cAPITULO 15
Gonzalo: Sol… tú no eres así ¿Quién te ha comido la cabeza de tal forma?
Sol: me he cansado Gonzalo, me he cansado de ser la otra, te dije que algún día sucedería
Gonzalo: ¿Qué has hecho con la Sol que yo conocía?
Sol: está muerta… si no me puedes querer a mi tampoco la tendrás a ella
Gonzalo: no pienso aceptar tu oferta. Ganaremos el caso sin la ayuda de nadie
Sol: pues reza mucho que te hará falta
Gonzalo. Sol recapacita… por todos nuestros momentos juntos
Sol: ¿por cuales? ¿Por las promesas que nunca cumpliste? ¿O por las todas veces que tuve que deshacer el equipaje y cancelar los billetes?
Gonzalo: mírame a los ojos
Sol: ¿para que? ¿Para engatusarme de nuevo con tus palabras? No lo conseguirás, ahora soy fuerte
Gonzalo: no… para poder saber si aún queda algo de ti ahí dentro
Sol: (baja la mirada) piénsatelo… pero no tardes demasiado
Gonzalo: ya tienes mi respuesta
Sol: no vayas tan rápido
Gonzalo: no me puedo creer lo que estoy viendo
Sol: así me quede yo cuando me dejaste
Gonzalo: hazme un favor… cuando hables con Sol, le dices… que me llame cuando vuelva, que a ella seguro que le alegra todo lo que tenga que contarle
Sol: no hay más Sol que esta.
Gonzalo: pues entonces… no tenemos más que hablar
Sol: vete…
Gonzalo: Sol…
Sol: espero que lo hayas pasado bien con Martin, por que esta ha sido la ultima vez que lo veras tan cerca
Resignado coge de nuevo a Olimpia y se marcha.
Sol, se queda pensativa, sabe que no ha obrado bien, le suena el móvil
Luis: ¡como ha ido la cosa?
Sol: no puedo hacerlo
Luis: no me digas que lo has echado todo a perder
Sol: he hecho lo que tú me pediste pero no me siento bien, yo no soy como tú
Luis: has hecho lo correcto
Sol: no… no puedo de verdad, yo no quiero hacerle daño a Gonzalo
Luis: el no dudo tanto cuando se trataba de elegir
Sol: ¿Qué va a cambiar? Nada, por mucho que nos empeñemos en solucionarlo ellos no dejaran de quererse
Luis: se olvidarán, hasta los mejores recuerdos se olvidan con el tiempo y entonces se darán cuenta de que solo nos tienen a nosotros
Sol: no intentes convencerme, he tomado una decisión
Luis: Sol… piensa
Sol: voy a ayudar a Gonzalo, él es mi amigo
Luis: no lo harás… a menos que quieras que le pase algo a tu hijo
Sol: no serás capaz
Luis: soy capaz de eso y más. Me ayudarás a conseguir a Sandra y yo te prometo que no haré daño a tu hijo ¿hay trato o no hay trato?
A la mañana siguiente Sandra se levanto mucho más alegre de lo normal
Sandra: ¡buenos días chicas!
Rosa: joder con la mudita, mira como marea ahora la lengua
Marina: ¿Qué es lo que te hace estar tan feliz?
Sandra: Hoy hace tres semanas que nació mi hija
Verónica: ¿una hija?
Sandra: si, pero esa solo es la pequeña. Tengo tres niñas, algunas ya bien creciditas
Marina: no la dejes a la Rosita de criada que no sé yo lo que pueda pasar
Rosa: ¡callaos!
Sandra: no te enfades Rosita, seguro que lo hiciste por alguna razón…
Rosa: ¡dejadme en paz!
Verónica: cálmate Rosa, que si algo bueno tiene la cárcel es que aquí somos todas iguales
Sandra: (saca la foto de su hija y la observa) Gonzalo tenía razón… ha sacado mis ojos pero tiene su pelo y su nariz
Verónica: (le coge la foto) se parece a mi hermana Tania
Rosa: ¿tienes una hermana?
Verónica: tenía…ahora ya ni me habla. Era la pequeña de la familia y cuando mi madre enfermó yo cuide de ella, estábamos muy unidas… hasta que la cague y entre aquí. Nunca he sabido nada más de ella
Marina: mi hermana Carmen y yo éramos inseparables…de pequeñas solíamos jugar juntas, nos encantaba columpiarnos en el parque…Mamá siempre nos confundía… y nosotras nos enfadábamos, es lo que tiene ser gemelas…
Rosa: ¿gemelas? Esa si que no la sabía, pues parece que soy la única hija única. Mira para lo que nos ha servido la pija, para enterarnos de nuestras vidas personales
Sandra: yo tengo dos hermanos, no siempre nos hemos llevado bien pero nos queremos mucho
Verónica: ¿puedo quedarme un rato con la foto?
Sandra: no… lo siento, quizás otro día… es que no me gusta separarme de ella
A la caída de la tarde, Sandra busco su foto por todas partes, pero ya no estaba, alguien se la había quitado y creía saber quien era ese alguien
Sandra: dame ahora mismo la foto
Verónica: no se de que me hablas, yo no tengo ninguna foto
Sandra: dame ahora mismo la foto de mi niña. No te lo pienso repetir más veces
Verónica: ya te lo he dicho, yo no tengo esa foto. Te lo juro por lo que más quieras Sandrita
Sandra: no te creo
Verónica: solo quería recordar la cara de un bebe un rato, hace mucho que no veo a ningún niño… echaba de menos esa inocencia…pero te juro que no te la robé. Se lo importante que es para ti. Pregunta a la tuerta, lleva toda su vida apoderándose de lo que le gusta por muy simple que sea
Sandra: gracias, hablaremos después
En cuanto la dejaron salir de su celda se reunió con la tuerta
Sandra: ¡has sido tu la que me ha robado la foto?
Alba: deja a la tuerta en paz o te arrepentirás
Sandra: ¿te paga por ser su perrito faldero? No quiero ni imaginarme como…
Lina: Esta aún no sabe lo que es enfrentarse a la tuerta, menuda pringada
La tuerta: ya basta… dejadme a solas con ella
Lina: pero tuerta…
La tuerta: obedecedme
Se marchan
La tuerta: ¿Qué es lo que quieres?
Sandra: que me des la foto de mi niña, se que has sido tu quien me la ha robado
La tuerta: ¿eso crees?
Sandra: si… se rumorea que te apoderas de los objetos de tus compañeras
La tuerta: norma numero uno, no te creas nada de lo que oyes
Sandra: ¿Quién si no iba a coger la foto de una niña? Solo tu eres tan cruel, me la tienes jurada desde el primer día… pero ¿sabes que? No te tengo miedo
La tuerta: (ríe) como se nota que eres nueva… podría empótrate contra esa pared si quisiera
Sandra: hazlo
La tuerta: he dicho si quisiera, pero no quiero… me gusta tu valentía muchacha. No suelen enfrentarse a mí a menudo
Sandra: Haré lo que me pidas para recuperar esa foto (se acerca a ella y la acaricia) lo que quieras…
La tuerta: ¡quieta! Yo no tengo esa foto de la que me hablas pero tratándose de un bebe, seguro que la ha cogido la Rosita
Sandra: no puede ser… ella es mi amiga
La tuerta: la Rosita no es amiga de nadie. Ya habrás oído hablar de lo que hizo con su familia… No está bien, ella no debería estar aquí. Cualquier día ocurre una desgracia
Sandra: se la pediré
La tuerta: ¡no! Conozco bien a esa mujer, con ella no existen las palabras. Tienes que averiguar donde guarda la foto y quitársela sin que se de cuenta sino olvídate de ella. Yo puedo ayudarte
Sandra: ¿a cambio de que?
La tuerta: de tu discreción. Sandra no te juntes con esa gente, no son lo que parecen
Sandra: ah ¿y tu sí?
La tuerta: ¿de verdad no me reconoces?
Sandra: ¿debería? Si al menos supiera tu nombre
La tuerta: llevo tanto tiempo en prisión que ya ni me acuerdo yo misma de él. Aquí soy la tuerta, no hay más
Sandra: no lo comprendo…pareces tener los dos ojos intactos
La tuerta: es algo más bien interior, mucho más profundo que esto, pero será mejor que no quieras saber por que me llaman así, no te gustaría la respuesta
Sandra: ¿Por qué estas aquí?
La tuerta: eres demasiado curiosa. Debes saber unas cuantas cosas si quieres seguir viva aquí dentro. Norma numero uno, no te creas nada de lo que oyes…norma numero dos, no te fíes de nadie, norma numero tres, nunca sonrías demasiado…podrían tenerte envidia, norma numero cuatro, olvida lo que eras por que ya no volverás a ser la misma, norma numero cinco, no mantengas las esperanzas o morirás de pena
Sandra: no quiero seguir escuchando tus absurdas normas
La tuerta: norma numero seis, si quieres proteger a alguien, enfréntate a ella, nadie más se atreverá a meterse en medio. Nadie pegará a tu conquista y le habrás protegido de más de una pelea
Sandra: para…
La tuerta: no te asustes, hasta el barco más grande se hunde, el mundo no solo está hecho de las caídas de los barquitos de papel
Sandra se queda pensativa, aquella frase le recuerda a su infancia…Recuerda cuando tenía cinco años, esta sentada con su hermana a la orilla del río
Sandra: Rebeca… ¿Cuándo va a venir papa?
Rebeca: tu padre no va a venir hoy… tiene que arreglar unos asuntos de la empresa. Ahora tiene un negocio entre manos que puede daros mucho dinero
Sandra: ¿para que? Si ya tenemos mucho…ya no hace falta más
Rebeca: No tientes a la suerte pequeña… hasta el barco más grande se hunde, el mundo no solo está hecho de las caídas de los barquitos de papel
Sandra: jo… me prometió que vendría
Rebeca: sonríe pequeña...yo jugaré con vosotras
Sandra: Rebeca… ¿eres tú?
La tuerta: (sonríe) quizás… si o quizás no. Soy la tuerta pequeña, nada más que eso
Sandra: eras mi niñera favorita pero un día desapareciste, pregunte a papa por ti, pero nunca me quiso contestar
La tuerta: hizo bien
Sandra: ¿Cómo no te he reconocido antes?
La tuerta; debes irte, es tarde
Sandra: pero…
La tuerta: te ayudaré con la foto pero tu estate quieta. No te fíes de Rosita ni le cuentes nada a Verónica
Sandra: ¿y Marina?
La tuerta: tampoco. Esta aquí por inocente pero le contará lo que le digas a la Verónica y estarás en al misma situación
Sandra: ¿Qué tienes en contra de Verónica?
La tuerta: nada… no me gusta, y yo a ella tampoco le gusto y si se entera de que hemos estado juntas le gustará aún menos
¿Y de ella? ¿Debía fiarse de ella? Fue alguien muy importante en su infancia, pero ahora solo oía malos comentarios sobre su comportamiento
.Volvió a su celda y como Rosita no estaba reviso sus objetos en busca de la foto
Verónica: ¿Qué haces?
Sandra: nada
Verónica: Rosita no la ha robado
Sandra: la tuerta dijo que fue ella
Verónica: (muy alterada) ¡no te creas ni una palabra de lo que diga esa zorra! Le diré a Rosita que has andado con sus cosas, verás como se pone
Sale muy furiosa en busca de la tuerta
Verónica: ¡lo has vuelto ha hacer hija de puta! (tira del pelo a la tuerta y se pelean)
Sandra ajena a todo ello, se tumba en la cama y piensa en sus hijas y en Gonzalo… como los echa de menos, quiere salir de ese infierno, quiere salir de ahí… Cierra los ojos…
Cuando los vuelve a abrir está en al enfermería y siente un profundo dolor en el costado
Sandra: ¿Qué hago aquí? ¿Quién eres?
Enfermera: te clavaron un cuchillo mientras dormías. Has tenido suerte, te pondrás bien…
Sandra: (intenta incorporarse)
Enfermera; estate quieta
Sandra: ¿Quién ha sido?
Enfermera: no lo sé… cualquiera
Sandra: tengo que irme, Gonzalo me espera
Enfermera: Gonzalo ya vino y se fue… Llevas tres días en enfermería
Sandra: no se lo digan, díganle que estoy bien
Enfermera: tranquila, seguro que vuelve pronto. Ahora debes descansar
Gonzalo había ido todos los días a verla y todos los días le negaron la visita, le comunicaron lo que había pasado y se volvió loco, quería verla y no le dejaban. Los guardias de seguridad tuvieron que sacarlo de allí para tranquilizarlo. Ando hasta un parque y pensativo se puso a ver en el móvil las fotos de los dos, no pudo evitar que se le escapara alguna lágrima…La quería, demasiado… tanto que no podía verla sufrir, debía hacer algo y se le agotaba el tiempo. Gonzalo marcó el número de Sol.
Gonzalo: tenemos que hablar
Héctor estaba en su casa cuando alguien llamo al timbre, abrió la puerta pero ya no había nadie alrededor. Se extraña hasta que vio un sobre en el suelo. Lo cogió, volvió a entrar a casa y lo abrió. Dentro había un mensaje
Tengo información sobre el caso de Sandra de la Vega. Quiero ayudarle. Acuda el Viernes 16 al parque que hay en frente de su bufet. Le esperaré a las 00:00 al lado de la fuente.
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