miércoles, 4 de mayo de 2011
CAPITULO 27
Martin llega temprano al colegio, entra en el despacho de Olimpia pero ella aún no esta asique se queda observando los objetos que hay sobre la mesa, le llama la atención una pequeña pelota celeste, con una cara sonriente dibujada en el medio. La coge entre sus manos y la deja girar. Olimpia entra
Olimpia: ¿Qué haces aquí? Oh… no, ya se lo que piensas, demasiado infantil… lo sé, pero me trae bueno recuerdos y me ayuda a desestresarme, pienso que me da buena suerte ¿Qué? No me mires así…
Martin: (ríe) no pensaba eso… cuando era pequeño tenía una igual, idéntica, si mal no recuerdo tenia hasta las mismas marcas, bueno quizás menos
Olimpia: (Lo abraza por la espalda) al final va a resultar que no somos tan distintos
Martin: no diría yo tanto (sonríe) no te preocupes, yo también creía que me daba suerte
Olimpia: pero de eso hace mucho ¿no? Ahora me dirás que tu al menso has madurado y la has dejado guardada en algún cajón, eso si no la has tirado o se la has donado a un niño huérfano por navidad
Martin: (ríe) mira que tienes imaginación…se la regale a alguien muy especial, alguien que la necesitaba mucho más que yo, pero si… de eso hace mucho tiempo
Olimpia: ¿me tengo que poner celosa?
Martin: no se por que… tú y yo no somos nada ¿no es eso lo que dijiste?
Olimpia: tú y yo sin quererlo somos más de lo que nos hemos propuesto ser
Martin: ¿eso significa que…?
Olimpia: eso significa que me vas a hacer un favor
Martin: mucho me extrañaba que fueras tan amable conmigo
Olimpia: ¡oye! Que yo también tengo sentimientos… ¿me vas a ayudar o no?
Martin: ¿Qué tengo que hacer?
Olimpia: acompañarme a un sitio
Martin: ¿Dónde? ¿Para que?
Olimpia: no… nada… una tontería ¿me acompañarás?
Martin: te vas a vengar de mi ¿verdad?
Olimpia: (le besa en la mejilla) ¿si o no?
Martin: como resistirme a tus encantos… si, me expondré a hacer el ridículo delante de tus familiares, te lo debo
Olimpia: (ríe) no hagas planes para el fin de semana
El fin de semana llego antes de lo esperado y el sábado Martin recogió a Olimpia en su casa a la hora que esta le dijo. El iba de traje y corbata, ella con un look informal, vaqueros y camiseta veraniega
Martin: ¿voy bien?
Olimpia: mmm, no… quítate la corbata… eh… no… mejor póntela, quítate la chaqueta… no, no… mejor suéltate el pelo (ríe)
Martin: já já já rencorosa…
Olimpia: mentiroso
Martin: vengativa…
Olimpia: estúpido creído
Martin coge a Olimpia en brazos y la hace cosquillas mientras la tapa al boca, ambos ríen
Olimpia: algún día te mataré, cuando seamos ancianos y estemos juntos viendo…
Martin: juntos… eso me ha gustado, asique ¿te imaginas un futuro junto a mi?
Olimpia: solo ha sido un comentario, solo eso
Martin: (ríe) claro… solo eso
Olimpia: (Lo mira amenazante) ¿decías?
Martin: no, nada, nada…
Llegan a la casa de sus padres
Olimpia: bueno… pues ya hemos llegado a nuestro destino
Martin: miedo me das
Olimpia: calma… mi familia tampoco se come a nadie (llama al timbre)
Martin: sabía que me la ibas a jugar, tramposilla
Olimpia: calla bobo… debes saber que no suelo traer a amigos a casa de mis padres
Lena abre la puerta
Olimpia: ¡Lena! (la abraza) madre mía cuanto tiempo hermanita
Lena: pero que guapa estas ¿y este quien es? ¿No me digas que…?
Martin: un amigo… y tu… tu… ¿eres Lena, Lena? (se pone a cantar una de sus canciones)
Olimpia: (se ríe) oh dios mío… lo que hay que ver, si hasta se ha puesto nervioso
Lena: pues si, creo que soy Lena
Martin: Martin… un placer conocerte de verdad
Lena: estamos en el jardín… ven ahora, yo es que tengo que ir allí ya que he dejado a Alma sola y con lo bicho que es seguro que ya la ha liado, ahora nos vemos
Olimpia: me he empapado de tus babas
Martin: ¿celosa de tu propia hermana?
Olimpia: un poco, para que mentir
Martin: no esta nada mal, tiene buen cuerpo
Olimpia: yo estoy como una ballena
Martin: es rubia… y a mi de joven me atraían las rubias
Olimpia: sin cerebro…
Martin: y se la ve moderna por las mechas rosas, los tatuajes y piercing… esta a la última pero… a mi me gustan más clásicas y con más mala leche
Olimpia: yo se de uno que va a salir volando al espacio y gratis… por que la hostia que le voy a dar le va llevar a la luna
Martin: si, algo así (ríe)
Olimpia: ven anda que te presente a mi padres
Los dos avanzan hasta el jardín, pero allí solo esta Lena, Lucas, Alma, Susana y Paula
Olimpia: Paula…
Paula: joder que gorda estas
Martin: debe ser genético
Paula: en el buen sentido hermanita… en el buen sentido
Olimpia: (la abraza) ¿y Benito?
Paula: no ha podido venir, estaba malo
Olimpia: que pena…
Susana: hola tía
Olimpia: hay que ver lo mucho que has crecido (mira a Alma) las dos, estáis muy guapas
Susana: gracias
Olimpia: ¿Qué tal la gira?
Susana: nos lo hemos pasado súper bien ¿verdad que si papa?
Lucas: genial
Martin: perdonad… ¿el baño?
Olimpia: entra a dentro, todo recto a la izquierda
Martin se marcha y aparecen Marina, Sandra y Gonzalo
Gonzalo: pues parece que ya estamos todos
Marina: que ganas tenia de que pasáramos un día así….
Sandra: ¿y el chico ese del que me hablaste?
Olimpia: esta e el baño
Lena: no estaba nada mal, no
Paula: nada mal… (Ríe)
Sandra: pues a ver si cuaja la cosa
Cuando vuelve Gonzalo esta de espaldas colocando el mantel en la mesa. Se queda mirando a Sandra, esa mujer le suena mucho
Olimpia: Martin, ven aquí
Sandra: hola hijo
Martin: bueno pues como ya os ha dicho Olimpia… yo soy Martin
Gonzalo gira la cabeza al oír su voz, ambos se quedan mirándose
Olimpia: ¿Qué pasa Martin?
Martin se queda inmóvil y empieza a llorar, Gonzalo se acerca a él en silencio y empieza a mirarle de arriba abajo
Martin: papa… (Dice casi en un suspiro)
Gonzalo: (con los ojos humedecidos) ¿eres tú hijo? ¿Eres tú?
Martin lo abraza de inmediato, con tanta fuerza que casi lo asfixia
Gonzalo: estas tan grande que no te reconozco, has crecido tanto…tantísimo
Martin no puede decir nada, solo llora
Gonzalo: siento haberte dejado solo cariño, tu no tenías la culpa de nada, de absolutamente nada… te recuerdo todos los días de mi vida, vamos Martin dime que esto no es un sueño
Martin: no es un sueño papa, no lo es, hace tiempo que no vivía nada tan real
Gonzalo lo abraza de nuevo
Martin: prométeme que no me vas a volver a dejar, que vamos a estar juntos, tu eres mi padre, únicamente tu
Gonzalo: te lo prometo (observa que lleva puesto el reloj que le regalo) por todos tic tacs que te debo
Olimpia: ¿alguien me puede explicar que esta pasando?
Lena: antes de que papa estuviera con mama estuvo con otra mujer y Martin es su hijo
Olimpia: entonces… ¿somos hermanos?
Gonzalo: de corazón, el no es mi hijo, no es sangre de mi sangre pero yo lo siento como tal
Olimpia: ¿pero su madre no es mama no?
Gonzalo: no… el tiene otra madre que también es maravillosa pero no es mama, tranquila. Por cierto, ¿Cómo esta?
Sandra: deja caer el mantel y se mete dentro de la casa
Gonzalo: (acaricia el rostro a Martin) disculpad un momento
Entra a la casa y la busca
Gonzalo: Sandra por favor… no montes un numerito
Sandra: es maravillosa (lo imita) ¿por cierto como esta?
Gonzalo: era mi mejor amiga, solo me interesaba por ella
Sandra: por su culpa nuestro hijo murió
Gonzalo: no quiero discutir…
Sandra: por que no tienes valor para admitirlo
Gonzalo: Sol ya esta casada, no va a pasar nada entre nosotros dos…
Sandra. Quieres decir que si no estuviera casada…
Gonzalo: ¡no eh dicho eso!
Sandra: si, cállate, mejor que te calles
Gonzalo: haz el favor de volver al jardín, es mi hijo el que esta ahí ¿es que ya no te acuerdas? ¿ni si quiera te vas a alegrar?
Sandra: es el hijo de Sol, no el tuyo
Gonzalo: (se da la vuelta) vale…
Sandra: no quería decir eso, lo siento… claro que me alegro, es fantástico, pero…no me pidas que no la guarde rencor
Gonzalo: shhh a veces es mejor estar en silencio, vamos… que todos vean lo felices que somos
Salieron de nuevo al jardín
Gonzalo: ya estamos aquí familia… ¿comemos?
Durante la comida no pararon de hablar de sus vidas, de ponerse al tanto de sus nuevas noticias
Martin: nos fuimos al campo y estuvimos horas enteras andando, mama se tropezó en un charco, se lleno de barro, tendrías que haberla visto
Gonzalo. ¿Cómo esta? (pregunta de nuevo con miedo a la reacción de Sandra)
Martin: bien, mejor, al menso ya ha superado lo de Felipe
Gonzalo: ¿Felipe?
Martin: su novio, lo dejaron hace menos de un año
Sandra: (que estaba bebiendo agua se atraganta y empieza a toser) si me disculpáis
Se marcha, Marina va tras ella
Marina: con esa actitud no vas a conseguir nada
Sandra: si Martin… y Olimpia… vamos a verla en algún momento y no quiero verla, no quiero oír ni mencionar su nombre
Marina: con tanto odio solo conseguirás ponerlos en tu contra
Sandra: ¿es que nadie me entiende? Me intento quitar a mi marido, y después me quito a mi hijo
Marina: piensa en Olimpia…
Sandra: ¿crees que no lo hago? Y no veo inconveniente en que este con él, pero… yo no iré a su boda, no puedo, esto me puede
Marina: (la abraza) estas cosas hay que pensarlas detenidamente
Sandra: Marina… gracias por escucharme (saca de su bolso la carta) toma… esto es tuyo… alguien llamo al timbre y cuando abrí encontré esto en el suelo
Marina: (lee) Para Marina
Sandra: corre, mira que hay entro
Marina: (se emociona) no puede ser… es su letra Sandra… (Comienza leer)
Querida Marina… lo cierto es que no se bien como empezar esta carta, supongo que estarás enfadada… no te culpo, yo también lo estaría, te debo más de una explicación y las tendrás… te prometo que las tendrás a su debido tiempo. Últimamente no dejo de pensar que hubiera pasado si no nos hubiéramos conocido, quizás de esa forma hubieras conseguido alcanzar la vida que te mereces. No, no te culpo, me culpo a mi… por que a partir de ese día todo se torció, yo eche a perder tu futuro. Marina…tú siempre has sido demasiado buena para mi… añoro todos y cada uno de los momentos que pasamos juntos, todos, sin excepción, incluso los besos de despedida antes de volver a tu celda y esa extraña sensación de sentir que necesitaba tenerte más tiempo. No te creas que me arrepiento de los días que pasamos abrazados los dos, claro que no, no hay nada en este mundo que extrañe más que tu sonrisa, tu voz de ángel y esa inocente mirada de la que no te podrás desprender ni con el paso de los años, por que eres demasiado buena, Marina. Paso las noches en vela recordando tu nombre y cuando consigo dormir siento que solo en mis sueños puedo tenerte y no quiero despertar, solo estar contigo…Tu y yo… somos como dos veleros que surcaron de la mano pero el viento nunca soplo a su favor…Tu y yo…
Cariño… quiero que sepas que nunca quise vender a nuestro hijo pero tuve que hacerlo, no espero que ninguno de los dos me perdonéis, pero quiero que sepáis que me arrepiento, ahora que esta junto a ti, cuídale… cuídale como yo no supe hacerlo, yo sabia que lo encontrarías, sabía que serías una buena madre…
Mi Marina preciosa… me duele en el alma tener que decirte esto pero sinceramente creo que es lo mejor… olvídame, aunque yo nunca pueda olvidarte, olvídame, porque me consta que mi recuerdo te hace daño y lo que menos quiero es hacerte sufrir, no voy a volver, no puedo, no porque no quiera sino por que te pondría en peligro y si te llegase a pasar algo por mi culpa jamás me lo perdonaría…
Promete una cosa pequeña… prométeme que vas a ser feliz, por favor te lo pido
Te quiero Marina, te amo como nada en este mundo… Eso jamás lo olvides
Charlie
Marina se abraza a Sandra, y esta consuela a su amiga
Martin y Olimpia se apartan de la multitud
Olimpia: menuda sorpresa ¿no?
Martin: si… si querías sorprenderme lo has conseguido. Tú ganas, tu comida ha sido más especial que mi cena
Olimpia: ahora entiendo tantas cosas… por eso cuando te vi, sentí como si te conociera de toda la vida, por eso tengo tu pelota…
Martin: ¿tu me recuerdas?
Olimpia: solo era un bebe, tu recuerdo era muy difuso
Martin: antes de irme te prometí que te volvería a ver
Olimpia: lo has cumplido
Martin: si… mi hermanita…
Olimpia: Martin… ¿esto no va a cambiar nada entre nosotros? ¿Verdad? (lo besa en la boca) ¿verdad que si? Ya esta tarde para echarse atrás, creo que estoy empezando a enamorarme de ti… dime que no va a cambiar nada entre nosotros, por favor…
Martin: la semana que viene es mi cumpleaños
Olimpia: ya se que es tu cumpleaños
Martin: celebraré una fiesta, me gustaría que vinierais todos
Olimpia: contéstame
Martin: ahora no puedo vale… (La acaricia el rostro) te quiero…
Todos se marcharon excepto Olimpia que se puso a hablar con sus padres
Olimpia: Martin quiere que vengáis a su fiesta de cumpleaños
Sandra: dale las gracias por la invitación hija, pero no podemos
Olimpia: ¿Por qué no? A él le hace ilusión, papá… contigo se puede razonar, di que si... nada le haría más ilusión que estuvieras allí. Papa… por favor…
Martin: esta bien, iré, no voy a fallar a mi hijo
Olimpia corre hacia el y lo abraza… Sandra se levanta
Sandra: conmigo no cuentes
Y se va
Olimpia: ¿Qué la pasa?
Martin: no la hagas caso, no es por ti, se le pasará
Olimpia: papa… si y yo Martin…
Martin: me encantaría hija (la da un beso)
Olimpia: (sonríe) ¿de verdad?
Martin: a la que no se si le haría tanta gracia es a tu madre. Voy a ver si la calmo
Olimpia se sienta en el sofá y escribe un mensaje a Martin
No dejo de dar vueltas a la cabeza, necesito tu respuesta….
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario