miércoles, 4 de mayo de 2011
Capitulo 1
Escribió
Aquel día el sol brillaba con más fuerza, el viento movía los árboles sutilmente removiendo sus ramas… dibujando sonrisas en el aire…, ese mismo aire que acariciaba su rostro y le traía el recuerdo de un amor fracasado que tantos frutos le dio en el pasado. Mary Kate respiró el olor de la brisa marina, cerró sus ojos y por un momento se sintió libre de aquella jaula que la oprimía el corazón, esa realidad que le hacía volver al pasado cada vez que cerraba los ojos y pronunciaba el nombre de…
Luis interrumpió su actividad
Luis: ¿Qué haces?
Sandra: nada, solo… no, da igual
Luis: escribías…no tienes por que mentirme, puedes hacerlo
Sandra: ¿de verdad? ¿Ya no te importa? Hace un par de días me llamaron de la editorial quieren que publique un nuevo libro ¿no es maravilloso?
Luis: no
Sandra: ¿Por qué no?
Luis: sabes que no me gusta que me desobedezcas, Sandra
Sandra: ya…pero…
Luis: tus libros no son buenos, no permitiré que pongas en vergüenza mi reputación
Sandra: los de la editorial no opinan lo mismo y el público
Luis: ya, ya lo sé, hoy en día la gente lee cualquier cosa
Sandra: he ganado cuatro premios y me quede a las puertas de conseguir dos galardones más, digas lo que digas, “Aún pienso en ti” fue todo un éxito
Luis: ¡bobadas! Siento ser tan franco, pero lo más seguro es que consiguieras los premios por ser quien eres, la mujer de Luis Candelgville, para algo te tenia que servir este matrimonio
Sandra: ni si quiera firme ese libro con mi propio nombre, te recuerdo que tú no me dejaste
Luis: no me vengas con reproches, si me hubieras dejado leerlo antes de publicarlo, ese libro nunca habría salido al mercado, y deseo por tu bien que dejes de replicarme si no quieres que me enfade
Sandra: está bien, no volveré a escribir, lo prometo
Luis: así me gusta. De todas formas, puedes seguir esa novela, me gustaría leerla, pero de momento, nada de editoriales
Sandra: no…
Luis. Ahora no intentes darme pena, mira, haz lo que te de la gana, pero se consecuente
Sandra: voy a… a preparar la comida
Luis: ey… (La besa) no te enfades, sabes que lo hago por tú bien
En la otra punta de la ciudad, Lena, una joven de diecisiete años, melena rubia y ojos verdes le pedía a un policía de la comisaría que la dejará en libertad. Lena estaba allí por que su dos amigos con los que pasaba la tarde discutieron por una tontería y le echaron las culpas a ella.
Lena: no llame a mis padres, por favor, se lo ruego
Gonzalo: debo hacerlo, es el procedimiento
Lena: pero yo no estaba haciendo nada se lo juro, simplemente pase por allí
Gonzalo. Esos dos chicos dicen que se pelearon por usted
Lena. ¿Y a quien va a creer a dos niñatos consentidos o a…mi?
Gonzalo: lo siento, es mi trabajo, eres menor de edad, debo avisar a tus padres, dime tu nombre
Lena: me llamo Elena, pero todos me llaman Lena
Gonzalo: Lena, dame el número de tu casa por favor
Lena: no puedo…. Luis se enfadará mucho, volverá a culpar a mama, por favor no diga nada, yo le pagaré lo que sea necesario, pero no se lo diga
Gonzalo: ¿Por qué no quieres que se lo diga?
Lena: oye… ¿puedo hacerte una pregunta?
Gonzalo: no me cambies de tema
Lena: por favor… es importante. A ver, si una persona hace sentir mal otra ¿es maltrato?
Gonzalo: puede, depende de muchas cosas
Lena. Pero… ¿si lo hace muy a menudo? Si se enfada mucho con esa persona…
Gonzalo: ¿eso está pasando en tu casa?
Lena: Luis siempre se queja de mama, la hace sentir mal…
Gonzalo: ¿Luis es tu padre?
Lena: si
Gonzalo: ¿y tu madre? ¿Cómo se llama? Háblame de ella
Lena: es alta, con el pelo castaño, ojos verdes
Gonzalo: (ríe) no hace falta que me la describas
Lena: es buena madre y es un genio de la escritura. Es la autora de “Aun pienso en ti” ¿te suena?
Gonzalo: (saca el libro de un cajón) es una pasada, me lo he leído cien veces, me hace volver a una etapa muy bonita de mi vida, dale mi enhorabuena a Susan Laurence
Lena: (ríe) en realidad es Sandra
Gonzalo. ¿Cómo dices?
Lena: que mi madre en realidad se llama Sandra, solo que padre no quiso que firmará con su nombre, fue una más de sus putadas, ella estaba muy ilusionada con ese libro. Luis se enfado mucho cuando lo leyó, le sentó fatal la dedicatoria que le hizo a ese tal Gonzalo
Gonzalo: A pesar del tiempo, del lugar, de los miedos y las fobias de juventud, a pesar de las opiniones y del más allá, recuerda siempre que no te olvido, que aún pienso en ti
Lena: si, esa. Le sentó fatal, a partir de ese momento la prohibió escribir, por eso no ha vuelto a publicar nada, peor las editoriales no dejan de llamar pidiendo un segundo libro, mama tiene ciento de novelas escritas pero no las publica por Luis, a mi me gustaría que lo hiciera, son muy interesante, yo a veces me meto en su ordenador a escondidas y leo. Mi preferida es la de Sonsoles y Gonzalo, va de una mujer que se hace pasar por otra durante mucho tiempo y se descubre a si misma pero cuando llega la hora de dar a conocer la verdad, Gonzalo, su amor se enfada mucho y la rechaza. En la segunda parte él va a buscarla y le cuenta que ha tenido una hija suya. Y bueno… no puedo contar más por si algún día la pública pero… acabe bien
Gonzalo. Lena, puedes irte
Lena: ¿en serio?
Gonzalo: si, pero espero que no vuelvas a meterte en ningún lio. ¿Me dejarías acompañarte a casa? Ya es de noche y no me gustaría que te pasara nada
Lena: ojalá todos los maderos fueran como tú ¿y tú? ¿tienes familia?
Gonzalo. No seas cotilla
Lena: tienes pinta de ser un bonachón
Montan el coche y se dirigen a su casa
Lena: ¿entonces? ¿te mola alguien?
Gonzalo: no, a mi solo me gustó una persona de verdad
Lena: ¿y donde está?
Gonzalo: seguro que más cerca de lo que pienso
Lena: oye… respecto a lo que te he contado antes ¿tú que opinas? ¡es maltrato’
Gonzalo: tendría que pasar un tiempo con ellos para saberlo
Lena: Luis es un cabrón, se hace el bueno pero luego…
Gonzalo. No parece que quieras mucho a tu padre
Lena: le odio desde que echo a mi hermana de casa, mama no sabe que fue él… no sé si debo decírselo, ella lo quiere
Gonzalo: si pasa algo más ven a verme
Lena: ay!
Gonzalo. ¿Te pasa algo?
Lena: (respira) tranquilo, estoy bien, un poco cansada peor bien. Para… es aquí
Sandra sale de la casa en ese momento
Lena: mira esa es mi madre
Gonzalo no puede dar crédito a lo que ven sus ojos
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