miércoles, 4 de mayo de 2011

Capitulo 19


Sandra: (lo acaricia) pero es que a mi ya no valen los “lo siento” yo ahora solo quiero vivir y ser feliz y lo de hoy me ha hecho pensar. Creo que necesito tiempo… tiempo para mi sola, para aclarar mis ideas, creo que nos vendrá bien a los dos…
Gonzalo: ¿me estas dejando?
Sandra: en realidad lo nuestro nunca empezó
Gonzalo: no es verdad, vivimos momentos maravillosos y lo sabes
Sandra: y no te lo voy a negar, fue maravilloso si, pero nunca hubo nada a nuestro favor
Gonzalo. El corazón…
Sandra: mi corazón esta demasiado dolido a estas alturas de la vida como para mantener las esperanzas. A mi nunca me sale nada bien
Gonzalo: nunca digas nunca…yo se que te he fallado pero no volverá a pasar
Sandra: no te martirices por eso, tenía que ser así
Gonzalo: no, no debí dejarte sola… pero tiene una explicación y si me dejas yo…
Sandra: hoy no… por favor…estos años han sido muy duros para mi, mucho… ¿sabes? cuando mis padres murieron pensé que jamás volvería a pasarlo así de mal pero ya ves que me equivoque. En la cárcel me sentía tan sola… tan vacía, tan alejada de la gente que quería que cuando supe que iba a salir de ahí, me ilusione, creía que por fin algo iba bien, que por fin tenía suerte en la vida y que podríamos estar juntos como una familia, pero cuando te vi con ella en el juicio… me dolió mucho Gonzalo… y me di cuenta de que yo no quiero sufrir y esto… como quiera que se llame lo que tenemos los dos me va a hacer sufrir
Gonzalo: no permitiré que sufras, te lo prometo
Sandra: tengo entendido que tampoco ibas a permitir que Luis me hiciera daño…ya no creo en las promesas, de verdad Gonzalo es mejor dejarlo así antes de hacernos más daño
Gonzalo: pero yo te quiero y sé que tu a mi también
Sandra: como nunca he querido a nadie. Pero tienes a más de una familia a la que mantener y estas cosas no suelen salir bien
Gonzalo: estas enfadada por que no he estado contigo cuando Luis ha entrado en casa y lo entiendo y sé que por eso me dices todo esto, pero mañana cuando te despiertes y no me veas junto a ti te darás cuenta de que estamos perdiendo un día juntos, un día de pasear bajo la lluvia, bañarnos en un pantano o dios sabe que y cuando tengas un diccionario entre las manos y tu dedo se pare en la palabra “invencible” estoy seguro de que echarás en falta a la Sandra que reparaba su corazón con tiritas a cada golpe y ponía una sonrisa solo por no rendirse, la Sandra que no tenía miedo a sufrir por que prefería arriesgarse que echarse a atrás
Sandra: es posible…pero hoy solo quiero estar sola
Gonzalo: pero yo no quiero que estés sola
Sandra: entonces no tendré más remedio que echarte
Gonzalo: (la besa)
Sandra: ¿Qué haces?
Gonzalo: últimamente estoy un poco mal de cabeza, se me olvidan las conversaciones que no me gustan
Sandra: pues míratelo, puede ser bastante grave, quizás alguna chica te pegue un guantazo
Gonzalo: te haré caso. Voy a irme esta noche a ver si consigo acabar con mi problema, pero mañana voy a volver a buscar esos trozos de palabras que no consigo recordar y si todo sigue igual prometo no molestar y aceptarlo, pero si algo cambia…por mínimo que sea mantendré la esperanza… y no me rendiré por que yo si que soy invencible
Sandra: Adiós
Gonzalo se fue y Sandra se tumbó en la cama y comenzó a llorar. A la mañana siguiente, a eso de las 10:30 Gonzalo se postro en frente de la ventana de la habitación de Sandra y con un megáfono se puso a hablar
Gonzalo: yo se que no he hecho las cosas bien, que me he equivocado… pero si algo he aprendido en esta vida es que de los errores se aprende. Anoche no estuve donde tenía que estar, sé que jamás debí separarme de ti y por eso ahora me siento tan mal, por que me ha costado tanto darme cuenta de que no podía vivir sin ti que ahora me da rabia perderte por mi error. Es como si todo por lo que hubiera luchado lo haya perdido en un segundo y me niego aceptarlo por que yo ya he elegido, elegí vivir contigo y estar ahí a tu lado y he aprendido la lección…no me quiero marchar Sandra, no quiero volver a perderme por el mundo buscando consuelo en otros brazos para después encontrarme de nuevo contigo y darme cuenta de que solo te quiero a ti y hacer daño a otra persona más, no, no quiero estar lejos de ti por que te quiero. Y haremos lo que hemos hecho siempre ahuyentar las penas con sonrisas, olvidar y pasar pagina y empezar, empezar de cero
Sandra…se que me estas escuchando y lo único que te pido es que me des una oportunidad para demostrarte que si que merezco ser yo quien pase contigo el resto de mi vida. Ábreme la puerta por favor…déjame formar parte de ti

Sandra abre la puerta
Gonzalo: hola… (Sonríe y le entrega un ramo de flores)son para ti
Sandra: gracias, ¿tienes algo más que decir?
Gonzalo: no
Sandra: pues entonces ya puedes irte, has despertado a la niña…adiós (cierra la puerta)
Lena: ¿Por qué has hecho eso?
Sandra: porque sino hubiese cerrado esa puerta me hubiera tirado a sus brazos
Lena: ¿y que tienes eso de malo?
Sandra: que le arruinaría aún más la vida
Lena: le quieres
Sandra: y por eso no debo condenarle a mi mala suerte, el aún puede ser feliz
Pasaron un par de meses, ambos lo estaban pasando mal. Al principio Gonzalo intento convencer a Sandra de que debían estar juntos pero Sandra siempre rehuía por miedo a caer en la tentación, estaba convencida de que si seguía con el se lo haría pasar muy mal y quería evitarle el dolor sin darse cuenta de que su ausencia le estaba provocando más dolor que cualquier otra cosa. Con el tiempo Gonzalo paso de buscarla y suplicarla a evitarla, le dolía verla así prefería no encontrarse con ella y cuando resultaba inevitable ni si quiera se dirigían la palabra. Sandra al verse liberada de todas sus suplicas y preguntas empezaba a plantearse si había obrado bien y comenzaba a echarle de menos. Y a pesar de los esfuerzos de Gonzalo de no verla tuvo que ceder el día de el cumpleaños de su hija menor. Sandra organizo una gran fiesta en su casa a la que Gonzalo asistió junto a Martin y Sol en calidad de amiga, pues esta se había convertido en su máximo apoyo desde su ruptura. La presencia de Sol levanto los celos de Sandra que se mantuvo cerca de uno de los invitados, David, toda la noche para producir el mismo efecto en Gonzalo.
Llego el momento de partir la tarta y Lena se empeño en que esa acción la debían hacer los padres para así conseguir que ambos conversaran.
Gonzalo observo a Sandra, llevaba un vestido rojo por encima delas rodillas, unos tacones del mismo color y había vuelto a recuperar su color original del pelo y aprovechando que le había crecido bastante se lo había alisado
Gonzalo: te queda bien el pelo así
Sandra: tú tampoco estás nada mal
Gonzalo: gracias
Se hizo el silencio por un rato
Sandra: me alegro de que hayas venido, a la niña le encanta pasar tiempo contigo
Gonzalo: soy su padre
Sandra: ya, ya lo sé
Gonzalo: (mirando a la tarta) bien… esto ya esta
Sandra: espera…
Gonzalo: ¿Qué quieres?
Sandra: que dejes de huir de mi, que me mires, que me sonrías, que seamos capaces de tener una conversación (llora)
Gonzalo: (la limpia las lágrimas) no te pongas así, te lo ruego
Sandra: ¿Cómo ha pasado? ¿Cómo hemos acabado así?
Gonzalo: no fui yo quien insistió en alejarnos
Sandra: lo cierto es… que te echo de menos
Gonzalo: Sandra… no sigas hablando si te vas a arrepentir después
Sandra: no me arrepiento de nada de lo que paso antes de todos estos meses, de eso me arrepiento muchísimo, estaba convencida de que no iba salir bien y me emparanoie pero después me di cuenta de que no podía vivir sin ti
Gonzalo: (la abraza) ¿te acuerdas de cuando estábamos en Malasia y tu te enfadabas conmigo por que quería llevarte al médico y decías que estaba loco? Era correr un gran riesgo y yo no estaba seguro de que iba salir bien pero te hacia creer que si para convencerte y que vinieras conmigo. Yo solo quería protegerte y que vivieras el embarazo como cualquier mujer. Yo también tenía miedo pero lo ocultaba por ti, yo también sufría y cada mañana cuando me levantaba pensaba que podía ser el día en que nos encontrar, nunca estaba seguro de nada, pero lo que jamás hubiera dudado era de nuestro amor y tu has dudado de nuestro amor
Sandra: nunca he dejado de quererte
Gonzalo: pero llegaste a creer que nuestro amor era más perjudicial para ti que beneficioso
Sandra: no es cierto, solo lo decía por alejarte de mi
Gonzalo: ¿y nunca te preguntaste que quizás yo no quería alejarme de ti?
Sandra: tú dijiste que de los errores se aprenden (le acaricia el rostro) dame una oportunidad
Gonzalo: demuéstrame que me quieres y quizás…
Sandra: (se acerca a el con la intención de besarle)
David: la gente se esta impacientando…uy, lo siento ¿interrumpo algo?
Gonzalo: voy al baño
Sandra: pero necesito ayuda para repartir todo esto
David: yo te ayudo preciosa
Gonzalo sale celoso de la cocina y se acerca a Martin que juega con Olimpia
Martin: mira papi, a Olimpia le gusta mi pulsera
Gonzalo: (sonríe) ¿os lo estáis pasando bien?
Martin: (asiente) ¿podemos llevarnos a Olimpia de vacaciones?
Gonzalo: ya veremos cariño
Martin: yo la cuidaría muy bien
Gonzalo: ¿también la cambiarias los pañales?
Martin: si papi, por que soy su hermano mayor
Gonzalo: pero también están Paula y Lena
Martin: si, pero soy mayor que ella
Gonzalo: eso si, aunque lo de cambiarle el pañal habría que verlo (ríe) voy un rato a fuera ¿te ocupas de ella?
Martin: claro
Gonzalo sale al jardín y se sienta sobre un escalón a pensar mientras sigue emborrachándose, Sol lo ve y se sienta con el
Sol: Sandra… ¿verdad?
Gonzalo: quiere que volvamos
Sol: ¡pero eso es genial!
Gonzalo: hoy… ¿pero mañana? ¿Quién me dice que mañana no cambia de opinión? (da un sorbo)
Sol: deja la botella, ya has bebido bastante ¿no crees?
Gonzalo: lleva casi un año entero evitándome, pasando de mi, riéndose de mis suplicas… ¿y ahora? No, las cosas no se hacen así
Sol: si no la recuperas ahora que tienes la oportunidad, la perderás para siempre y te arrepentirás
Gonzalo: ¿Quién ha estado ahí cuando estaba mal? Tú ¿y cuando estaba bien? Tú ¿y cuando me da por emborracharme en el jardín de su casa? Tú

Sandra que por fin había podido deshacerse de David, busco a Gonzalo para hacerle ver que aun lo quería. Lo vio de lejos en el jardín
Gonzalo: nunca debía dejarte ¿Por qué no puedo enamorarme de ti? (la besa)
Sandra al verlos se da la vuelta
Gonzalo. (se aleja) lo siento… estoy borracho
Sol: no vuelvas a besarme o te corto la cabeza, te aviso que soy propensa a enamorarme de ti
Gonzalo: y yo a enamorarme de ella, tienes razón, voy a buscarla

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