el corazón?
Olimpia: ¿Por qué crees que me han roto el corazón?
Martin: por que huyes de los hombres (se acerca a ella)
Olimpia: (se levanta rápidamente) ¿Qué haces?
Martin: ves… Sabía que debajo de esa coraza se escondía una persona sensible, dime… ¿Quién te hizo daño?
Olimpia: no se nada de ti…
Martin: ¿y que? ¿Qué más da? ¿te gustaría saberlo?
Olimpia: pues mira si, me gustaría saber a quien he contratado. ¿Qué te hizo esa tal Olimpia?
Martin: (ríe) eh… a ver como te explico esto…
Olimpia: ¿Por qué te ríes así?
Martin: si lo hicieras más a menudo te darías cuenta de que reírse no es malo. Me río por que creo que has confundido mis palabras. Olimpia era como una hermana para mi…. No la veo desde que tenía dos años… pero nunca olvidaré el día en que me despedí de ella… prometí que volvería a verla pero mi madre nunca me dejo
Olimpia: ¿Por qué?
Martin: no lo se, cosas de mayores, esa era su excusa (se echa una copa de vino) ¿puedo?
Olimpia: claro (se echa otra)
Martin: (se la quita de las manos) ya esta bien por hoy, recuerda que estas embarazada
Olimpia: (sonríe) no entiendo… si era tu hermana
Martin: no, no. No era mi hermana, pero la sentía como tal. Mi padre se fue cuando se entero de que mi madre estaba embarazada, el biológico quiero decir, para mi, mi padre siempre fue quien me crio, un buen hombre que empezó a salir con mi madre pero el estaba enamorado de otra mujer y se dejaron. Paso algo que nunca me quisieron contar y tuvimos que irnos, mi madre acepto un trabajo en el extranjero…
Olimpia: ¿no volviste a ver a tu padre?
Martin: venia en verano y en todos mis cumpleaños, no se perdía ninguno, pero un día mama se enamoro de Felipe y papa no se quiso meter en medio, asique dejo de venir. Cuando crecí volví a Madrid y tenía la esperanza de volver a verlo pero… aún lo sigo buscando. Ahora es tu turno, dime…
Olimpia: no le suelo contar mi vida a extraños
Martin: oh… vamos… eso es trampa… yo ya te lo he contado todo
Olimpia: no todo ¿tienes novia?
Martin: ¿Por qué quieres saberlo?
Olimpia: curiosidad
Martin: (sonríe) no ¿y tú?
Olimpia: tampoco, (se acaricia la barriga) ni lo necesito, este y yo nos bastamos solitos
Martin: ¿es niño?
Olimpia: (asiente) me lo han dicho hoy
Martin: ¿Por qué no has dejado que te acompañaran? Aunque fuera tu madre, no sé, lo bonito de los embarazos en vivirlos en familia ¿no?
Olimpia: el ultimo embarazo de mi madre no fue muy bien y desde entonces evite hablar de todo lo que estaba relacionado con niños, no quiero que reviva lo que le paso
Martin: ¿Qué le paso?
Olimpia: es complicado, pero tuvo problemas y al poco de nacer… el pobre Carlitos murió
Martin: vaya… lo siento
Olimpia: al menos sirvió para unir a mis padres, ¿sabes? Aun se quieren, a pesar de los años se siguen amando como el primer día… como el primero… es tan irreal…
Martin: ¿no crees en el amor?
Olimpia: solo en el suyo… pero ya he hablado bastante, solo eres un extraño… y no me gusta darme a conocer tan pronto
Martin: para lo que necesites ya sabes
Olimpia: gracias Martin (sonríe)

Capitulo 23


Gonzalo volvió a instalarse en su casa y al día siguiente Lena trajo a Lucas a la hora de la comida
Sandra: Hola Lucas…
Lucas: hola…
Sandra: ¿te gustan los espaguetis?
Lucas: si
Lena: bueno… pues ya estamos aquí
Sandra: si eso parece…
Lucas: ¿puedo hacerte una pregunta
Sandra: si claro
Lucas: ¿Qué tal se vive en la cárcel?
Sandra: prefiero no hablar del tema…
Lucas: solo es curiosidad, desde fuera con un familiar en la cárcel se pasa mal, me lo ha contado Lena, se pasa fatal ¿lo sabias?
Lena: Lucas para
Sandra: cariño ¿me pasas el pan?
Lena: (se lo da) toma
Lucas: ahora que te conozco ya se porque Luis ¿se llama Luis verdad? Bueno da igual… ya se por que ese hombre se fijo en ti (ríe)
Sandra: por favor Lena, puedes pedirle que cambie de tema
Lucas: tranquila, termino en seguida… tienes pinta de victima pero no sabia que te lo hicieras tanto
Sandra: (se empieza a poner nerviosa) cariño ¿me haces un favor? Me traes… el bolso
Lena: ¿el bolso?
Sandra: si, el bolso, esta encima de mi cama…
Lucas: lo que habrás hecho tu en tu cama…
Sandra: vamos Lena… por favor
Lena: voy… espero veros enteritos a la vuelta (se marcha)
Sandra: mira niñato se que te pagan por comerle la cabeza a mi hija y por intentar hacerme daño, pero te voy a hacer una proposición mejor…
Lucas: no se de que me hablas
Sandra: no te hagas el tonto… ¿Cuánto te pagan? te doy el doble, el triple, lo que quieras….
Lucas: ¿a cambio de que?
Sandra: de que nos dejes en paz y desaparezcas. Es un buen trato ¿no crees?
Lucas: de acuerdo, me iré pero esa gente es muy peligrosa y si se enteran vendrán a por mí, necesitaré bastante dinero para esconderme por un tiempo
Sandra: lo que quieras… ya te lo he dicho, lo que necesites pero lejos de mi hija
Lucas: no lo he hecho por gusto… Lena es increíble y lo que menos quería es hacerla daño pero necesitaba la pasta, yo no lo he tenido nunca tan fácil como ella… yo nunca he tenido a nadie que me sacara las castañas del fuego
Sandra: ya… me contó Lena
Lucas: crecí en un orfanato, mi padre me vendió a una familia pero se cansaron de mí y me llevaron a ese lugar. Luis me saco de allí y me educo, lo cierto es que es lo más parecido a un padre que he tenido, le estuve muy agradecido hasta que me di cuenta de que para lo único que me quería era para utilizarme, para que hiciera cosas que no quería hacer
Sandra: no hace falta que sigas
Lucas: solo quiero que comprendas que nunca quise haceros daño…Cuando me fui de casa de Luis y le dije que no quería colaborar más con el me hizo la vida imposible y al final tuve que volver y hacer lo que me pedía, me puso un piso y me siguió manteniendo pero a cambio de esto, de seguir colaborando en sus locuras
Sandra: lo siento… no sabia nada
Lucas: yo también lo siento
Sandra: ¿puedo pedirte algo?
Lucas: dime
Sandra: no quiero que mi hija sufra, no se si sabes que esta enamorada de ti… y nunca la había visto tan enamorada de nadie…
Lucas: es una gran chica, seguro que encuentra a alguien mucho mejor que yo
Sandra: aléjate de ella poco a poco, así le dolerá menos
Lucas: solo si me prometes algo
Sandra: si esta en mi mano…
Lucas: cuídala mucho
Sandra: (sonríe) no lo dudes nunca
Lena: ¡hey! Veo que habéis hecho buenas migas
Lucas: tienes una madre muy simpática
Lena: ves como tenia razón, ella no es como las demás, ella es la mejor
Lucas: (la besa) preciosa yo me tengo que ir ya
Lena: ¿tan pronto?
Lucas: si… (Se levanta) un placer Sandra, ya hablaremos
Sandra: os acompaño a la puerta
Caminan hacia la entrada, por el camino se encuentran con Marina, quien se choca torpemente con Lucas, ambos se miran unos instantes
Lena: Lucas… ¿estas bien?
El silencio se apodera del momento
Llena: Lucas…
Sandra: Marina…
Marina: (suspira) eh… (Extrañada) adiós… (continua andando)
Lucas: espera
Marina: (no le hace caso)
Lucas: por favor para…
Lena: ¿Qué pasa mama?
Sandra: no lo se
Lucas: (se quita la cadena que lleva atada al cuello, corre hacia ella y se la enseña) es igual… (Observa la que lleva ella)
Marina: no puede ser… no me puede estar pasándome esto (su respiración se acelera)
Lucas: ¿quien eres…?
Marina: (llora) ¿puedo?
Lucas: (la abraza) ¿eres tu?
Marina: (no puede hablar) yo… (Se quita la cadena y la engancha con la suya) soy tu madre (va a abrazarlo)
Lucas: (se aparta) ¿Por qué me abandonaste?
Marina: (calla)
Lucas: se valiente y habla, dame la oportunidad de dejar de odiarte
Marina: yo no sabia nada… fue tu padre quien…
Lucas: habla, dilo claro
Marina: Charlie no quería ser padre, además estaba metido un lio muy gordo, cuando me metieron en la cárcel te vendió, y no fue capaz de decírmelo hasta que pasaron un par de años, yo creía que todo iba bien, que estabas a salvo junto a él… Me dijo que te había puesto su cadena… me la regalo por cumpleaños… dos cadenas iguales… nunca le creí, pensaba que lo decía por tranquilizarme
Lucas: mientes…
Marina: no… nunca he dicho nada más cierto. Siempre le preguntaba por ti y el me decía que estabas bien, que ya estabas muy grande y que me echabas de menos, un día dejo de contestar y yo de preguntar por miedo. Saber que estabas ahí fuera era lo único que me daba fuerzas, cuando me entere de la verdad, de tanto llorar enferme… Me llevaron al hospital y Charlie vino a verme, al principio no quería que estuviera allí, pero acabe cediendo, el dijo que lo había echo por que creía que era lo mejor para ti y me conto lo de las cadenas, estaba convencido de que si algún día salía de allí podría encontrarte
Lucas: (llora) ¿lo mejor para mi? Lo mejor para mi habría sido tener unos padres
Marina: no espero que me perdones, pero al menso compréndeme
Lucas: (la abraza) ¿Qué tal si empezamos de 0 mama?
Marina: (se emociona) mi niño… por fin estas aquí, te he echado tanto de menos mi pequeño
Lena: ¿Qué fuerte no?
Sandra: me he quedado de piedra, no tenia ni idea
Marina y Lucas se fueron a pasar la tarde fuera para ponerse al día, Lena se unió a ellos. Sandra en cambio se quedo descansando en la casa. Gonzalo se acerco a ella con un ramo enorme de flores
Sandra: ¿y esto?
Gonzalo: mi princesa se merece esto y mucho más (la besa) ¿Qué haces tan solita?
Sandra: estaba esperando a que mi príncipe me despertase (sonríe)
Gonzalo: ¿Cómo se encuentra nuestro enano? (pone la mano en su barriga)
Sandra: espero que bien
Gonzalo: (le aparta el pelo de la cara y se queda mirándola)
Sandra: ¿Qué haces?
Gonzalo: ¿sabias que eres preciosa?
Sandra: (ríe) que tonto estas…
Gonzalo: no te muevas
Sandra: (lo mira extrañada) ¿Qué vas a hacer?
Gonzalo: (sale corriendo y vuelve con una cámara en la mano) coger esto
Sandra: no… que ni estoy maquillada ni nada
Gonzalo: shh… calla petarda (le hace una foto) pero que guapa eres
Sandra: (ríe y coge su cámara) ven… vamos a hacernos una los dos (se hacen la foto)
Gonzalo: espera (sale corriendo y vuelve con Olimpia) vamos hacernos una con la chiquitina, que con todo este follón tenemos poquitas juntos
Sandra: mira que guapos… ahora si Gonzalo, ahora si que todo es perfecto
Olimpia: pa-pa
Gonzalo: ¿Qué pasa princesita? (la hace cosquillas y la niña se ríe) ¿tienes cosquillas? ¿y tu madre?
Sandra: ni se te ocurra…
Gonzalo: (le hace cosquillas a Sandra) parece que también
Sandra; vamos Olimpia, a por papa
Gonzalo: no… eso no vale (ríe también)
Pasan un rato jugando hasta que se hace de noche, entonces deciden dar un paseo hasta el parque en el que se encuentran Lena, Lucas y Marina. Pasan allí un rato y cuando la niña empieza a tener sueño deciden regresar todos juntos. Sandra ve a Silvio a lo lejos, se teme que pronto lo tendrá cerca con nuevas noticias… y así es, cada vez lo va visualizando más cerca, pero cuando esta casi al lado se sorprende al ver la reacción de su amiga
Marina: ¡Charlie! ¡Charlie!
Silvio se la da la vuelta
Marina: (corre hacia el hasta que lo alcanza) ¿Por qué no has venido a verme? ¡Contesta! (le pega un guantazo) eres un cabron
Silvio: te juro que no he podido, pero sabia que estarías bien
Marina: me dejaste tirada, nunca volviste a verme
Silvio: era muy peligroso… te pondría en peligro a ti también
Marina: ¿aun me quieres?
Silvio: (la besa) tanto como siempre. Mi vida tienes que alejarte de ese muchacho, esta con los otros, es de los malos
Marina: (le mira a los ojos) ese muchacho es nuestro hijo
Silvio: ¿Qué?
Marina; lo he encontrado cariño, tenias razón. Ven a conocerle
Silvio: no… no puedo (se saca un papel del bolsillo y se lo entrega) dale esto a Sandra
Marina: Charlie no te vayas
Silvio: cuida de él, eres una buena madre (sonríe)
Marina: no me dejes Charlie
Silvio: te quiero (sale corriendo)
Marina: ¡Charlie!
Sandra: (se acerca a Marina) ¿conoces a Silvio?
Marina: ¿Qué Silvio? Ese es el Charlie
Sandra: que raro…
Marina: toma (le entrega el papel)
Sandra: (lo lee en voz baja) Luis intenta escaparse de la cárcel, ten mucho cuidado… (Mira a Gonzalo nerviosa) vamos a casa
Gonzalo, Sandra y Olimpia se adelantan. Al poco de entrar en su casa, llaman al timbre.
Gonzalo abre, es Sol.
Sol: me he enterado de que vas a volver a ser papi (le enseña una botella de champan) tendrás que brindar con tu buena amiga
Gonzalo: no se si es buena idea, Sandra…
Sol: vamos… no me seas sieso… Gonza…
Gonzalo: bueno… pero solo una copa, entra… vamos a al salón
Se sienta en el salón y descorchan la botella
Sol: que calor… (se quita la chaqueta, lleva puesto un vestido con un escote bastante provocador)
Gonzalo: que guapa te has puesto
Sol: a ver si así consigo ligar de una vez
Gonzalo: (sonríe) no creo que ninguno se resista a tus encanto
Sol: (ríe) yo conozco a uno que si
Sandra: ¡Gonzalo!
Sol: hola Sandra…
Sandra: ¿Qué hace esta aquí? ¿ya empiezas?
Sol: no te enfades mujer, solo quería tomar una copa con un amigo… por cierto enhorabuena por tu embarazo
Sandra: gracias…
Sol: por que no te sientas con nosotros
Sandra: ¿no se supone que eso lo debería decir yo? Es mi casa, no la tuya
Gonzalo: Sandra, cálmate
Sandra: dila que se vaya
Sol: ¿Por qué no podemos ser amigos?
Sandra: por que no
Sol: (se agacha un instante y deja entre ver uno de sus pechos) no lo entiendo
Sandra: tapate…delate de mi marido te tapas
Gonzalo: no saques las cosas de quicio… (Suspira) Sol, será mejor que te marches
Sandra: (pega un grito) ahhh
Gonzalo: (corre hacia ella) ¿Qué pasa cariño?
Sandra: no, no, no… (Vuelve a gritar)
Gonzalo: Sandra cariño…
Sandra: me duele mucho, lo voy a perder Gonzalo… Lo voy a perder…
Gonzalo: vamos al hospital
Sol: yo os llevo
Gonzalo: no
Sol: no seas cabezota, no estas en condiciones de conducir
Gonzalo: ¡Cayetana!
Cayetana: (baja corriendo) ¿Qué pasa?
Sandra: (grita de nuevo)
Cayetana: voy con vosotros
Gonzalo: no, tu cuida de la niña, ya te llamamos cuando sepamos algo
Se fueron al hospital, ingresaron a Sandra y la empezaron a hacer pruebas, Gonzalo esperaba nervioso a que un medico le dijera algo
Sol: cálmate…
Gonzalo: no puedo
Sol: Gonzalo cálmate
Gonzalo: ¡cállate! Esto ha sido culpa tuya. Lo siento… no quería decir eso
Sol: será mejor que me vaya, cuídala ¿vale?
Doctor: familiares de Sandra de la Vega
Gonzalo: yo…
Doctor: ¿eres el padre?
Gonzalo: si, ¿Qué ha pasado? ¿Cómo están?
Doctor: el embarazo se ha complicado, no podemos decir nada con exactitud, estas 24 h pueden ser cruciales para el bebe. Si Sandra no se recupera, es posible que lo pierda, lo siento
Gonzalo: ¿puedo verla?
Doctor: si claro… sígueme
Gonzalo entra a la habitación
Doctor: la hemos dado unos calmantes y esta un poco adormilada. Bueno… os dejo a solas… cualquier cosa ya sabes donde encontrarme
Gonzalo: gracias
Sandra: Gonzalo…
Gonzalo: ¿Qué pasa mi amor?
Sandra: ¿lo voy a perder verdad?
Gonzalo: shh no pienses eso
Sandra: lo siento… no tenia que haberme puesto así, tenia que haber confiado en ti
Gonzalo: yo tampoco debí traerla a casa
Sandra: somos unos tontos
Gonzalo: (sonríe y la besa) descansa… necesitas coger fuerzas (acaricia su barriga) y el también…
Sandra: (sonríe) Gonzalo…
Gonzalo: ¿Qué?
Sandra: te quiero…
A la mañana siguiente Cayetana fue a ver a Sandra, Gonzalo aprovecho para cambiarse ropa y para ir a ver a Sol
Gonzalo: ¿y todas esta maletas?
Sol: nos vamos
Gonzalo: ¿es por lo de ayer?
Sol: es por que este lugar no es para mi, yo también tengo derecho a soñar y lo cierto es que me hace ilusión aceptar ese trabajo
Gonzalo: ¡el de el extranjero
Sol: si… mi jefe me lo ha vuelto a ofrecer
Gonzalo. ¿y Martin?
Sol: vendré de vez en cuando y tu puedes ir a vernos cuando quieras
Gonzalo: te voy a echar de menos
Sol: (la abraza) y yo a ti… hazme un favor… cuida bien de tu familia (sonríe)
Gonzalo: ¿Dónde esta mi niño?
Sol: en la habitación enfadado…
Gonzalo: voy a verlo
Entra en su habitación
Martin: ¡papi! (corre hacia el)
Gonzalo: ¿Qué pasa machote? Ey… no me digas que has llorado
Martin: (se cruza de brazos) no quiero irme de aquí. Papi… ¿me puedo quedar contigo?
Gonzalo: me encantaría pero no puedes ¿y sabes por que? Por que ahora que eres el hombre de la casa tienes que cuidar de mama ¿me prometes que lo harás?
Martin: (asiente) ¿pero por que nos tenemos que ir?
Gonzalo: cuando yo era pequeño también tuve que mudarme una vez, es duro pero seguro que pronto harás nuevos amiguitos y yo iré a verte y en vacaciones puedes venirte conmigo
Martin: ¿me lo prometes?
Gonzalo: claro…
Martin: (lo abraza) te quiero papi
Gonzalo: (saca de su bolsillo un reloj) toma
Martin: ¿Qué es?
Gonzalo: es un reloj muy antiguo, perteneció mi abuelo y quiero que lo tengas tú, asi si te sientes solo puedes parar a mirarlo y te darás cuenta de que queda menos para que estemos juntos de nuevo
Martin: (sonríe) gracias papi, oye…
Gonzalo: ¿Qué?
Martin: ¿puedo ver a Olimpia antes de irme?
Gonzalo: uf… ¿ya has recogido todas tus cosas?
Martin: si…
Gonzalo: vente conmigo
Martin: ¡bien!
Gonzalo: vamos (le coge de la mano)
Martin: ¡espera! (coge una pelota) ya esta…
Gonzalo se lleva a Martin a ver a Olimpia
Martin corre hacia la niña
Martin: hola…
Olimpia: (le saluda con la mano)
Martin: tengo que irme pequeña… (llora) yo no quiero pero mi mami me obliga. Olimpia… tienes que comer mucho para que crezcas muy rápido y así podamos ser mayores para vernos, tienes que ser fuerte y si alguien se mete contigo le dices que yo te defiendo y tienes que luchar por lo que quieres… lo dice mi mami (le da su pelota) toma… es para ti, se que te gusta y así cuando juegues con ella e acuerdas mi.
Olimpia: (corre hacia el, le braza y le da un beso) atin
Martin: (sonríe) te prometo que volveremos a vernos… te lo prometo
Gonzalo: vamos Martin tenemos que irnos
Martin: (da un beso a Olimpia) te lo prometo
Olimpia: (sonríe)
Gonzalo lleva a casa a Martin
Martin: dila adiós a Paula y dale un besito a Sandra y dile que se ponga buena
Gonzalo: claro que si… (lo abraza muy fuerte y llora) yo también te voy a echar de menos, te quiero mucho Martin
Martin: y yo a ti papi
Gonzalo: ¿Cuándo os vais?
Sol: esta noche
Gonzalo: (la abraza) cuídate ¿vale?
Gonzalo vuelve al hospital, junto a Sandra
Gonzalo: todo va a salir bien mi amor, todo va a salir bien

Capitulo 22


Cayetana se fue por un tiempo a vivir a casa de Sandra
Cayetana: aquí tienes el desayuno
Sandra: no hacía falta Caye, puedo yo sola
Cayetana: shhh nada de replicas
Sandra: no estoy enferma
Cayetana: ¿quieres que ese niño nazca o no?
Sandra: si… pero las posibilidades son mínimas
Cayetana: tu has elegido intentarlo, pues mientras haya una posibilidad por mínima que sea lo vamos a intentar, las dos juntas ¿vale?
Sandra: (sonríe) cuando hablas así te pareces a mama
Cayetana: no es ni la mitad de lo que ella hubiera echo por ti, papa y mama siempre te hubieran apoyado y seguro que también hubieran decidido quedarse contigo en este duro trance
Sandra: papa me daría un beso en la frente y me diría que yo soy fuerte
Cayetana: y mama te traería una de esas extrañas infusiones para hacerte sentir mejor
Sandra: si (ríe) no se de donde las sacaba pero estaban asquerosas. Aun los echo de menos…
Cayetana: estarán siempre aquí si nosotras los recordamos
Sandra: gracias por estar conmigo hermana…
Cayetana: no seas tonta y deja de dármelas, ahora solo preocúpate por lo que te tienes que preocupar (sonríe) yo me encargo del resto
Suena el timbre
Cayetana: quieta parada, ya voy yo
Sandra. Si es Gonzalo… dile que no estoy
Cayetana: ¿segura?
Sandra: no tengo ganas de darle explicaciones y mucho menso de discutir, hoy no tengo ánimo
Cayetana bajo a abrir la puerta y efectivamente era Gonzalo
Cayetana: Sandra no esta
Gonzalo: ni si quiera te lo he preguntado
Cayetana: ya… pero supuse que vendrías a verla, eres su novio ¿no?
Gonzalo: ¿y por que estas tu aquí?
Cayetana: pues… pues… he venido a regar las plantas
Gonzalo: claro… el jardinero se ha cansado de hacer su trabajo y tú has decidido relevarle ¿verdad que si?
Cayetana: siempre me ha apasionado el mundo de la jardinería
Gonzalo: lástima que seas alérgica al polen
Cayetana: ¿Cómo sabes tu eso?
Gonzalo: eso ahora no importa ¿me vas a decir que esta pasando aquí?
Sandra al sentir a su hermana en apuros decide bajar
Cayetana: Sandra vete a la cama
Gonzalo: ¿Qué la pasa?
Sandra: vete Gonzalo, no me apetece hablar contigo
Gonzalo: ¿Qué te pasa Sandra? Tengo derecho a saberlo
Sandra: perdiste tu derecho al irte a vivir con Sol…
Cayetana: bueno ya basta… Sandra vete a descansar, yo me encargo de esto. Gonzalo… será mejor que te marches
Gonzalo: no hasta que me expliques por que no puedo ver a mi chica
Cayetana: no soy quien para explicarte lo que no me corresponde, háblalo con Sandra… pero no hoy, no tiene un buen día
Gonzalo: Sol solo es mi amiga…
Cayetana. Y Sandra lo sabe, lo que no acepta es que pases más tiempo con Sol que con ella, cualquier mujer estaría celosa si su novio pasara más tiempo con sus ex que con ella misma
Olimpia llora
Gonzalo: ¿puedo al menos ver a mi hija?
Gonzalo calma el llanto de su hija y juega un rato con ella, después aprovechando la ausencia de Cayetana se mete en la habitación de Sandra
Gonzalo: no digas nada, por favor… deja que me explique. Se que ahora soy yo quien a metido la pata pero… tengo derecho a saber que te pasa, eres mi mujer, me preocupo por ti
Cayetana: (entra) ¿Qué haces aquí? Te he dicho que hoy no es un buen día
Sandra: espera caye, déjale… (mira a Gonzalo) en una cosa tienes razón, tienes derecho a saberlo, pero no por mi… sino por que esto nos influye a los dos. El embarazo de Olimpia fue difícil, estuve sometida a muchísimo ex tres, ya sabes. Tú lo viviste al igual que yo
Gonzalo: ¿Qué tiene que ver Olimpia en todo esto? ¿le pasa algo a la niña?
Sandra: esta perfectamente, al final todo salió bien y la tenemos entre nosotros. Pero esta vez no es tan sencillo (se acaricia la barriga) ¿recuerdas el cumpleaños de Olimpia? Después de que nos reconciliáramos tuvimos una noche muy intensa
Gonzalo: ¿estas…?
Sandra: no te alegres demasiado… si, estoy embarazada pero… (Llora)
Gonzalo: ¿Qué pasa?
Cayetana: (se acerca a Gonzalo) el niño tiene problemas, no se sabe si va a aguantar…
Gonzalo: ¿Por qué no me lo has dicho antes?
Sandra: sinceramente viendo tu actitud no creí que no te importará demasiado
Gonzalo: voy a estar contigo ¿vale? Vamos a pasar esto juntos
Sandra: no… tú ya has elegido
Gonzalo: te he elegido a ti
Sandra: no te he dado elección
Gonzalo: no es cierto… Sandra, yo te quiero…
Sandra: (se da la vuelta) yo ya no lo sé. Déjame a solas por favor… no me apetece hablar más del tema, estoy cansada… quizás en otra ocasión…
Gonzalo: (la acaricia) no te preocupes… pase lo que pase tiene sangre invencible
Gonzalo se bajo al jardín se puso a llorar, Cayetana lo siguió
Cayetana: lo siento mucho…
Gonzalo: ¿tu también estas enfadada conmigo verdad? La he cagado…esta vez la he cagado de verdad… soy gilipollas
Cayetana: un poquito si, pero no hay nada que no tenga solución
Gonzalo: estaba dolido por lo que me hizo y quise pagarle con la misma moneda, le quería hacer ver lo bien que podía estar sin ella para tuviera miedo de perderme, sin darme cuenta del daño que la hacia… soy tonto, tonto de remate
Cayetana: no es tiempo de lamentaciones, tienes un duro camino por delante y ya sabes que mi hermana no es fácil, pero te quiere… me lo ha dicho
Gonzalo: y yo a ella, mas que nada en este mundo, por eso no me perdono que la haya hecho sufrir
Cayetana: mi hermana tampoco es ninguna santa, los dos os habéis equivocado pero ahora ya solo es pasado, ahora tenéis algo más importante por lo que preocuparos
Gonzalo: al final va a ser verdad que tiene mala suerte… ¿Por qué ella? ¿Por qué la tiene que pasar esto a ella? ¿es que no ha sufrido ya bastante? Caye, se sincera, si perdiera el niño
Cayetana: no va a pasar, tenemos que pensar en positivo
Gonzalo: pero si fuera así… ¿crees que lo soportaría?
Cayetana: no adelantemos hechos, intenta acercarte a ella y dale todo tu apoyo y seguro que las cosas irán a mejor
Gonzalo: tienes razón… a peor ya no pueden ir…
Cayetana: (le abraza) venga… no te hundas tu también. ¿Sabes que haría yo si estuviera en tu situación?
Gonzalo: ¿el que?
Cayetana: cogería todas mis cosas y me instalaría en la habitación de invitados, Sandra se enfadaría conmigo por que es una cabezota, pero se le pasaría pronto. Le prepararía una cena en la azotea y la demostraría que la quiero
Gonzalo: ¿y si no funciona?
Cayetana: seguiría insistiendo. No puedes abandonar ahora Gonzalo… necesita tu apoyo, los dos lo necesitáis…
Gonzalo: tienes razón… gracias Caye, me has abierto los ojos
Cayetana: (estornuda) de nada…
Gonzalo: eh… en realidad no sabía que fueras alérgica al polen, pero no es demasiado difícil darse cuenta… (Sonríe)
Gonzalo se va y al cabo de un rato Sandra baja al salón
Cayetana: pareces más animada…
Sandra: ha venido a verme… ¿tu crees que aún le importo?
Cayetana: (sonríe) es un poco estúpido si, pero que más podemos pedirle… es Gonzalo, que hace un par de días apostaba con Álvaro por acostarse con más tías en una noche… (ríe) pero de lo que no hay duda es que te quiere y si, creo que le importas mucho más de lo que yo le he importado a cualquiera de mis novios…
Sandra: (sonríe) Gonzalo….
Cayetana: ahora que te encuentras mejor… ¿Por qué no damos un paseo? Podemos llevar a la niña al parque
Sandra: me parece bien, oye… ¿y Lena? ¿La has visto?
Cayetana: es joven… estará dado un paseo con sus amigas
Sandra: o con ese…
Cayetana: vendrá en seguida ya lo verás…. Tú vístete que yo pongo guapa a la niña
Lena llego y sorprendió a Cayetana en la entrada, esta llevaba un piercing en la nariz
Cayetana: ¿Qué te has hecho?
Lena: un piercing ¿te gusta?
Cayetana: quítate eso antes de que te vea tu madre
Lena: me da igual que me vea mi madre, a mi me mola y no me lo pienso quitar
Cayetana: se va a enfadar mucho
Lena: seguro que si se lo hace Paula no la dice nada
Cayetana: ¿Por qué dices eso? ¿Qué mosca te ha picado? Tu madre siempre ha tenido el mismo trato con las dos
Lena: mentira, ella es la primera, la pobre huerfanita que recogió en su casa, en la que confía, a la que le cuenta todo y el pide ayuda y yo la tonta
Cayetana: no sigas… no te reconozco ¿Quién te ha metido esas ideas en la cabeza?
Lena: alguien que sabe muy bien lo que es sentirse solo, el sentir que nadie se preocupa por ti
Sandra: si eso es lo que piensa de ti Lucas debe estar muy equivocado, yo he dado la vida por ti Lena… y si no te digo las cosas es por que no quiero preocuparte, por que no soporto verte sufrir
Lena: bonito discurso mama, pero no te creo ¿a caso no es verdad que te pedí mil veces que nos fuéramos lejos de esta casa?
Sandra: tu tan bien como yo sabes que eso no era posible
Lena: ¿y lo de presentarme a mi padre? He tenido que esperar a estar a punto de morir para conocerlo
Sandra: sabes bien lo mucho que lo busque, no es justo que ahora me vengas con esto
Lena: pero te cansaste de buscar, dejaste que Luis te diera lo que papa no te dio y ahora has hecho lo mismo por que te cansas pronto de los hombres mama, por que eres una puta
Sandra: (llora) vámonos Cayetana
Cayetana: Sandra…
Sandra: ¡vámonos!
Dieron un paseo, Sandra no estaba bien pero no dejaba de mirar Olimpia para poder encontrar en ella una razón por la que sonreír. Cayetana quiso hablar varias veces de lo que había pasado antes con Lena pero Sandra se negó. Al volver a casa alguien se acerco a Sandra y puso un papel en su mano, pudo reconocerlo, sin duda era Silvio pero no dijo nada, guardo el papel en el bolsillo y al llegar a casa lo miró, en el ponía
“Aleja a tu hija de Lucas, solo pretende hacerte daño, trabaja para Luis”
Sandra entonces entro en la habitación de Lena por suerte aun estaba allí, se sentó en la cama y empezó a hablar
Sandra: siento que pienses que he sido una mala madre pero todo lo que hice lo hacia pensando que era lo mejor para todos
Lena: ¿para todos o para ti?
Sandra: te aseguro que pensaba más en vosotras que en mi (acaricia una fotografía)
Lena: (suspira) lo se
Sandra: ¿Cómo?
Lena: que siento lo que te dije antes, no se por que lo hice, en realidad no lo pensaba, lo siento…
Sandra: ven aquí…
Lena: (se sienta junto a ella)
Sandra: (la abraza y le muestra la fotografía) mira… este día
Lena: fuimos a montar a caballo
Sandra: y nos bañamos en el río
Lena: me lo pase muy bien, fue uno de mis mejores días
Sandra: ya… ese mismo día cuando fui a darte las buenas noches me dijiste que era mejor mami del mundo
Lena: (sonríe) si, es verdad…
Sandra: y me pediste que no me separara de ti nunca, no lo he cumplido…
Lena: no te rayes mami, siempre hemos estado juntas, siempre que era posible…
Sandra: me alivia saber que no me culpas de todo lo que ha pasado últimamente
Lena: eres una buena madre… en serio
Sandra: (vuelve a mirar la foto y le entrega un libro) toma
Lena: ¿Qué es esto? ¿Has escrito una nueva novela?
Sandra: no… esta es mi primera novela, me ofrecían mucho dinero por publicarla pero al final me negué, quería que solo fuera tuya
Lena: (lee el titulo) Mi suerte se llama Elena (sonríe)
Sandra: empecé a escribirla este día (señala la foto) quería dártela hace un par de años pero tenía miedo de que al leerlo descubrieras cosas que no te gustarán demasiado. Ahora ya sabes todo de mi y eres mayor… es todo tuya
Lena: (la abraza) muchísimas gracias mama, te quiero mucho ¿vale?
Sandra: no más que yo… mi pequeña
Lena: gracias…
Sandra: oye… pues no te queda mal el piercing ese, al final me voy a hacer uno yo y todo
Lena: no por favor (ríe) no es tu estilo…
Sandra: ¿Qué tal con…?
Lena: no empieces…
Sandra: solo quiero saber si lo quieres
Lena: si… él es diferente y me gusta que lo sea
Sandra: Lena yo… (se queda pensativa)
Lena: ¿Qué?
Sandra: yo creo que sería buena idea que lo invitaras a comer un día de estos
Lena: ¿en serio?
Sandra: claro, a lo mejor si lo conozco…
Lena: intentaré que venga mañana
Sandra: bien…
Lena: no es mal chico, solo que no ha tenido suerte. Nunca ha tenido padres y eso debe ser duro…
Sandra: (la acaricia) tengo que contarte algo más
Lena: papa ¿no? Las cosas no van bien… es por la guarra de Sol
Sandra: no hables así
Lena: tu también lo piensas aunque no lo digas… se le ha ido un poco la pinza pero el te quiere a ti… se nota
Sandra: papa y yo estamos un poco dispersos últimamente, es cierto… pero no quería hablarte de eso. No quería decírtelo, pero antes de que te enteres por otras persona… No estoy bien Lena
Lena: ¿de que se trata?
Sandra: de que tengo aquí dentro (se toca la barriga) una cosita muy pequeñita que esta luchando por conocer el mundo pero nadie se lo esta poniendo demasiado fácil…
Lena: ¿estas embarazada?
Sandra: si, pero el niño no esta bien
Lena: (la coge la mano, la mira a los ojos) todo irá bien, yo estoy aquí mami…
Sandra: (la abraza) ya lo se cariño… ya lo se
Sandra fue hacia su habitación y por el camino se encontró con Marina
Sandra: ¡Marina!
Marina: hola, tengo prisa
Sandra: (la coge del brazo) no… ¿Por qué huyes de mi? Desde que sabes lo que me pasa, sales corriendo cada vez que me acerco ¿Por qué?
Marina: fue por mi culpa
Sandra: no… no pienses eso
Marina: Sandra estoy buscando un piso
Sandra: puedes quedarte aquí el tiempo que quieras
Marina: no, no, no. No quiero vivir tu embarazo
Sandra: no te entiendo
Marina: que ya pase por un embarazo y no quiero revivirlo
Sandra: ¿tu? ¿Tienes hijos?
Marina: déjame ¿vale? (se va)
Sandra entra en su habitación, esta cansada asique se tumba en la cama
Gonzalo entra con un cartel en la mano en el que pone: Los tontos cometen errores, los payasos hacen el tonto, y las pelotas suben y bajan y se marean y se equivocan, yo soy tonto, payaso y con complejo de pelota y si me quieres añadir algo más… lo veré correcto, pero… TE QUIERO. PD perdóname
Sandra: (sonríe)
Gonzalo: (se acerca a ella) he dejado las maletas en la puerta para que no me las tires por la ventana
Sandra: Gonzalo…
Gonzalo: lo he dejado todo y me he venido aquí, por que quiero pasar esto contigo, pase lo que pase… quiero que estemos juntos los dos
Sandra: Gonzalo…
Gonzalo: yo solo te quiero a ti, y ya hemos hecho demasiado el tonto como para perder más tiempo…
Sandra: Gonzalo…
Gonzalo: me hubiera gustado prepararte algo más romántico pero no me ha dado tiempo…
Sandra: Gonzalo…
Gonzalo: ¿Qué?
Sandra: ¡cállate! (ríe y lo besa)
Gonzalo: (sonríe y la besa también)

Capitulo 21


Pasaron los meses y las discusiones entre Sandra y Sol eran cada vez más constantes, compartir un instante con ellas se hacia inaguantable, no paraban de discutir y de lanzar insinuaciones e insultos. Sandra veía en Sol un sólido rival que amenazaba con quitarle a su chico, Sol en cambio no podía dejar de pensar en que esa mujer a la que no soportaba era por quien le había dejado su amor y además no se explicaba que teniendo esa suerte se hubiera arriesgado a perderlo haciéndole daño.
Sandra: ¿Qué? ¿Cómodo el sillón? Por que lo vas a desgastar
Sol: no esta mal, el mío en cambio esta nuevo, es lo que tiene que prefieras no cruzarte conmigo a visitar a tu chico
Sandra: hazme un favor, olvida que existo
Gonzalo: vale ya
Sandra: no, no vale que no pueda tener un momento a solas contigo, no lo veo lógico
Gonzalo: cálmate
Sandra: no comprendo por que tiene que venir tanto aquí
Gonzalo: Sol me esta ayudando a buscar trabajo, es solo eso
Sandra: yo también te podría ayudar si te dignaras a pedírmelo (camina hacia delante) ni si quiera sabia que buscabas trabajo
Gonzalo: espera… Sandra por favor (la sigue)
Sandra: no (sigue andando)
Gonzalo: (la para) ¿Qué pasa?
Sandra: nada
Gonzalo: di
Sandra: que pasas más tiempo con ella que conmigo
Gonzalo: ¿estas celosa?
Sandra: no se trata de eso… voy a ser clara, no la soporto y no creo que puedo aguantar viéndola por aquí por mucho tiempo. Me he cansado de intentar llamar tu atención en vano, de proponerte planes para que luego los rechaces, no quiero esto, cuando te pedí que volviéramos no me imaginaba que fuera así… si ella esta en nuestras vidas no se si quiero seguir con esto
Gonzalo: ¿me estas pidiendo que elija?
Sandra: no… te estoy pidiendo… ahora soy yo quien te pide que me demuestres que aun me quieres
Sandra continua andado, se empieza a marear y se apoya en la escalera
Gonzalo: ¿estas bien?
Sandra: si, no es nada, se me pasará (intenta subir)
Gonzalo: deja que te ayude
Sandra: puedo yo sola, tú vete con tu amiguita
Gonzalo se quedo preocupado y nada más llegar a su casa llamo a Paula
Paula: ¿Sandokan? ¿Que quieres tu a estas horas? ¿le ha pasado algo a mi vieja?
Gonzalo: no… si, no lo sé. Estamos enfadados y no me cuenta nada, pero estoy preocupado por ella, se mareo
Paula: ¿otra vez?
Gonzalo: ¿ha pasado más veces?
Paula: unas cuantas… pero como tu nunca estas en casa…
Gonzalo: no te he llamado para que me eches en cara que no viva con ella
Paula: ¿entonces para que me llamas?
Gonzalo: ¿sabes que es?
Paula: no suelta prenda, lo dije que fuera al medico peor no se si ha ido, siempre evita hablar del tema
Gonzalo: ¿Cómo hacemos para convencerla de que vaya hacerse una revisión?
Paula: tu nada, si esta enfadada contigo pasará de ti. Mañana en la cena
Gonzalo: ¿Qué cena?
Paula: joder pues si que estáis mal ¿no te ha dicho nada?
Gonzalo: no…
Paula: es el cumple de caye, nos ha invitado a cenar en su casa
Gonzalo: no tenia ni idea ¿Qué hago? ¿voy?
Paula: si no te dice nada no. Caye y yo hablaremos con ella. A Lena mejor no la digas nada que se preocupa mucho
Gonzalo: vale pero después me contáis
Paula: ok, ahora si no te importa te dejo, que mañana curro y tengo que madrugar
Sandra también estaba preocupada, pero por Lena, que no aparecía por casa y ya eran más de las 3:00 y no la cogía el móvil. Con la niña en brazos se paseaba observando la ventana
Lena estaba con Lucas, un chico que conoció unos meses atrás, era bastante mayor que ella y tenia pinta de estar metido en más de un lio, a Sandra no le gustaba demasiado pero no se atrevía a decírselo a su hija que parecía estar profundamente enamorada de él. Desde que Lena conoció a Lucas llegaba tarde a casa, salía mucho, bebía y sospechaba que había comenzado a fumar.
Lena: tengo que irme a casa, mi madre debe estar preocupada
Lucas: no te preocupes por ella, que la den, tu a vivir la vida y a ser feliz y si tienes que preocuparte por alguien que sea por mi que para eso eres mi chica (la besa)
Lena: (sonríe) no, en serio… tengo que irme
Lucas: una copa más… solo una más
Lena: bueno esta bien, pero solo una
Lucas: (le llena el vaso y saca unas pastillas de su bolso) toma, prueba, con esto sabe todo mucho mejor
Lena: no…
Lucas: (se la mete en la boca) si no lo pruebas te arrepentirás (sonríe y la besa dejándole la pastilla en la boca de Lena)
Lena: ¿Qué es?
Lucas: no preguntes

Sandra fue hacia la habitación de Marina y la despertó
Sandra: tienes que quedarte con la niña
Marina: ¿Qué pasa?
Sandra: voy a buscar a Lena, son más de las tres y no ha venido
Marina: es normal, es joven
Sandra: si, pero no en Lena, me hubiera avisado ¿y si le ha pasado algo?
Marina: vendrá, tranquilízate
Sandra: (comienza a marearse y se sienta en la cama)
Marina. ¿Otra vez? ¿Por qué no vas al medico?
Sandra: ya he ido
Marina: ¿y que te ha dicho?
Sandra: no importa…
Lena llego a eso de las cinco y con sus risas despertó a Olimpia. Sandra bajo a recibirla
Sandra: ¿te parece que estas son horas de llegar?
Lena: uy mama, nunca me dijiste que tuvieras una gemela, sois iguales eh
Sandra: ¿Qué te has tomado? ¿Qué te han hecho?
Lena: déjame pesada… que tengo sueño
Sandra: ha sido ese chico ¿verdad? Esto no es típico de ti, te esta cambiando
Lena: ¡cállate!
Muy disgustada llevo a su hija a su cuarto y la acostó. Al día siguiente se acerco para hablar con ella
Lena: no digas nada… lo sé y lo siento
Sandra: ¿Por qué?
Lena: no lo sé, solo quería divertirme y no me di cuenta de la hora que era
Sandra: tu no eres así Lena ¿Qué te ha pasado? Es ese chico
Lena: Lucas no tiene nada que ver en esto mama
Sandra: no me gusta, no quiero que lo sigas viendo ¿Por qué no vuelves a salir con Max?
Lena: Max es un aburrido
Sandra: antes te gustaba
Lena: ya no
Sandra: no me gusta Lucas, Lena…
Lena: pues te vas a tener que joder, por que no pienso dejar de verle… 8se va)
Sandra: ¡Elena! Vuelve aquí ahora mismo
Por la noche Sandra se reunió con su hermana y con sus hijas en su casa. Cayetana y Sandra estaban en la cocina mientras que sus hijas esperaban la cena en el salón
Cayetana: no tienes buena cara…
Sandra: vaya… gracias (irónica)
Cayetana: quizás sea por eso que te pasa y no quieres contar a nadie
Sandra: a mi no me pasa nada
Cayetana: Paula esta preocupada pro ti, dice que te mareas y que no quieres ir al medico
Sandra: eso no es verdad
Cayetana: Gonzalo también dijo que te mareaste
Sandra: quiero decir que si que si que he ido al medico
Cayetana: vamos a sentarnos
Sandra: como quieras, pero tenemos que terminar la cena
Cayetana: en este momento lo que menos me importa es acabar la cena ¿Qué te dijo el medico? ¿es grave?
Sandra: (no puede evitar llorar) según como se mire
Cayetana: ¿tiene solución?
Sandra: no lo creo
Cayetana: vamos hermana, dime que es, sabes que cuentas con mi apoyo
Sandra: empecé a sentir nauseas, a marearme… estaba feliz por que pensaba que sería un embarazo y bueno eso me uniría a Gonzalo, me hice un test y dio positivo, pero cada vez me mareaba más y me empecé a asustar. Fui al medico…
Cayetana: ¿Qué dijo?
Sandra: era verdad… estaba embarazada pero… no era una buena noticia
Cayetana: no comprendo
Sandra: la puñalada que me dieron en la cárcel me dejó secuelas, el niño no esta bien… lo más seguro es que no llegue a nacer
Cayetana: (la abraza) cuanto lo siento
Sandra: es duro saber que tienes aquí dentro a una persona que puede desaparecer en cualquier instante
Cayetana: ¿Por qué no has dicho nada?
Sandra: no quería preocuparos
Cayetana: ¿y Gonzalo lo sabe?
Sandra: no… últimamente no estamos muy bien y temía que si se lo dijera volviera casa por que me sentiría como si le estuviese obligando y quiero que si lo hace sea por propia voluntad
Cayetana: (la da un beso) ¿Qué te recomendó el medico?
Sandra: me dijo que en casos así lo mejor era abortar pero me negué, no sería capaz Caye, entonces el dijo que debía guardar reposo, pero no quiero estar todo el día tumbada, tengo que trabajar, escribir, encargarme de la casa…
Cayetana: vamos a hace ruan cosa, me voy a ir un tiempo contigo y te voy a ayudar ¿Qué te parece? Las hermanas de la Vega juntas… como en los viejos tiempos
Sandra: muchas gracias hermanita
Cayetana: para lo que necesites
Sandra: Caye…
Cayetana: ¿Qué?
Sandra: no le cuentes nada a nadie… por favor

Capitulo 20


Gonzalo volvió de nuevo a la fiesta y la busco, pero para su sorpresa ella ya estaba demasiado ocupada enrollándose con ese tal David. Gonzalo da un ligero toque a Sandra, esta se da la vuelta y lo mira.
Gonzalo: tienes una forma muy peculiar de demostrarme que aún me quieres. Adiós Sandra, hasta siempre
Gonzalo camina hacia la puerta, Sandra lo sigue
Sandra: no tienes ningún derecho a decirme eso (corre hacia la puerta antes de que el llegue y se pone delante)
Gonzalo: ¿me vas a impedir que me vaya?
Sandra: si es necesario para que me escuches, si, lo haré
Gonzalo: (la retira y sale al exterior) vete….
Sandra: espera, por favor Gonzalo
Gonzalo: ya hemos hablado todo lo que teníamos que hablar
Sandra: (le empuja) ¿de que vas? Me dices que te demuestre que aun te sigo queriendo y te enrollas con Sol y ahora vas y me recriminas que yo haya hecho lo mismo
Gonzalo: lo de Sol solo fue un beso tonto…
Sandra: ah, claro… solo un beso tonto…
Gonzalo: es cierto, estoy bebido, se me fue la cabeza
Sandra: lo del Sol un beso tonto ¿y lo mío? ¿Qué te crees que fue lo mío? No me siento orgullosa pero lo único que he hecho esta noche con David ha sido utilizarle, me pegue a él para darte celos porque no soportaba verte con ella
Gonzalo: está bien, siento haberme puesto tan borde. Una vez aclarado todo, buenas noches
Sandra: así que has decidido que sigamos haciéndonos más daño… ¿a que estamos jugando Gonzalo? Ninguno de los dos queremos esto pero ninguno de los dos nos atrevemos a arreglarlo por que en el fondo somos unos cobardes y preferimos seguir callados a enfrentarnos. Yo ya he reconocido que me equivoque, y también sé que te quiero ¿tú? ¿Me quieres? Es muy simple…solo tienes que contestar y estar dispuesto a empezar de 0 ¿Aún me quieres o no? Esta en tus manos…
Gonzalo: Sandra…yo…
Sandra: es solo una pregunta, vamos mi tigre ¿Dónde está tu espíritu invencible?
Gonzalo: es que…
Sandra: (se acerca él y lo acaricia) te lo haré más fácil, si no estás dispuesto a seguir con esta cabeza loca que un día se equivoco, lo entenderé. No digas nada y márchate, así sabré que he perdido mi oportunidad de ser feliz, pero si por el contrario a pesar del daño que te he hecho aún sientes algo por mi, bésame, bésame en los labios como solo tu sabes hacer y calma mi miedo de perderte. Decide ¿cuál es tu opción?
Gonzalo: me has hecho daño Sandra de la Vega, mucho daño…
Sandra: (una lágrima fluye por su mejilla y baja la mirada) ya…
Gonzalo: (la limpia las lágrimas) si pienso con la cabeza…. Me muero de ganas por dejarte aquí, sola… con esa cara…con la misma cara que se me quedo a mi cuando me cerrarse la puerta sin dejarme decir adiós
Sandra: comprendo
Gonzalo: no obstante, yo tampoco debí dejarte sola
Sandra: comprendí que no podías saber que Luis aparecería por allí
Gonzalo: por eso… si pienso con el corazón… (Se acerca a ella despacio, su respiración se acelera, cada vez esta más cerca, mira sus labios, mira como lentamente se funden con los suyos en un cálido beso) no puedo dejar de amarte…
Ambos se abrazan y sonríen, el destino ha querido volver a unirnos y no están dispuestos a volver a perder una oportunidad
A pesar de haber aceptado seguir con ella, Gonzalo le pidió tiempo, tiempo para organizar su vida, decidió que debían ir despacio, sin saltarse ninguno de los pasos, para evitar volver a equivocarse. A Sandra no le hizo mucha gracia que siguiera viviendo con Sol pero acepto su decisión con tal de no perderlo. Durante todo ese tiempo en libertad, Sandra ayudo a Marina a que saliera de la cárcel, le pago un abogado y a pesar de lo difícil que se planteaba el caso en un principio Héctor consiguió que le dieran ala libertad condicional. Sandra iba a buscarla cuando alguien le agarro del brazo y la llevo hasta un callejón.
Hombre: no me busques, no quieras saber nada de mi
Sandra: así que es verdad… estás vivo… por eso nunca encontraron tu cadáver
Hombre: déjame en paz
Sandra: ¿por que lo hiciste? Silvio… necesito una explicación
Silvio: shh… no digas mi nombre
Sandra: habla
Silvio: necesitaba la pasta… Luis me ofreció mucho dinero por ese trabajo, no debí aceptarlo, peor necesitaba la pasta…
Sandra: ¿Por qué tenía tanto interés en mi?
Silvio: ni idea, estaba obsesionado contigo, decía que tu eras diferente, a veces te seguía y te observaba… no estaba bien… lo comprendí cuando me empujo en el barranco
Sandra: ¿Por qué lo de la otra noche? ¿Por qué te enfrentaste a él?
Silvio: yo le entregue las cintas a Héctor, en cuanto me recupere de la caída investigue y conseguí las cintas. Estaba en deuda contigo asique te busque para dártelas y de ese modo que te pudieras librar de él, peor no te encontré… cuando vi tu imagen en las noticias fui en busca de tu abogado y el resto ya lo sabes. Sabía que Luis iría a por ti esa noche, le habías arruinado la vida y lo iba a pagar contigo… no podía permitir que eso pasará. Me sentía mal, estaba en deuda contigo…
Sandra: ¿eso es todo?
Silvio: claro que eso es todo… Yo no soy mal tipo Sandra
Sandra: ¡me hiciste creer que estabas muerto! Que te había matado… no pude dormir tranquila en meses, años… aún tengo pesadillas y eso que ahora se que nada fue real
Silvio: baja la voz
Sandra: ¿Por qué tanto secretismo?
Silvio: desde que entre en tu casa y te salve el pescuezo siento que me persiguen, por eso me mude, por eso no me encontraste…
Sandra: eso es absurdo Luis está en la cárcel
Silvio: tu marido tiene muchos contactos
Sandra: no es mi marido
Silvio: pues lo que sea, pero no lo conoces bien, es más peligroso de lo que piensas. Ve con cuidado, si a mi me persiguen no me extrañaría que a ti también. Sandra… no me buques más, por favor te lo ruego, si lo haces me pondrás en peligro. Y por favor… (Le dice algo al oído y después sale corriendo)
Sandra no lo comprende muy bien pero no pregunta, camina hacia la prisión y espera a su amiga, Marina Sale y se abrazan, esta no deja de darle las gracias por todo lo que ha hecho sin evitar sentirse culpable por la puñalada que la dio
Marina: gracias…
Sandra: pasa algo
Marina: no me lo merezco
Sandra: ese no era tu lugar. No te preocupes por nada, te quedaras en mi casa hasta que encuentres un lugar mejor
Marina: Sandra… tengo que contarte algo
Sandra: no es necesario
Marina: si lo es… he sido una cobarde al no decírtelo antes, peor tenía miedo de que dejarás de ayudarme, nadie me había ayudado antes, ni si quiera mi hermana, y el Charlie… debe haberse cansado de mi por que hace mese que no veo al Charlie.
Sandra: le buscaremos
Marina: yo… yo… te clave el cuchillo (baja la mirada) no tengo perdón
Sandra: (la sube la cabeza) ya lo sabia…
Marina: ¿Qué?
Sandra: que no estaba dormida… oí toda vuestra conversación… quizás no creí que fueras capaz, esperaba que me lo contarás antes… pero no te culpo, te sometieron a presión, además no me hizo ningún mal, pude a ver a mi familia (sonríe) cuando salí de la cárcel quise olvidar desde cero y eso hago, me duele que lo hicieras no te lo voy a negar pero es pasado… y para mi el pasado ya no existe (la abraza)
A pesar de que Sandra la hubiera perdonado, el trayecto a casa fue silencioso, hasta que llegaron allí y su silencio contrasto con las risas de una mujer. Entraron al salón, Sol y Gonzalo reían
Sandra: ¿Qué hace aquí?
Sol: he traído a Martin, quería ver a Olimpia
Sandra: ¿seguro que solo has venido a eso?
Su insinuación molesto a Gonzalo que ya estaba cansado de explicar que solo era amigos, cansado de los celos de Sandra, lo cierto es que ni Sol aguantaba a Sandra ni esta a la otra

Capitulo 19


Sandra: (lo acaricia) pero es que a mi ya no valen los “lo siento” yo ahora solo quiero vivir y ser feliz y lo de hoy me ha hecho pensar. Creo que necesito tiempo… tiempo para mi sola, para aclarar mis ideas, creo que nos vendrá bien a los dos…
Gonzalo: ¿me estas dejando?
Sandra: en realidad lo nuestro nunca empezó
Gonzalo: no es verdad, vivimos momentos maravillosos y lo sabes
Sandra: y no te lo voy a negar, fue maravilloso si, pero nunca hubo nada a nuestro favor
Gonzalo. El corazón…
Sandra: mi corazón esta demasiado dolido a estas alturas de la vida como para mantener las esperanzas. A mi nunca me sale nada bien
Gonzalo: nunca digas nunca…yo se que te he fallado pero no volverá a pasar
Sandra: no te martirices por eso, tenía que ser así
Gonzalo: no, no debí dejarte sola… pero tiene una explicación y si me dejas yo…
Sandra: hoy no… por favor…estos años han sido muy duros para mi, mucho… ¿sabes? cuando mis padres murieron pensé que jamás volvería a pasarlo así de mal pero ya ves que me equivoque. En la cárcel me sentía tan sola… tan vacía, tan alejada de la gente que quería que cuando supe que iba a salir de ahí, me ilusione, creía que por fin algo iba bien, que por fin tenía suerte en la vida y que podríamos estar juntos como una familia, pero cuando te vi con ella en el juicio… me dolió mucho Gonzalo… y me di cuenta de que yo no quiero sufrir y esto… como quiera que se llame lo que tenemos los dos me va a hacer sufrir
Gonzalo: no permitiré que sufras, te lo prometo
Sandra: tengo entendido que tampoco ibas a permitir que Luis me hiciera daño…ya no creo en las promesas, de verdad Gonzalo es mejor dejarlo así antes de hacernos más daño
Gonzalo: pero yo te quiero y sé que tu a mi también
Sandra: como nunca he querido a nadie. Pero tienes a más de una familia a la que mantener y estas cosas no suelen salir bien
Gonzalo: estas enfadada por que no he estado contigo cuando Luis ha entrado en casa y lo entiendo y sé que por eso me dices todo esto, pero mañana cuando te despiertes y no me veas junto a ti te darás cuenta de que estamos perdiendo un día juntos, un día de pasear bajo la lluvia, bañarnos en un pantano o dios sabe que y cuando tengas un diccionario entre las manos y tu dedo se pare en la palabra “invencible” estoy seguro de que echarás en falta a la Sandra que reparaba su corazón con tiritas a cada golpe y ponía una sonrisa solo por no rendirse, la Sandra que no tenía miedo a sufrir por que prefería arriesgarse que echarse a atrás
Sandra: es posible…pero hoy solo quiero estar sola
Gonzalo: pero yo no quiero que estés sola
Sandra: entonces no tendré más remedio que echarte
Gonzalo: (la besa)
Sandra: ¿Qué haces?
Gonzalo: últimamente estoy un poco mal de cabeza, se me olvidan las conversaciones que no me gustan
Sandra: pues míratelo, puede ser bastante grave, quizás alguna chica te pegue un guantazo
Gonzalo: te haré caso. Voy a irme esta noche a ver si consigo acabar con mi problema, pero mañana voy a volver a buscar esos trozos de palabras que no consigo recordar y si todo sigue igual prometo no molestar y aceptarlo, pero si algo cambia…por mínimo que sea mantendré la esperanza… y no me rendiré por que yo si que soy invencible
Sandra: Adiós
Gonzalo se fue y Sandra se tumbó en la cama y comenzó a llorar. A la mañana siguiente, a eso de las 10:30 Gonzalo se postro en frente de la ventana de la habitación de Sandra y con un megáfono se puso a hablar
Gonzalo: yo se que no he hecho las cosas bien, que me he equivocado… pero si algo he aprendido en esta vida es que de los errores se aprende. Anoche no estuve donde tenía que estar, sé que jamás debí separarme de ti y por eso ahora me siento tan mal, por que me ha costado tanto darme cuenta de que no podía vivir sin ti que ahora me da rabia perderte por mi error. Es como si todo por lo que hubiera luchado lo haya perdido en un segundo y me niego aceptarlo por que yo ya he elegido, elegí vivir contigo y estar ahí a tu lado y he aprendido la lección…no me quiero marchar Sandra, no quiero volver a perderme por el mundo buscando consuelo en otros brazos para después encontrarme de nuevo contigo y darme cuenta de que solo te quiero a ti y hacer daño a otra persona más, no, no quiero estar lejos de ti por que te quiero. Y haremos lo que hemos hecho siempre ahuyentar las penas con sonrisas, olvidar y pasar pagina y empezar, empezar de cero
Sandra…se que me estas escuchando y lo único que te pido es que me des una oportunidad para demostrarte que si que merezco ser yo quien pase contigo el resto de mi vida. Ábreme la puerta por favor…déjame formar parte de ti

Sandra abre la puerta
Gonzalo: hola… (Sonríe y le entrega un ramo de flores)son para ti
Sandra: gracias, ¿tienes algo más que decir?
Gonzalo: no
Sandra: pues entonces ya puedes irte, has despertado a la niña…adiós (cierra la puerta)
Lena: ¿Por qué has hecho eso?
Sandra: porque sino hubiese cerrado esa puerta me hubiera tirado a sus brazos
Lena: ¿y que tienes eso de malo?
Sandra: que le arruinaría aún más la vida
Lena: le quieres
Sandra: y por eso no debo condenarle a mi mala suerte, el aún puede ser feliz
Pasaron un par de meses, ambos lo estaban pasando mal. Al principio Gonzalo intento convencer a Sandra de que debían estar juntos pero Sandra siempre rehuía por miedo a caer en la tentación, estaba convencida de que si seguía con el se lo haría pasar muy mal y quería evitarle el dolor sin darse cuenta de que su ausencia le estaba provocando más dolor que cualquier otra cosa. Con el tiempo Gonzalo paso de buscarla y suplicarla a evitarla, le dolía verla así prefería no encontrarse con ella y cuando resultaba inevitable ni si quiera se dirigían la palabra. Sandra al verse liberada de todas sus suplicas y preguntas empezaba a plantearse si había obrado bien y comenzaba a echarle de menos. Y a pesar de los esfuerzos de Gonzalo de no verla tuvo que ceder el día de el cumpleaños de su hija menor. Sandra organizo una gran fiesta en su casa a la que Gonzalo asistió junto a Martin y Sol en calidad de amiga, pues esta se había convertido en su máximo apoyo desde su ruptura. La presencia de Sol levanto los celos de Sandra que se mantuvo cerca de uno de los invitados, David, toda la noche para producir el mismo efecto en Gonzalo.
Llego el momento de partir la tarta y Lena se empeño en que esa acción la debían hacer los padres para así conseguir que ambos conversaran.
Gonzalo observo a Sandra, llevaba un vestido rojo por encima delas rodillas, unos tacones del mismo color y había vuelto a recuperar su color original del pelo y aprovechando que le había crecido bastante se lo había alisado
Gonzalo: te queda bien el pelo así
Sandra: tú tampoco estás nada mal
Gonzalo: gracias
Se hizo el silencio por un rato
Sandra: me alegro de que hayas venido, a la niña le encanta pasar tiempo contigo
Gonzalo: soy su padre
Sandra: ya, ya lo sé
Gonzalo: (mirando a la tarta) bien… esto ya esta
Sandra: espera…
Gonzalo: ¿Qué quieres?
Sandra: que dejes de huir de mi, que me mires, que me sonrías, que seamos capaces de tener una conversación (llora)
Gonzalo: (la limpia las lágrimas) no te pongas así, te lo ruego
Sandra: ¿Cómo ha pasado? ¿Cómo hemos acabado así?
Gonzalo: no fui yo quien insistió en alejarnos
Sandra: lo cierto es… que te echo de menos
Gonzalo: Sandra… no sigas hablando si te vas a arrepentir después
Sandra: no me arrepiento de nada de lo que paso antes de todos estos meses, de eso me arrepiento muchísimo, estaba convencida de que no iba salir bien y me emparanoie pero después me di cuenta de que no podía vivir sin ti
Gonzalo: (la abraza) ¿te acuerdas de cuando estábamos en Malasia y tu te enfadabas conmigo por que quería llevarte al médico y decías que estaba loco? Era correr un gran riesgo y yo no estaba seguro de que iba salir bien pero te hacia creer que si para convencerte y que vinieras conmigo. Yo solo quería protegerte y que vivieras el embarazo como cualquier mujer. Yo también tenía miedo pero lo ocultaba por ti, yo también sufría y cada mañana cuando me levantaba pensaba que podía ser el día en que nos encontrar, nunca estaba seguro de nada, pero lo que jamás hubiera dudado era de nuestro amor y tu has dudado de nuestro amor
Sandra: nunca he dejado de quererte
Gonzalo: pero llegaste a creer que nuestro amor era más perjudicial para ti que beneficioso
Sandra: no es cierto, solo lo decía por alejarte de mi
Gonzalo: ¿y nunca te preguntaste que quizás yo no quería alejarme de ti?
Sandra: tú dijiste que de los errores se aprenden (le acaricia el rostro) dame una oportunidad
Gonzalo: demuéstrame que me quieres y quizás…
Sandra: (se acerca a el con la intención de besarle)
David: la gente se esta impacientando…uy, lo siento ¿interrumpo algo?
Gonzalo: voy al baño
Sandra: pero necesito ayuda para repartir todo esto
David: yo te ayudo preciosa
Gonzalo sale celoso de la cocina y se acerca a Martin que juega con Olimpia
Martin: mira papi, a Olimpia le gusta mi pulsera
Gonzalo: (sonríe) ¿os lo estáis pasando bien?
Martin: (asiente) ¿podemos llevarnos a Olimpia de vacaciones?
Gonzalo: ya veremos cariño
Martin: yo la cuidaría muy bien
Gonzalo: ¿también la cambiarias los pañales?
Martin: si papi, por que soy su hermano mayor
Gonzalo: pero también están Paula y Lena
Martin: si, pero soy mayor que ella
Gonzalo: eso si, aunque lo de cambiarle el pañal habría que verlo (ríe) voy un rato a fuera ¿te ocupas de ella?
Martin: claro
Gonzalo sale al jardín y se sienta sobre un escalón a pensar mientras sigue emborrachándose, Sol lo ve y se sienta con el
Sol: Sandra… ¿verdad?
Gonzalo: quiere que volvamos
Sol: ¡pero eso es genial!
Gonzalo: hoy… ¿pero mañana? ¿Quién me dice que mañana no cambia de opinión? (da un sorbo)
Sol: deja la botella, ya has bebido bastante ¿no crees?
Gonzalo: lleva casi un año entero evitándome, pasando de mi, riéndose de mis suplicas… ¿y ahora? No, las cosas no se hacen así
Sol: si no la recuperas ahora que tienes la oportunidad, la perderás para siempre y te arrepentirás
Gonzalo: ¿Quién ha estado ahí cuando estaba mal? Tú ¿y cuando estaba bien? Tú ¿y cuando me da por emborracharme en el jardín de su casa? Tú

Sandra que por fin había podido deshacerse de David, busco a Gonzalo para hacerle ver que aun lo quería. Lo vio de lejos en el jardín
Gonzalo: nunca debía dejarte ¿Por qué no puedo enamorarme de ti? (la besa)
Sandra al verlos se da la vuelta
Gonzalo. (se aleja) lo siento… estoy borracho
Sol: no vuelvas a besarme o te corto la cabeza, te aviso que soy propensa a enamorarme de ti
Gonzalo: y yo a enamorarme de ella, tienes razón, voy a buscarla