miércoles, 4 de mayo de 2011

Capitulo 12


Gonzalo al ver lo mucho que tarda en salir empieza a preocuparse
Gonzalo: Sandra… ¿estas bien?
Sandra: si, si… tranquilo
Gonzalo: ¿puedo pasar?
Sandra: no
Gonzalo: (entra y se la encuentra tocándose el vientre) tienes mala cara
Sandra: estoy bien, estoy bien, de verdad
Gonzalo: vamos al hospital
Sandra: ¡que no joder que estoy bien! Lo siento…
Gonzalo: me prometiste que me ibas a dejar cuidarte
Sandra: no podemos arriesgarnos
Gonzalo: tendremos cuidado
Sandra: no me voy a mover de aquí Gonzalo. Hace un rato te quise llevar yo al hospital y no quisiste… ¿recuerdas? fue por la misma razón que yo no quiero ir ahora, compréndeme por favor... y respeta mi decisión
Gonzalo: pero…
Sandra: pero nada. Se me pasará, solo necesito descansar un poco… Cuando estaba embarazada de Lena también tuve algún día que otro en el que no me encontraba bien pero te juro que después de dormir un rato todo cambiaba. No es nada….nada, de verdad
Gonzalo: bueno vamos a cenar y a dormir y si mañana te encuentras peor, te llevo… digas lo que digas
Cenaron un poco, aunque más bien ceno Gonzalo por que ella apenas probó bocado, después se fueron a acostar, Sandra no tardó en quedarse dormida, Gonzalo en cambio no dejo de darle vueltas a los dolores de Sandra y se quedo toda la noche pendiente de ella, durmió escasas horas.
Gonzalo: ¿Cómo has dormido?
Sandra: todo bien… ¿desayunamos?
Gonzalo: me encanta verte con hambre
Sandra: gracias por prepararme la cena, lo de ayer estaba muy rico… solo que…
Gonzalo: no te preocupes, así me comí yo más (sonríe)
Sandra: me debes una cena entonces
Gonzalo: seré tu chef siempre que quieras
Sandra: me gusta la idea… y a tu hijo también (se acaricia la barriga)
Gonzalo: (apoya la cabeza sobre su vientre) ey campeón ¿estás ahí? Tienes que portarte bien con mama por que te quiere mucho… y yo también y… te estamos esperando, así que no seas rebelde que aquí todos tenemos muchas ganas de que llegues y de ver esos ojazos verdes que seguro que sacas de tu madre. Debes aguantar mi pequeño, y ser fuerte… tanto como lo es ella
Sandra: (acaricia el pelo a Gonzalo) gracias por estar conmigo
Gonzalo: es muy buena madre y muy buena persona… y yo me he enamorado de ella…por que además de todo eso, es muy guapa…
Sandra: (lo abraza) te quiero… (Lo besa)
Sandra se levanta para ir a la concina pero en el trayecto empieza a tambalearse, Gonzalo corre hacia ella y la sujeta
Sandra: no es nada, solo estoy un poco mareada
Gonzalo: voy a coger la cazadora y nos vamos al hospital urgentemente
Sandra: no
Gonzalo: coge de mi maleta una gorra y ponte las gafas de sol, será suficiente
Sandra: Gonzalo… no voy a ir a ningún sitio, no me pienso moverme de aquí
Gonzalo: pues si hace falta traigo yo aquí mismo a un medico… pero no voy a dejar que le pase nada a mi hijo
Sandra: (se sienta) tengo miedo…
Gonzalo: todo va a salir bien ¿lo recuerdas?
Sandra: ¿y si no es así? No quiero ir a la cárcel, no de esta manera (se acaricia la barriga) ¿Qué clase de persona será si lo primero que ve del mundo son unos barrotes? No puedo permitirlo
Gonzalo: Sandra… esto ya no es cosa de ninguno de los dos, está guerra la tiene vencer él, pero no puede él solo, tenemos que ayudarle… ¿y si está sufriendo? Somos sus padres. Y yo por lo menos no me voy a quedar con los cruzados viendo como las personas que más me importan de mi vida están sufriendo, no si puedo evitarlo. Bastante tenemos ya como para empeorar las cosas…
Sandra: ¿eres consciente del riesgo que corremos yendo a ese hospital?
Gonzalo: soy consciente de que si llega el caso, haré todo lo que posible y más allá para evitar que os cojan. ¿Confias en mí?
Sandra: (lo abraza) confió en nosotros (sonríe)
Gonzalo: ¿sabes un secreto? Somos invencibles… (La guiña el ojo)
Toman un taxi y van hacia el hospital. Sandra oculta la cara con sus manos continuamente, Gonzalo intenta tranquilizarla pero lo cierto es que ninguno de los dos están tranquilos. Se desplazan entre la multitud hasta llegar a la sala de espera. Una mujer empieza a hablar a Sandra de su embarazo y de todas sus complicaciones, de todos sus hijos y nietos, ninguno de los dos saben como pararla. Por fin llega su turno y un médico los atiende
Doctor: hola yo soy el doctor Hernán. Puede quitarse las gafas mujer… aquí no luce el sol
Sandra: estoy más cómoda con ellas
Gonzalo: es un problema que tiene en la vista, no puede darle la luz directamente a los ojos, por lo que nunca se quita las gafas, esta acostumbrada a eso y yo que tú no intentaría quitarle la manía. Se pone como una fiera
Doctor: en ese caso no insisto. Cuéntenme por que están aquí
Gonzalo: (le cuenta lo ocurrido) y bueno pues… nos hemos preocupado
Doctor: no os alarméis, muchas embarazadas pasan por lo mismo. Voy a hacer una ecografía para ver tenemos que preocuparnos por algo
El médico echa un gel por la tripa de Sandra y conecta el aparato
Doctor: ¿nerviosos? Vamos a ver a vuestro hijo
Gonzalo y Sandra se agarran de la mano
Doctor: mirar… ahí está… (Señala un punto)
Sandra: es muy bonito (se emociona)
Gonzalo: (la besa) si que lo es. ¿es niño?
Doctor: aún no se e claramente, no puedo decirle…
Sandra: ¿está bien? Dígame que esta bien mi pequeño
Doctor: está muy sano
Sandra: ¿entonces por que me encuentro tan mal?
Doctor: nervios, estrés… ¿ha estado sometida a presión?
Sandra: a demasiada presión
Doctor: debería evitarlo, puede ser perjudicial para el bebe. Ya puede limpiarse, me gustaría hablar con usted (mirando a Gonzalo) ¿es posible?
Gonzalo: (mira a Sandra) ¿sobre el niño?
Doctor: claro
Gonzalo: esta bien
Salen fuera
Gonzalo: ¿pasa algo doctor?
Doctor: no, pero podría pasar… Sandra debe guardar reposo y tomarse las cosas con calma, evítele cualquier preocupación. Si sigue a este ritmo el resultado podría ser fatídico para los dos.
Gonzalo: ¿Qué les podría pasar?
Doctor: por lo pronto adelantarse el parto y parto en esas condiciones es muy difícil de llevar
Gonzalo: cuidaré de ella, no se preocupe
Doctor: recuerda… nada de preocupaciones. Voy a buscar una cosa y vuelvo
Gonzalo: gracias doctor
Gonzalo se queda pensando en lo que el ha dicho el médico, va a ser difícil mantener tranquila a su chica pero lo conseguirá, no tiene otra alternativa. Camina un poco y se sorprende al escuchar de nuevo la televisión
Informativos: estamos con Luis, el marido de Sandra de la Vega. Quien asegura que Sandra se encuentra escondida con otro hombre. Gonzalo de Soto. Unos compañeros de su trabajo nos han proporcionado su imagen
Gonzalo se da la vuelta y se cubre con una capucha. Corre hacia la habitación donde se encuentra Sandra
Gonzalo: tenemos que irnos
Sandra: ¿pasa algo?
Gonzalo: no… pero es mejor irnos ya
Sandra: ¿seguro que va todo bien?
Gonzalo: si, vámonos…
Vuelven a perderse entre la multitud por suerte sin correr ningún riesgo, nadie los ve. Marchan rápido a casa y descansan
Es de noche, Sandra se ha quedado dormida y Gonzalo prepara algo de comer, esta muerto de hambre, pero tan solo se prepara un sándwich, apenas queda comida pero después de ver los informativos no puede ir a comprar, no le ha dicho a nada a Sandra por que no quiere preocuparla, aunque intuye que tarde o temprano se enterará.
Gonzalo oye un golpe que proviene de fuera y se asusta, al rato vuelve a escuchar otro golpe y se acerca a la puerta, alguien intenta abrirla. Coge un palo
Gonzalo: vete ahora mismo o te arrepentirás
Diego: abre Gonzalo… soy yo
Gonzalo: ¿Qué haces aquí? ¿Ya te has chivado a la policía? No permitiré que se la lleven
Diego: yo tampoco… es mi hermana. Ábreme por favor, solo quiero ayudar
Gonzalo: conmigo no disimules, se como eres. No puedo fiarme de alguien como tú
Diego: no he llamado a nadie, nadie sabe que estoy aquí. Os he traído comida y solo quiero ayudaros, ábreme de una pita vez Gonzalo o tendré que tirar la puerta
Gonzalo: ¿Por qué tengo que creerte? Intentaste encerrar a tu hermana
Diego: por que he cambiado… y por que ella me ayudo cuando lo necesitaba
Gonzalo: no os habláis
Diego: no es cierto, yo la pedí que no dijera a nadie que nos habíamos perdonado
Gonzalo: ¿Por qué?
Diego: me daba vergüenza… no quería que nadie se enterará de lo mal que estaba cuando me vio
Gonzalo: (abre la puerta) espero que esta no sea ninguna de tus estrategias, por que antes que llevártela a ella tendrás que matarme
Diego: me alegro de que este con un tipo como tu
Gonzalo: pues si que has tenido que cambiar, si…
Diego: toma (le da unas bolsas con comida) vi tu foto en la tele y supuse que no podríais salir de aquí
Gonzalo: gracias, aunque esta tarde hemos estado en el medico
Diego: ¿estáis locos? Os habían podido pillar
Gonzalo: tu hermana no se encontraba bien. Diego… si te quedas quiero pedirte un favor… el médico dijo que no debemos preocupar a Sandra o su embarazo podría correr peligro. No quiero que se entere de nada de lo que está pasando ahí fuera
Diego: eso es absurdo… debe saber a lo que se enfrenta
Gonzalo: he dicho que no
Diego: es mi hermana y la conozco bien, querrá que el cuente todo
Gonzalo: pero tu no le dirás nada
Diego: eso es muy cruel
Gonzalo. Es lo único que podemos hacer por ella. Si se entera se pondrá nerviosa, Diego… puede adelantársele el parto y si eso ocurre su vida estará en peligro, su vida y la de mi hijo
Diego: pero…
Gonzalo: no hay más que hablar
Diego: he visto a Lena…
Gonzalo: ¿esta bien?
Diego: esta bastante afectada pero confía en que todo saldrá bien. Paula está cuidando de ella muy bien
Gonzalo.: y… tú… ¿sabes algo de Martin? No sé a lo mejor…
Diego: lo siento… no sé nada de ningún Martin ¿Quién es? Quizás pueda averiguar algo
Gonzalo: es el hijo de mi ex novia, como un hijo más…
Diego: veré que puedo hacer ¿Dónde está mi hermana?
Gonzalo: duerme
En otra parte del mundo…
Sara: hola chicos, hoy tenemos con nosotros a un nuevo compañero de terapia, espero que lo tratéis bien y sepáis respetarlo. Luis, puedes presentarte
Luis: bueno… pues… yo soy Luis y estoy aquí por que mi mujer se ha ido con otro hombre y… lo siento…
Sol: estamos contigo Luis:
Todos: si, compañero
Sara: Sol… ¿quieres hablar?
Sol: (se levanta) a mi también me ha dejado mi novio, lo peor es que me ha dejado por una asesina… y ahora no se como decirle a mi hijo, que su padre no es su padre, que esta viaje…se me acaban las excusas…
Al terminar la terapia, Luis sigue a Sol
Luis: perdona… ¿Sol verdad?
Sol: si… pero es mejor que no nos vean juntos. Sara dice que una de las normas es no hablar con nadie de este grupo fuera de la sala
Luis: seré breve… si tu me ayudas… yo podré ayudarte
Sol: ¿ah si? ¿Vas a traer hasta aquí a Gonzalo y vas ha hacer que se enamore de mi?
Luis: puede…
Sol: ¿Quién eres?
Luis: el marido de Sandra y se por lo que estas pasando…
Sol: no quiero saber nada más de ti
Luis: no corras tanto, yo quiero recuperar Sandra tanto como tu a Gonzalo ¿Por qué no nos ayudamos mutuamente?
Sol: ¿Cómo?
Luis: tengo un plan, dime que si y te lo contaré todo. Vamos a hacerles sufrir hasta que
Sol: no… yo no quiero que Gonzalo lo pase mal
Luis: con esa actitud no vas a llegar a ninguna parte. Piénsatelo…

Gonzalo y Diego se acercan a Sandra, ella se despierta
Sandra: ¡diego! (lo abraza) ¿Qué haces aquí?
Diego: no podía dejar a mi hermanita sola
Sandra: gracias por venir… te lo agradezco mucho
Diego: te lo debo…y lo sabes, además…. Todo esto es culpa mía… si yo no te hubiera pedido a que fueras por más… nada habría pasado.
Sandra: Tu no podías saberlo… no te martirices
Diego: estás…
Sandra: echa un asco (ríe) puedes decirlo sin miedo a que me enfado. Yo también he cambiado…
Diego: no te sienta tan mal el rubio… yo creo que mama lo tuvo una vez así
Sandra: ¿Qué dices? No
Diego: que si pequeña
Sandra: oye… que soy más mayor que tú…
Diego: (ríe) eso no te lo puedo negar, aunque te conservas mejor
Sandra: medio calva y gorda… revísate la vista
Diego: siempre tan exagerada… (Mira su barriga) ¿Puedo?
Sandra: claro…
Diego: (pone su mano sobre ella) ¿sabéis ya lo que es?
Sandra: aún no, pero Gonzalo quiere que sea un niño aunque sea lo que sea será bien recibido… Diego… ¿Cómo están mis niñas?
Diego: bien… os echan de menos pero confían en vosotros, puedes estar tranquila
Sandra: ¿sabe alguien que estas aquí?
Diego: solo Lena, hable con ella antes de venir. Me dijo que os dijera que os quiere
Sandra: mi niña…
Diego: no estés triste. Pronto acabará todo, ya lo verás…
Sandra: ¿ha hecho algo más Luis?
Diego: ha hablado con la prensa y ha dicho un montón de cosas falsas sobre ti, también ha entregado una imagen de Gonzalo y ahora os buscan a los dos. Apagar vuestros móviles, pueden estar pinchados, no habléis con nadie y actuar con cautela. No os voy a mentir, vuestra situación es complicada pero yo eso y aquí y os voy a ayudar
Sandra: esta no es la vida que yo quiero
Diego: no digas eso
Sandra: ¿Por qué no puede ser todo normal? ¿Por qué no nos pueden dejar estar juntos y tranquilos? ¿Por qué Diego? ¿Por qué?
Gonzalo: cálmate Sandra… ya oíste al médico
Sandra: ¡es que no lo entiendo joder!
Gonzalo: somos invencibles ¿lo recuerdas?
Sandra: ¿y de que nos sirve? Si ni si quiera podemos salir de aquí…
Gonzalo: los invencibles nunca se rinden… no le des ese gusto a quien quiere acabar con nosotros. (La besa) descansa ¿vale? Diego y yo te prepararemos algo de comer
Sandra: no tengo hambre…
Gonzalo: nuestro hijo si… Diego ven conmigo
Diego le acompaña hasta la cocina
Gonzalo: tenías que hacerlo…. Tenías que decírselo todo
Diego: no pienso colaborar en tu mentirá
Gonzalo: ¿es que no te das cuenta que la verdad la puede matar? ¿te da igual lo que la pueda pasar?
Diego: claro que no, pero no me gusta mentirla
Gonzalo: (le golpea) ¿has visto lo que has conseguido?
Diego: solo he contestado a sus preguntas
Gonzalo: (vuelve a golpearle)
Diego: ¡que haces? ¿Quieres parar?
Gonzalo: no, ahora lo se todo, ahora se a quien le proporcionaba la droga…. (Le golpea de nuevo) tu la has metido en esto y tú mismo la vas a sacar…
Diego: ¡yo no tengo la culpa de que Silvio intentará violarla!
Gonzalo: ¡si la tienes!
Sandra: no la tiene… nadie tiene culpa de eso Gonzalo. Os he escuchado todo ¿de verdad creéis que me ayudáis así? Golpeándoos mutuamente… que equivocados estáis
Gonzalo: lo siento…
Diego: haremos un esfuerzo por llevarnos bien ¿verdad Gonzalo?
Sandra: Gonzalo… Diego estaba mal, consumía droga por que estaba enfermo, la droga el aliviaba, hubiera echo eso y más por mi hermano. Lo que Silvio hizo después no es cosa de nadie solo suya y ya pago por ello.
Gonzalo: esta bien… haré un esfuerzo pero solo si me prometes que vas a comerte la cena
Sandra: trato echo. Anda, dadme un abrazo, que si tengo que llevar una vida de mierda, al menso sea con amor
Todos se abrazan

No hay comentarios:

Publicar un comentario