miércoles, 4 de mayo de 2011
cAPITULO 26
Abren los ojos a la vez y se sonríen
Olimpia: ¿Qué hacemos aquí?
Martin: (apaga la televisión que esta aun encendida) creo que nos quedamos dormidos
Olimpia: Creo que tienes razón (ríe) soy un desastre, aun llevo puestos los zapatos
Martin: tienes una sonrisa muy bonita… (Sonríe y la besa en la frente) dime ¿Quieres que te prepare el desayuno?
Olimpia: ¿en serio? A la cama alguna vez… pero al sillón… nunca me habían traído el desayuno al sillón y encima estando embarazada que como por dos… tiene doble merito
Martin: ¿ahora te caigo mejor?
Olimpia: a mi hijo ya te los has ganado pero a mi…. Bueno, me caes
Martin: ¿solo bueno?
Olimpia: (ríe) es que aun no te he perdonado la cara de gilipollas que se me quedo ayer cuando me entere de que me habías llevado a la boda de tu hermano
Martin: vamos mujer…te invito a cenar, te preparo el desayuno… ¿y encima te quejas? Creo que no te podría haber llevado aun sitio más elegante, con buena comida y encima gratis. Puede que ya sea hora de que cambies tu opinión sobre mí
Olimpia: si, la verdad es que no esta mal… en una semana has conseguido algo que no ha conseguido ningún hombre
Martin: ¿el que?
Olimpia: que te odie como a ninguno
Martin: ¿eso es bueno?
Olimpia: según como se mire… te odio por que mi mal carácter no te ha alejado mí, pero sobretodo te odio por que no quiero que eso ocurra y eso no me suele pasar muchas veces
Martin: (la abraza) entonces esta muy bien (sonríe y se levanta) ¿tostadas? ¿Huevo? ¿Qué te apetece?
Olimpia: pepinillos
Martin: ¿pepinillos?
Olimpia: si ¿Qué pasa? ¿No has oído hablar de los antojos? Quiero un tostada y pepinillos, y zumo de naranja y… ¿café? Creo que esta en la encimera
Martin: a sus ordenes señorita
Olimpia: Martin… (Le guiña un ojo) gracias
Martin se tiro un buen rato en la cocina, mientras tanto Olimpia se puso cómoda, cogió el ultimo libro de su madre y se puso a leer mientras le esperaba en el sillón
Martin: ya esta listo
Olimpia: (sonríe) ven siéntate conmigo
Ambos empiezan a comer
Olimpia: ¿sabes que? Acabo de descubrir que mi padre solía hacer fotos a mi madre cuando jugaba conmigo, luego se hacia el loco y nunca se las enseñaba por miedo a que no le gustaran y se los hiciera borrar, lo que no sabia es que mi madre se daba cuenta y luego cuando el no estaba en casa cogía su cámara y las veía. Estoy segura de que aun guarda esas fotos
Martin: (lee el titulo del libro) Os llevo conmigo… ¿de que va?
Olimpia: habla de su infancia de lo tantísimo que Lena le recuerda a ella misma de joven, de lo mucho que se puede llegar a amar a un hijo, cuenta anécdotas y hace hincapié en el recuerdo de mis abuelos que murieron cuando ella era muy joven
Martin: me voy a tener que leer todos sus libros para así poder conocerte un poco más
Olimpia: los detalles poco importan, así soy yo, tal como me ves ¿y tu? ¿Cómo eres tú?
Martin: esta tarde lo descubrirás, es hora de usar tu llave
Olimpia: ¿así que pretendes quedar conmigo de nuevo esta tarde?
Martin: no, pretendo no separarme de ti en todo el día
Olimpia: Martin yo…
Martin: ya te invitado a cenar y te hecho el desayuno, deja ahora que te invite a comer y esta vez de verdad… no va a pasar nada entre nosotros si no quieres, te llevare a un lugar muy especial para mi y después cuando te apetezca te acompañare a casa ¿Qué me dices?
Olimpia: te iba decir que… (Se acerca a su boca pero en el último instante se retira) me encanta la idea
Dan una vuelta y comen en un restaurante, cuando Olimpia arrasa con el postre, Martin la convence para que le acompañe a un sitio, Olimpia con miedo de que le lleve a otro evento familiar al principio pone pegas pero finalmente acepta acompañarle.
Olimpia: ¿el bautizo de tu primo? No, no, no eh… ¿el cumpleaños de tu madre?
Martin: (ríe) frío, muy frío. (Se para) ya hemos llegado (la tapa los ojos con la manos)
Olimpia: ¿es necesario?
Martin: si
Olimpia: ¿Qué tengo que hacer?
Martin: sigue andando, dos pasos al frente… un escalón
Olimpia: ¿queda mucho para que me parta el cráneo?
Martin: mientras estés conmigo no te va a pasar nada asique sigue andando, que ya no queda nada quejica
Un par de pasos más…
Martin: ya hemos llegado. Coge tu llave
Olimpia: ¿Dónde estamos?
Martin: Oli, no se cual es tu historia pero si se cual es la mía, cuando te conocí, sentí algo, no se lo que era, algo que me inspiraba confianza. Tienes razón cuando dices que tú no eres como las demás, he estado con muchas mujeres en esta vida pero nunca he conocido a ninguna como tu… La primera vez que te vi, vi a una persona fuerte pero sobre todo a una mujer hecha a base de experiencias, que por miedo a sufrir había olvidado su sonrisa, ahora una semana después he conseguido que recordarás como se puede ser feliz por eso, ahora que tu corazón parece ablandarse de nuevo creo que es el momento idóneo para que tu sepas realmente como soy y así conociendo todo de mi no tengas miedo confiar. Este es un lugar muy especial, apenas se lo he enseñado nadie, quiero que seas tú la primera que lo conozca
Olimpia: ¿Por qué?
Martin: no lo sé, solo se que quiero que descubras lo que hay ahí dentro
Olimpia: (sonríe coge la llave y abre) ¡guau!
Martin: ¿te gusta?
Olimpia: es perfecto ¿así que pintas? (observa la habitación llena de cuadros)
Martin: de pequeño daba clases, aunque nadie lo sabe
Olimpia: me encanta… este es precioso (mira a uno de un paisaje veraniego)
Martin: solía veranear ahí, mira (le enseña otro) cuando era pequeño me podía pasar horas viendo el mar a través de esta ventana
Olimpia: (sonríe) ¿y este?
Martin: este es mi hermano de pequeño
Olimpia: se parece a ti
Martin: que va
Olimpia se queda mirando fijamente a cuadro
Martin: ¿te gusta?
Olimpia: ¿Quién es?
Martin: mi padre
Olimpia: ¿Por qué esta de espaldas?
Martin: es una metáfora… es como si lo tuviera… pero no lo puedo ver, como cuando alguien esta de espaldas, sabes que esta ahí pero no alcanzas a ver su rostro
Olimpia: me gusta
Martin: ven… este te gustará aun más. ¿Sabes? Hace mucho que no pintaba, pero… (Señala a un cuadro que esta tapado) acércate (levanta la sabana)
Olimpia: que fuerte ¿soy yo?
Martin: claro boba
Olimpia: no tengo palabras, de verdad…. Gracias
Martin: llevo varias noches pintándolo, ayer lo termine
Olimpia: gracias de nuevo (se da la vuelta y sigue mirando cuadros hasta que llega uno de una hoguera, se tapa los ojos y se da la vuelta asustada)
Martin: ¿esta bien?
Olimpia: si, es que… me da miedo el fuego
Martin: lo siento… si lo hubiera sabido lo hubiera tapado, a mi solo me trae buenos recuerdos…
Olimpia: te sorprenderá ¿verdad? es que… cuando yo tenía diez años hubo un incendio, bueno… en realidad lo provoco Luis, el hombre que hizo daño a mi madre. Se escapo de la cárcel y fue a por ella. Recuerdo que entro en mi habitación y me dijo que era un amigo de mama y que no tenia que tener miedo, jugamos y después cuando ella vino a la habitación se puso como una fiera y le dijo que se marchará, yo me asuste, solo era una niña… y él… el dijo que me iba ha hacer daño, quería que mi madre sufriera… prendido fuego en la habitación, mi madre corrió hacia mi y nos quedamos atrapadas, Lena corrió a pedir ayuda. Cuando mama ya había perdido todas las esperanzas, intento sacarme de allí poniendo su vida en peligro. El fuego estaba cada vez más cerca cuando vino corriendo un hombre y nos saco de allí, era el novio de una amiga de mama… desde ese día tengo miedo al fuego
Martin: (la abraza) lo siento (tapa el cuadro) ¿ves? Ya esta
Olimpia: nunca se lo había contado a nadie…
Martin: (la abraza de nuevo) ven… te voy a enseñar lo mejor de este lugar (se acerca un ventanal y lo abre
Olimpia: ¿tiene terraza?
Martin: con unas vistas impresionantes
Olimpia: (sonríe)
Martin: vamos…
Entran dentro
Martin: mira al cielo
Olimpia. Nunca había visto tantas estrellas juntas, es precioso
Se sientan en una hamaca abrazados el uno al otro
Martin: (ríe)
Olimpia: ¿Qué piensas?
Martin: que me quiero casar contigo
Olimpia: ahora si que has perdido completamente la cabeza
Martin: eso es porque me vuelves loco
Olimpia: Martin…
Martin: ¿Qué?
Olimpia: ¿Qué pasará cuando nazca mi hijo?
Martin: no voy a dejarte tirada
Olimpia: pero no es tu hijo
Martin: tampoco yo era hijo de mi padre y me quiso como tal
Olimpia: (sonríe) tengo que confesarte algo. Tengo miedo a ser madre, no se si voy a ser capaz
Martin: ¿Olimpia? ¿La misma Olimpia que es capaz de mantener un colegio lleno de jóvenes con las hormonas revolucionadas tiene miedo?
Olimpia: no te rías… ponerles firmes es fácil pero ganarme su cariño…
Martin: (la acaricia) yo confió en que vas a ser la mejor madre del mundo y si tu me dejas yo te puedo ayudar (le da un beso en la mejilla)
Olimpia: gracias Martin… no se que haría sin ti
En una casa abandonada, Sandra se reunía con alguien
Sandra: ¿Cómo estás?
Silvio: bien…
Sandra: ¿Por qué nunca volviste?
Silvio: no podía, tenia miedo a poneros en peligro
Sandra: nunca te di las gracias por lo que hiciste por mi… me salvaste dos veces, y también a mi hija, si tu no hubieras aparecido por allí…
Silvio: te lo debía…
Sandra: aun así gracias
Silvio: no hay de que, lo repetiría mil veces
Sandra: estas tan… tan cambiado
Silvio: han pasado muchos años Sandra, muchos años de lucha
Sandra: ¿Por qué ahora? ¿Por qué reapareces en este momento?
Silvio: los dos sabemos que no queda mucho para que saquen a Luis de la cárcel, solo quería que supieras que si me necesitas, voy a estar ahí… como las otras veces
Sandra: ¿solo eso?
Silvio: bueno también… ¿Cómo esta ella?
Sandra: hecha polvo, no te voy a mentir, te echa de menos
Silvio: y yo a ella… la recuerdo todos los días, no pasa un día sin que me imagine que estamos juntos
Sandra: ¿Por qué no dejas esta absurda batalla y vuelves?
Silvio: no puedo, ya es demasiado tarde, ya no solo yo voy a por ellos, ellos vienen a por mí. He conseguido salvar muchas vidas con las que ellos querían acabar, ya te lo dije una vez, Luis muy peligroso y tiene un buen equipo a su servicio, pero sobre todo es vengativo
Sandra: a mi me estas viendo ¿Por qué no quedas con ella? Un día… un rato
Silvio: por que sería incapaz de separarme después
Sandra: tengo una idea (saca un folio) toma… escríbele una carta… yo se la entregare
Silvio: ¿y si pregunta?
Sandra: pondré cualquier excusa…
Silvio: esta bien… (Escribe) ¿y mi hijo como esta? Tu lo sabrás bien, ahora somos familia
Sandra: te vi en la boda, a lo lejos… sabia que irías. No me dio tiempo alcanzarte
Silvio: mejor, levantarías sospechas
Sandra: ¿crees… que Luis volverá a atacarme?
Silvio: se dice que a la tercera va la vencida… pero tranquila, si ocurre estaré ahí, te lo prometo
Sandra: (lo abraza) Silvio… digo Charlie ¿en realidad como te llamas?
Silvio: me llamo Silvio pero mis amigos me llaman Charlie, así es como se llamaba mi padre
Sandra: ¿has terminado Charlie? (sonríe)
Olimpia después de pasar una bonita velada con Martin volvió a casa, pero confusa por todo lo que le estaba pasando esos últimos días decidió ir a ver a sus padres
Gonzalo: ¡que sorpresa tenerte aquí de nuevo!
Olimpia: ya ves… (Lo abraza) papi… ¿esta mama?
Gonzalo: no… salió a dar un paseo
Olimpia: la esperaré en la habitación ¿puedes traerme agua?
Gonzalo: claro hija
Olimpia sube a su habitación y rebusca entre sus cosas, trata de encontrar las fotos de las que habla en su libro, abre el cajón y se sorprende al ver una imagen que no esperaba
Gonzalo: ¿Qué haces?
Olimpia: papa… ¿Quién es esta mujer? ¿Por qué estas con ella? ¿y este niño?
Gonzalo: (le quita inmediatamente la foto en al que sale el junto a Sol y Martin) nadie… (vuelve a guardar la foto) por favor… no le digas nada de esto a tu madre
Olimpia: esa mujer… ¿se llama… Sol?
Gonzalo: (la mira sorprendida)
Olimpia: papa contesta
Gonzalo: he dicho que no es nadie
Sandra: Hola
Gonzalo: la niña te estaba buscando, adiós (se va)
Sandra: ¿Qué le pasa?
Olimpia: nada
Sandra: ¿y tu? ¿Qué haces aquí?
Olimpia: (sonríe) quería hablar contigo
Sandra. ¿Qué pasa?
Olimpia: ¿tú crees que te puedes enamorar en una semana?
Sandra: ¿y eso? ¿Hay alguien?
Olimpia: alguien… solo lo conozco desde hace una semana y me da miedo por que esta yendo todo tan rápido… que parece ideal. Pero mamá… es que es tan perfecto
Sandra: (sonríe) ¿Por qué no te lo traes a comer la semana que viene?
Olimpia: ¿a la comida familiar?
Sandra: si… si va a ser de la familia tendrá que ir conociéndola, nunca te había visto hablar así e un chico, se te ilumina la cara cada vez que piensas en el
Olimpia: (sonríe) lo traeré la semana que viene
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