miércoles, 4 de mayo de 2011

Capitulo 13


Pasaron los días… muchos soles caídos y muchas lunas desiertas. Durante todo ese tiempo permanecieron encerrados en aquella pequeña y alejada casita de campo. Diego compraba todo lo necesario para que pudieran sobrevivir pero no podía comprar lo que más necesitaban, libertad… Sandra cada vez estaba más triste, le mataba estar tan lejos de sus hijas y sus hormonas descontroladas le jugaban malas pasadas de vez en cuando, si no fuera por el amor y la paciencia de Gonzalo el mundo se le habría caído encima. Gonzalo… Gonzalo vivía para ella y aunque a veces no sabía que más decirle para animarla lo inventaba, por que la quería de verdad y no quería dejar de ver su sonrisa, Gonzalo… lo cierto es que él tampoco estaba muy bien. Diego había conocido a unas cuantas personas en todo ese tiempo y había hecho algún que otro amigo, Cayetana ayudaba con el dinero y de vez en cuando le mandaba ciertas cantidades, en una ocasión le mando más de la cuenta y lo aprovecho para comprar un ordenador portátil que Sandra utilizaba a menudo para comunicarse con sus hijas.
Con el tiempo los medios habían olvidado su caso, aunque de vez en cuando salía Luis hablando de ello ya que se había hecho tertuliano habitual de un programa de televisión.
La barriga de Sandra cada vez era de mayor tamaño, había aprendido a tomarse las cosas con calma y eso le había ayudado a no tener ningún problema más, su futuro bebe era otro de sus apoyos fundamentales.
Sandra se acaricia la barriga mientras mira fijamente el ordenador
Gonzalo: ¿Qué? ¿Hoy toca video llamada?
Sandra: si (sonríe)
Gonzalo: (coge el ordenador y lo enciende) ya verás como dentro de poco…
Sandra: no… no digas eso, no lo sabemos ¿poco? ¿Cuánto? También era poco cuando empezamos a vivir aquí y ya llevamos 6 meses…
Gonzalo: (la besa) todo acabará algún día
Sandra: si… el día que entren por esa puerta y me lleven con ellos
Gonzalo: eso no va a ocurrir
Sandra: algún día pasará, es mejor que te acostumbres…
Gonzalo: no puedes rendirte
Sandra: pues ya ves que si que puedo…
Gonzalo: ¿hablas en serio? ¿Serías capaz de dejarme solo?
Sandra: te he arrastrado conmigo a esta vida que ni tu ni yo nos merecemos… si hubieras seguido con Sol… todo hubiera sido tan distinto
Gonzalo: ¿y permitir que te tratara como su puta criada? ¿Verte sufrir y no poder hacer nada? ¿Engañar a mi corazón? Eso no, no puedes pedírmelo
Sandra. Me prometiste que si todo iba mal no me impedirías entregarme…has perdido tu trabajo, a tu hijo…
Gonzalo: te he ganado a ti. Sandra deja esa actitud derrotista que únicamente te hace daño, olvídate de todo y de todos y se feliz, estamos vivos y juntos, eso es lo único que importa
Sandra: ¿y de que nos sirve? Nunca podremos ser una pareja normal. Pasamos el día juntos, si, pero ni si quiera podemos dar un paseo por la ciudad, mojarnos bajo la lluvia o bañarnos en un pantano sin la ropa puesta
Gonzalo: bueno sustituiremos los paseos por la ciudad por las bajadas y subidas de escaleras, las gotas de lluvia por el grifo de la ducha y los baños en el pantano por la bañera…
Sandra: (sonríe)¿Por qué te portas tan bien conmigo?
Gonzalo: por que eres a la única persona que he amado realmente y por que no me gusta ver como te haces daño. Todo pasará ya lo verás… todo saldrá bien
El ordenador suena
Sandra: contesta
En la pantalla ven a Paula y a Lena
Sandra: mis niñas…
Lena: ¿Qué tal mami?
Gonzalo: anda que preguntas por tu padre…
Lena: (ríe) ¿Qué tal papi?
Gonzalo: (abraza a Sandra) los dos muy bien ¿verdad Sandra?
Lena: uy… eso es que ha habido pelea
Sandra: intercambio de opiniones. No, estamos bien en serio
Paula: joder vieja que gorda estas ¿no?
Sandra: Paula para empezar…
Paula: no me llames vieja (ríe) ¿y para continuar?
Sandra: menudos ánimos me das hija
Lena: no le hagas caso que estas muy guapa
Sandra: gracias… anda contarnos como os va todo
Paula: bien… en Bulevar todo sigue igual., pero mejor que te cuente Lena que tiene un ligue
Gonzalo: ¿y de que lo conoces?
Lena: solo es un amigo de clase
Sandra: ¿es guapo?
Lena: guapísimo
Paula: exagera…
Lena: di que no que esta muy bueno, es así rubio con lo ojos azules…
Gonzalo: ¿Cómo se llama?
Lena: Max, y dejar de interrogarme ya
Sandra: ¿y el instituto como va?
Lena: va… ¿cambiamos de tema?
Gonzalo: Lena…
El ordenador se apaga
Sandra: ¿Qué ha pasado?
Gonzalo: no lo sé
Sandra: (lo golpea) ¡joder!
Gonzalo: cálmate, intentaré volver a encenderlo, debe ser la batería
Sandra: date prisa
Gonzalo: (lo conecta) sigue sin ir, se ha debido estropear
Sandra: (da golpes a la pantalla) Paula… Lena…
Gonzalo: (la abraza) hablaremos con ellas otro día
Sandra: es que no quiero hablar con ellas otro día, quiero hablar ahora,quiero esterarme como le van a mi hija sus estudios, darle consejos con el chico que le gusta, quiero discutir con Paula y decirla que no me llame vieja, quiero abrazarlas a las dos, quiero tenerlas aquí Gonzalo
Gonzalo: ¿y te crees que yo no? ¿Crees que a mi no me gustaría? Pero ahora no podemos
Sandra: voy a ir a verlas
Gonzalo: Sandra cálmate
Sandra: quiero salir de salir de esta mierda de casa, quiero vivir Gonzalo, quiero tener una vida normal
Gonzalo: hace mucho que no te veía tan alterada, tienes que tranquilizarte
Sandra: no puedo
Gonzalo: (la abraza) no llores más… intentaré recuperar la conexión
Gonzalo coge el ordenador y tras varios intentos logra volver a encenderlo
Sandra: mierda…
Gonzalo: ¿Qué? ¿Qué pasa? Si ya esta todo bien
Sandra: no nada está bien…
En el ordenador vuelve la conversación con sus hijas
Paula: ey… ¿Qué ha pasado?
Sandra: Gonzalo… (Lo mira asustada)
Gonzalo: ¿Qué pasa?
Sandra: ayy…
Gonzalo: (la mira) dime que te has meado encima…
Sandra: (niega con la cabeza) creo que he roto aguas
Lena: ¿Qué esta pasando?
Paula: calla que no me entero
Gonzalo: ¿Qué hago? ¿que tengo que hacer?
Sandra: no lo se… ayy…
Gonzalo: (la ayuda a sentarse) túmbate aquí. ¡Diego! ¡Diego! Ven
Sandra: cariño…
Gonzalo. ¡Diego ven aquí!
Diego: ¿que pasa?
Paula: que mi vieja se ha puesto de parto
Diego: ¿que?
Gonzalo: lo que oyes
Sandra: me duele mucho
Gonzalo tranquila cariño, tu respira ¿se dice eso no?
Diego: ven Gonzalo…
Se retiran un poco
Gonzalo: ¿Qué vamos a hacer?
Diego: que le tenga aquí como en las pelis
Gonzalo. No, no, no… hay que buscar un medico
Diego: no da tiempo
Gonzalo: que si que da, que yo voy a por un médico
Diego: eso si que no, yo el buscaré y lo traeré aquí, pero si no me da tiempo a llegar, trae ese niño al mundo ¿podrás?
Gonzalo: si…
Diego: (le abraza) alegra esa cara hombre que vas a volver a ser padre
Diego se va y Gonzalo vuelve con Sandra
Lena: respira mami
Paula: ay que emocionante
Sandra: ¿Dónde esta Diego?
Gonzalo: ha ido a buscar a un médico
Sandra: dime que todo va a salir bien
Gonzalo. Claro que va a salir bien… a nosotros no se nos resiste nada… ya sabes que somos invencibles
Sandra: (sonríe y le coge la mano) siento el numerito de antes…
Gonzalo: (la besa) son las hormonas
Sandra: no quiero que me dejes, no era verdad lo que decía, estoy muy a gusto aquí…. Contigo y estoy muy agradecida de que hayas cambiado tu vida por mi
Lena: que bonito…
Gonzalo: Sandra… te quiero…
Sandra: ahhh duele
Gonzalo: no tienes nada de lo que preocuparte, yo estoy contigo, como siempre
Sandra: abrázame
Gonzalo: (la abraza) todo va a salir bien tigresa, todo…
Diego llega al hospital y tras amenazar a un médico logra llevárselo consigo hasta la casa.
Gonzalo desesperado por la espera y viendo lo mucho que sufre Sandra, empieza dirigir el parto. Por suerte en breve llega el Doctor
Diego: ¡entra! ¡vamos!
Doctor: 8asustado) si, si…
Gonzalo. (observa la pistola que lleva en la mano) ¿Qué haces Diego? ¿estás loca=
Diego: es falsa, me la dejo el hijo de un amigo, la usan para jugar… ¿pero a que sirvió?
Gonzalo. Doctor, tiene que ayudar a mi mujer. Esta de parto
Doctor: ¿puedo ir un momento al baño?
Diego: mmm
Doctor: debo lavarme las manos
Diego: esta bien
A su vuelta comienza a ayudarla en el parto, muchos gritos, muchos esfuerzos, múltiples maniobras todo acompañado de miradas de apoyo, de cariño, de miedo y de ilusión
Todo esfuerzo de Sandra fue recompensado al oír el llanto de su bebe
Doctor: es preciosa
Gonzalo: ¿es una niña?
Doctor: si y parece sana
Sandra: déjame verla
Doctor: (la pone entre sus brazos) enhorabuena
Sandra: siento que no sea un niño
Gonzalo: (la besa en la frente) no me importa, es una niña muy fuerte
Sandra: y muy bonita
Gonzalo: tanto como tu
Lena: quiero verla, quiero verla…
Diego acerca el ordenador
Paula: que cosita…
Diego: enhorabuena hermana
Sandra: doctor… muchas gracias… siento que mi hermano sea tan burto pero no podíamos ir al hospital
Doctor: os están buscando lo sé
Sandra: no diga nada por favor… no somos malas personas
Gonzalo: Sandra solo se defendía, en la tele dicen muchas barbaridades, si usted conociera a su marido…
Diego: discúlpeme por haber intentado engañarle pero no hable esto con nadie por favor… por esta niña que ha traído usted al mundo
El médico empieza llorar y todos lo miran muy extrañados
Doctor: lo siento…
Las sirenas de los coches de policía resuenan cerca de allí
Sandra: no…no
Gonzalo: tenemos que irnos
Sandra: no puedo irme así… (Cierra la pantalla del ordenador para que sus hijas no se enteren de nada) ha llegado el momento Gonzalo… es hora de que me lleven con ellos
Gonzalo: no puedo permitirlo
Sandra: (coge su mano) no cambiaría ni uno de estos días junto a ti por nada del mundo
Gonzalo: ¡tenemos que hacer algo Diego! ¡Tenemos que hacer algo!
Sandra: (mira a la niña) se llamará Olimpia, así todos sabrán de su fortaleza con tan solo oír su nombre, por que va a ser fuerte como su padre
Gonzalo: no puedes rendirte ahora, somos invencibles ¿lo recuerdas?
Sandra: hasta los invencibles saben aceptar las derrotas. Si de algo estoy segura en esta vida es que te quiero
Gonzalo: (la besa) no nos dejes
Sandra: no tengo otra opción… sé feliz
Los policías irrumpen en la casita
Gonzalo: ¡no! (intenta alejarlos de ella)
Sandra. Gonzalo… no lo hagas, ahora tienes a alguien de quien cuidar
Policía: gracias por avisarnos doctor
Doctor: no pueden llevársela así, acaba de dar a luz
Policía: la trataremos en la enfermería
Doctor: son… buena gente
Policía: ningún criminal es buena persona
Sandra: (le entrega su beba Gonzalo) cuídala bien, como solo tú sabes hacerlo (le sonríe mientras las lagrimas le resbalan por sus mejillas) te quiero…
Gonzalo: te quiero…
Se llevan a Sandra sin que nadie pueda hacer nada pro impedírselo…
Y el bebe llora… pero no son solo sus lágrimas las que inundan aquella noche de luna desierta…

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