miércoles, 4 de mayo de 2011

Capitulo 18

Capitulo 18
Y cuando pasa la tormenta vuelve la calma… y con ello la alegría y la esperanza. La vida continúa y no puedes quedarte parado a contemplarla, hay que seguir, hay que luchar y paso a paso conseguir una victoria. Y cuando la nostalgia se alié con la melancolía y traigan de nuevo a tu vida el pasado una sonrisa te demostrará que ya no hay miedo… ya solo hay un paso más hacia delante y entonces…escondido bajo tierra quedaran por siempre enterrados los fantasmas del ayer… por que la vida sigue y tu camino continua… junto a la mano de él…
Sandra cerró el cuaderno donde estaba empezando a escribir su nueva novela. Estaba feliz, apenas quedaba un día para marcharse de allí y decirle adiós a lo que durante más de un mes había sido su hogar… un día para olvidar las caras de esas gentes que le habían echo la vida imposible, el olor a sucio, el miedo a que le atravesaran el cuerpo con un cuchillo o la quemaran mientras dormía, era hora de marcharse y no podía estar más contenta
Sandra: debe hacer un día precioso
Marina: si tu lo dices…
Sandra: (se quita un collar que lleva puesto) toma (se lo entrega)
Marina: ¿quieres que intente intercambiarlo por tabaco?
Sandra: (ríe) no… esto vale mucho más que una cajetilla de tabaco, quiero que te lo quedes
Marina: ¿yo? ¿Por qué?
Sandra: lo más seguro es que gane ese juicio y si es así, ya no volveré nunca más aquí. Tú eres lo único bueno que me ha pasado en todo este tiempo y me gustaría que te quedarás una parte de mi, te debo mucho… sin ti quizás no hubiera aguantado en este sitio
Marina: no puedo aceptarlo
Sandra: por favor… te juro que no es un adiós, vendré a verte y le pediré a mi abogado que te ayude a salir de aquí, Gonzalo dice que es muy bueno y seguro que lo consigue
Marina: (llora) ¿Por qué lo haces?
Sandra: eres mi amiga y las amigas se ayudan… Marina… no pierdas esa inocencia, ni tu sonrisa, te hacen especial… y sobretodo se tu misma, no hagas caso ni a Verónica ni a la tuerta, has caso a tu corazón, que no quiero que te manipulen, que tu eres demasiado buena para ellas
Marina: (la abraza) no es verdad…
Sandra: sabré yo lo que es verdad y lo que no… que lo veo con mis propios ojitos (la pone el colgante) cuídalo
Marina: Sandra… yo tengo que contarte algo…
Sandra: no hace falta que me pidas disculpas por nada ya esta todo perdonado, no quiero guardar rencor a nadie
Marina: pero es algo que debes sabes
Sandra: hoy no… hace un día precioso como para estropearlo
Mientras en su casa Gonzalo discutía con Lena
Lena: ¿Por qué sigues con Sol?
Gonzalo: tengo que simular que todo sigue igual, que necesito de su ayuda… no puede sospechar que tenemos nuevas pruebas, lo queramos o no, su padre es el juez y haría cualquier cosa por su niñita
Lena: ¿me estas diciendo que no vas a ir al juicio?
Gonzalo: claro que iré, pero…
Lena: con ella (ríe nerviosa) esto es de locos… ¿y que te crees que va a pensar mama?
Gonzalo: ¡Elena! Piensa como una persona adulta, no te creas que no quiero apoyar a tu madre, claro que quiero pero cuando las reglas son peligrosas, no es recomendable arriesgarse
Lena: ¡Gonzalo de Soto! Metete tus reglas por donde te quepan y deja de pensar con la cabeza, yo me guió por lo sentimientos y mi madre también y si te ve con Sol… te advierto que vas a hundirla
El día del juicio llegó. Sandra se arreglo y con paso firme se dispuso a marchar. Se despidió de su compañera y amiga Marina no sin antes desearla suerte y emprendió su camino. Lo que no sabía esa mañana cuando despertó es que las cosas iban a cambiar mucho después de tan ansiado juicio. Llegó allí y se sentó junto a su abogado, Lena y Paula estaban cerca, pero Gonzalo sin embargo estaba mucho más alejado junto a Sol, que no paraba de hacerle cariñitos que le resultaban de lo más molesto. La dolió demasiado verlos juntos, no obstante se hizo la fuerte y giro la cabeza para evitar mirarlos. Otra de las sospechas de la mañana fue la inasistencia de Luis, que era uno de los testigos claves de él juicio, nadie se explicaba su ausencia hasta que le sonó el móvil a Héctor
Juez: letrado…
Héctor: disculpe, pero es de extrema urgencia. Luis no va a presentarse hoy aquí, pero tampoco lo hará mañana, ni pasado… me temó que se nos ha escapado de la manos
Juez: ruego que me disculpe pero no le sigo
Héctor: si me permite comenzar
Juez: claro
Héctor: hoy pensaba presentar las pruebas que exculpan a la acusada del delito del cuál se le acusa, dichas pruebas demuestran su inocencia (pone el video) como todos han podido ver se trata de un montaje, mi cliente jamás mató a ese hombre. Sandra de la Vega solo fue una victima más de Luis Candelgville. He buscado su expediente y no es la única que ha resulta afectada por el comportamiento de esta persona. Luis en realidad se llama Romero Martin Grao y durante su adolescencia cometió varios delitos. Estuvo preso durante un par de año por violación y luego fue denunciado por tres mujeres distintas que afirmaban que Luis las estaba acosando. A los 30 estuvo caso con Vanesa Ruiz, la cuál desapareció misteriosamente.
Juez: no estamos juzgando a Luis, letrado, no se olvide
Héctor: pues debería… por que ese hombre ahora mismo debe estar huyendo a cualquier parte mundo y como ustedes han visto en las imágenes si hay algún delincuente no es mi cliente sino Luis, las imágenes que os he mostrado hace unos minutos han sido emitidas en todas las cadenas de televisión. Alguien ha debido filtrar información a la prensa
Juez: eso es imposible
Héctor: pues ya ve que no. SI no hacemos algo de inmediato le perderemos la pista
El juez tomo consciencia de la gravedad del asunto, declaro inocente a la acusada y mando a un par de patrullas a que buscaran a Luis
Héctor: (la abraza) enhorabuena, ya tienes tu libertad
Sandra: muchísimas gracias
Héctor: no tienes por que dármelas, el juicio estaba ganado antes de comenzar
Sandra: aún así gracias
Sus hijas se acercan y la abrazan.
Sandra: parece que todo vuelve a la normalidad
Gonzalo también se acerca a ella y la abraza
Gonzalo: te dije que todo saldría bien
Sandra: pues te equivocaste ¿Qué hacías con ella? ¿Hay algo que debas contarme?
Gonzalo: si…(la mira seriamente)
Sandra: dilo ya
Gonzalo: tengo que decirte que te quiero, solo a ti
Sandra: (sonríe) me debes una explicación
Sol: pues ahora no va a poder ser
Gonzalo: Sol…
Sol: Martin se ha puesto malo, me acaba de llamar su niñera diciendo que el niño tiene fiebre
Sandra: (lo mira a los ojos) ve con ella… es tu hijo
Gonzalo: lo siento (la besa y la acaricia la cara) te lo recompensaré
Sandra vuelve a su casa aún sin demasiada alegría, se imaginaba otra cosa, otro comienzo, estaba desilusionada y tal vez un poco triste…
Gonzalo llego a casa, examinó a su hijo, después se sentó en el sofá enfadado
Gonzalo. El niño esta perfectamente
Sol: se habrá puesto bien de repente
Gonzalo: deja de fingir… me has mentido ¿Por qué?
Sol: necesitaba hablar contigo
Gonzalo: ¿y no podías elegir otro día?
Sol: no. Necesitaba hacerlo ya
Gonzalo: pues date prisa
Sol: quiero pedirte disculpas… yo no quería amargarte la vida, ni crearte problemas yo solo miraba por el bien de Martin
Gonzalo: yo siempre voy a querer a Martin
Sol: lo sé, no me refiero a eso… cuando me dejaste me quede echa polvo…
Gonzalo: ya te pedí disculpas pero…
Sol: lo sé… la quieres a ella, ya lo he aceptado, fui a terapia y acabe aceptándolo
Gonzalo: ¿entonces por que todo este numerito?
Sol: Luis también iba a mi grupo de terapia
Gonzalo: ¿Luis?
Sol: quería que le ayude a haceros daño…
Gonzalo: no puedes haber caído tan bajo
Sol: no le ayude, me negué a ello…
Gonzalo: ¿entonces?
Sol: hace unos meses, cuando os encontraron Luis me propuso el trato, dije que no, pero me amenazo con hacer daño al niño y… (Llora) es mi hijo… tenía miedo de que le pudiera pasar algo
Gonzalo: (la abraza) ya, ya paso…
Sol: lo siento…
Gonzalo: se quedo un rato más con ella
Gonzalo: Sol… se esta haciendo tarde
Sol: quédate conmigo por favor… solo un rato más…
Sandra estaba en su habitación colocando sus cosas cuando oyó un ruido, se extraño pero como no estaba sola en casa no se preocupo demasiado. Cuando todo estaba en orden bajo al salón y se tumbó en el sofá y cerrando los ojos se puso un antifaz para descansar. Pronto sintió unas manos acariciando sus pechos
Sandra: ¿Gonzalo? (Sonrío)
Sandra sintió su respiración muy cerca de ella y noto como las caricias cada vez eran más apretadas hasta el punto de hacerla daño
Sandra: para… (Se quito en antifaz) no, no, no, no… (se aleja)
Luis: hola preciosa
Sandra: no me hagas daño por favor…
Luis: te he dado todo, absolutamente todo y así es como me lo pagas… (da un golpe en la mesa)
Sandra: me engañaste, me hiciste creer que había matado a ese hombre y te aprovechaste de mi, me has amargado la vida ¿Qué más quieres? ¿Qué es lo que buscas?
Luis: acabar contigo
Sandra: ¿matarme? ¿Eso es lo que quieres? Adelante
Luis: no te hagas la valiente Sandra… a mi no me deja ninguna mujer
Sandra: ¿Vanesa tampoco?
Luis: (ríe) Vanesa no pudo dejarme por que antes de que lo hiciera acabe con su vida. Reconozco que has sido la única mujer que se me ha resistido, pero no lo harás por más tiempo. Tú eras mi reto, la fiera a la que domar y lo he conseguido, me tienes miedo, te tiemblan las piernas…
Sandra: llamaré a la policía, les gustará saber donde estás
Luis: (le apunta con una pistola) si lo haces te mataré y después mataré a tus hijas empezando por Olimpia, una pena que su vida vaya a ser tan corta
Sandra: ¿Qué quieres que haga?
Luis: ven acércate a mi ¡vamos! Muy bien… así me gusta. Sandra… hazme el amor
Sandra: estás loco
Alguien misterioso, un hombre con la cara cubierta entra en su casa
Hombre: no te muevas
Sandra: pero…
Hombre: no te des la vuelta…
Luis: ¿Qué haces aquí? ¿Quién eres?
Hombre: alguien que te puede hacer mucho daño, déjala en paz
Luis: acabaré contigo y con ella, con los dos
Hombre: no si antes puedo evitarlo. Sandra sal de la habitación y avisa a la policía
Luis: no lo hagas o te pegaré un tiro
Hombre: hazme caso, yo me encargaré de él
Luis: se valiente y quítate la mascara
Hombre: llama a la policía Sandra, no podrá dispararte porque está enamorado de ti
Sandra: comienza andar
Luis: no, no te muevas…
Pero Sandra ya no le obedece. El hombre misterioso se lanza sobre él y pelean hasta que deja inconsciente a Luis, pero no antes de que le quite la mascara. Sandra entra en el salón y ve su cara
Sandra: tú…
El hombre sale corriendo
La policía llegó pronto y se llevo a Luis
Luis: esto no va a acabar así, voy a matarte puta
Sandra: ¿Cómo crees que es la cárcel? (ríe)
Nada más enterarse por sus hijas, Gonzalo regreso a casa y se encontró a Sandra llorando en al habitación
Gonzalo: ¿estás bien?
Sandra: (asiente) ya si, ahora todo ha terminado
Gonzalo. ¿Quieres que lo celebremos?
Sandra: no hay nada que celebrar, Gonzalo yo…
Gonzalo: se que debería haber estado aquí
Sandra: pues si, tendrías que haber estado conmigo… como me prometiste, cuando Luis llegó lo único que pensaba era en que tú llegarías y me protegerías y…
Gonzalo: tienes razón y lo siento
Sandra: (lo acaricia) pero es que a mi ya no valen los “lo siento” yo ahora solo quiero vivir y ser feliz y lo de hoy me ha hecho pensar. Creo que necesito tiempo… tiempo para mi sola, para aclarar mis ideas, creo que nos vendrá bien a los dos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario